

La marina de guerra de Israel ha vuelto a delinquir la enésima vez en aguas internacionales. En esta ocasión contra los voluntarios del barco Handala, como otros, desarmados y con el solo objetivo de acudir a defender y alimentar a seres humanos indefensos y masacrados por obra y gracia del gobierno de Israel.
Esto lo hace Israelconstantemente y cuando quieresin que los Estados de la inmensa mayoría de los países de la ONU respalden y protejan a las víctimas palestinas, lo cual muestra la pasividad culposa de sus gobiernos, incluso su complicidad reiterada durante décadas de crímenes permitidos, desde luego todo ilegalmente.
Mejor dicho, los países que no cumplen con el derecho internacional humanitario (DIH) cometen un delito de la máxima gravedad: no acudir en ayuda de las víctimas de uno de los estados terroristas del mundo, como exige el DIH.








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