Fuente: La Jornada David Brooks 20.02.23

En un lugar llamado East Palestine, pero que no está por donde las explosiones son muy comunes, sino en Ohio, se descarriló un tren de carga que llevó a explosiones de químicos tóxicos y la evacuación de cientos de residentes, mientras la contaminación de agua, tierra y aire se sigue extendiendo. Fue un accidente anunciado. Los sindicatos y otros sectores han estado advirtiendo que este tipo de accidente estaba por suceder, mientras las ganancias de las siete empresas de ferrocarriles se incrementan al tiempo que reducen el personal encargado de los trenes (por casi un tercio) cada vez más largos (el que se descarriló en Ohio tenía 151 vagones). De hecho, más de mil trenes se descarrilan cada año, y la cifra se va incrementando junto con las ganancias, y las empresas cabildean para aflojar aún más las regulaciones de seguridad.







