Alejandro Giménez Sánchez Haize Gorriak Resumen Latinoamericano 29 de septiembre de 2025.

Desde hace décadas, China ha tejido una relación con la causa palestina que va mucho más allá del discurso diplomático vacío. Su compromiso no es reciente ni oportunista: nació en los fuegos de la descolonización, cuando Pekín, aún en plena Revolución Cultural, veía en la lucha de la OLP no solo una resistencia legítima, sino un espejo de su propia batalla contra el imperialismo. En 1988, cuando el Estado de Palestina proclamó su independencia, China no dudó: fue uno de los primeros países en reconocerlo, no como un gesto protocolario, sino como un acto político de alineamiento con los pueblos oprimidos. Durante años, China no solo dio voz a la OLP en foros internacionales, sino que apoyó material y políticamente su derecho a la lucha armada —una postura que Occidente jamás toleró y que hoy sigue condenando hipócritamente.









