

Vivimos impotentes la aniquilación de un pueblo entero. Vemos a los niños morir de hambre, a los muertos en la particular feria de tiro al blanco con comida como señuelo. Vemos los periodistas asesinados, los médicos, las personas, los niños, las bombas, los escombros, la enfermedad, la hambruna. ¿Cómo hemos podido llegar a esto? ¿Cómo hemos podido consentir, en el sentido de no sabernos rebelar lo suficiente? Se ha perdido el concepto de derechos humanos. Los invocan, de boquilla, pero no los defienden nuestros prebostes. Y se ha perdido también el concepto de democracia. Habrá que buscar otro sistema, porque lo que hay está amparando un genocidio. Los gobernantes; nosotros, no. Quieren armas y más armas -disuasorias- pero no disuaden de ese exterminio colectivo. Es un paso de no retorno en la política. Y tiene que tener consecuencias.



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