
Decíamos ayer… que Groenlandia (GRO) corría el riesgo de ser un Estado –‘independiente’, como todos- y escribíamos la palabra clave (riesgo) porque es término neutral en el sentido que lo mismo puede ser bueno que malo. Es probable que la principal objeción a tan exótica estatalidad que surgió entre los politólogos fue la demográfica puesto que la población general de GRO sólo asciende a unos pocos miles de habitantes. Ahora bien, en la ONU, ¿cuántos Estados lo son contando con escasos ciudadanos? El primer caso que salta a la vista es del Estado Vaticano quien, desde 1929, está gobernado por una gerontocracia absolutista que dispone de un mínimo espacio y un aún menor número de habitantes (0,44 kms2 y 800 súbditos)







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