

El golpe, el de China respondiendo en 80′, sí habéis leído bien, 80 minutos, a los aranceles impuestos por EEUU. La claudicación, porque lo es, de México y Canadá aceptando una «pausa» en los aranceles pero pagando por ella: en el caso de México se estima que el despliegue de soldados en la frontera costará al país 1.000 millones de dólares al año; en el caso de Canadá, la cifra se eleva a los 1.300 porque tiene una frontera más grande. La resistencia, la mía por lo que luego leeréis.
Está claro que China es hoy la gran potencia que hace sombra al matón de barrio. México y Canadá han pretendido ganar tiempo para lo inevitable: o claudican definitivamente o van a la guerra. México podría hacerlo si quisiera, Canadá no. Pero es una cuestión de voluntad política porque hoy el mundo tiene resortes suficientes para resistir (véase la pequeña e irredenta Cuba, por ejemplo) y vencer al matón.







