Nuestros grandes festivales, como el Sónar o el Viña Rock, pertenecen a un fondo de inversión proisraelí que promueve los negocios inmobiliarios en territorios robados a los palestinos. ¿Los amantes de la música en directo están perdidos? No del todo.
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Este reportaje se ha publicado originalmente en El Periscopio, el suplemento cultural de La Marea, con el título de ‘Pero… ¿de verdad quedan festivales con decencia?’ Puedes conseguir la revista aquí o suscribirte para apoyar el periodismo independiente.
«Agur Viña Rock betiko» (‘Adiós para siempre, Viña Rock’), escribía Fermin Muguruza en su cuenta de Instagram cuando saltó la noticia. El irundarra era uno de los músicos que se bajaron del cartel al conocerse que el evento estaba organizado por la promotora Superstruct Entertainment, propiedad del fondo de inversión proisraelí KKR. Otros, como Porretas, Reincidentes, Boikot o Sons Of Aguirre, hicieron lo mismo.
En mayo de 2025, El Salto publicó un artículo analizando la relación de este fondo con la promoción inmobiliaria en los territorios ocupados palestinos. «Huelga decir lo que opinamos al respecto de colaborar con genocidas, cómplices de una limpieza étnica que ha costado la vida a más de 60.000 palestinos (17.000 de los cuales son niños)», manifestaban Sons of Aguirre en un comunicado. «Los Sons hemos decidido no volver a participar en el Festival Viña Rock ni en el resto de festivales adquiridos por KKR hasta que estos no cambien de manos», añadían.
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