
Por Iñaki Alrui*
Hoy se cumplen cuarenta y nueve años de los últimos fusilamientos de la sanguinaria dictadura que secuestró este país. Tras unos consejos de guerra, una farsa que pretendía aparentar justicia, y que fueron condenados por el mundo entero, cinco jóvenes militantes antifranquistas fueron asesinados. El precio de luchar por las libertades era muy caro en aquellos años
En el verano de 1975 se realizaron cuatro consejos de guerra sumarísimos, en los que no hubo ninguna posibilidad de defensa. Se pedían 13 condenas a muerte, de las que se dictaron 11 —entre ellas, dos mujeres— y finalmente fueron cinco los ejecutados.











