
En la noche del miércoles al jueves, hinchas violentos israelíes causaron disturbios en Ámsterdam, arrancaron banderas palestinas, agredieron a árabes y corearon consignas anti-Gaza. Algunos se enfrentaron con residentes de Ámsterdam, donde se había planeado una protesta contra la celebración de un partido entre los clubes de fútbol Maccabi Tel Aviv y Ajax Ámsterdam en medio del genocidio en Gaza. Cinco personas fueron trasladadas al hospital, y ayer el Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel informó que todos los seguidores del Maccabi estaban localizados.
Sin embargo, Washington y los gobiernos europeos reaccionaron con una ensordecedora campaña de propaganda, denunciando a quienes se enfrentaron a los hooligans como “antisemitas.” Aunque no hubo muertos, el líder de la extrema derecha que forma parte del gobierno neerlandés, Geert Wilders, exige medidas severas por parte de la policía, supuestamente para detener un mortal “pogromo” contra los judíos. Hasta ayer, al menos 62 personas habían sido detenidas en una ola de arrestos en toda la ciudad.










