Luis Britto García 16 de agosto de 2025 Hora: 21:15
Manifestantes usan máscaras de Edward Snowden y Chelsea Manning tras la filtración del programa de Guerra cognitiva «PRISM». Foto: Goberna Reports.
Decía Karl von Clausewitz que la guerra es la continuación de la política, por otros medios. Añado que la política es la continuación de la cultura, por otras vías. Ni conflicto armado ni proyecto político se sostienen sin base de consenso cultural. Si, según Clausewitz, la finalidad de la guerra es imponer nuestra voluntad al enemigo, la de la guerra cultural o cognitiva es imponerse al adversario haciéndole creer que somos sus amigos.
La estrategia de la guerra convencional apunta a la destrucción o el apoderamiento de la infraestructura material del adversario; la guerra cultural tiene como objetivo fundamental la destrucción, el apoderamiento o la suplantación de sus superestructuras ideológicas: vale decir, de su conciencia.



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