

Es una perogrullada, pero cierta: los occidentales, al no tener cerebro, están privados de la vista. Aquí ni siquiera valen los actos reflejos. El desfile de hoy en Beijing no ha sido, como dicen los descerebrados occidentales, una «exhibición de poderío militar para reafirmar su deseo de ser la primera superpotencia» sino algo mucho más profundo y de enorme significado: la demostración práctica del progreso tecnológico chino. Porque China ya está viviendo en el futuro.
El desfile chino, la gran ceremonia con la que se ha conmemorado el 80 aniversario de la victoria de la Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa y la Guerra Mundial Antifascista, ha hecho que el miedo recorra la espina dorsal de Occidente. Ahora mismo todos, incluyendo a EEUU, están que no les llega la camisa al cuerpo.
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