UPAL 03/10/25
Editorial de la Unión Palestina de América Latina
La detención arbitraria de dos compatriotas colombianas que integraban la flotilla humanitaria en aguas internacionales desató la reacción inmediata y digna del presidente Gustavo Petro, quien, en defensa de la soberanía y de la dignidad nacional, ordenó la expulsión de todos los diplomáticos del llamado Estado sionista de Israel.
Este acto de piratería moderna, cometido en alta mar contra una misión solidaria, constituye una grave violación del derecho internacional. El régimen sionista, acostumbrado a actuar con impunidad, creyó que podía amedrentar a la solidaridad internacional y silenciar la voz de los pueblos que exigen el fin del bloqueo genocida sobre Gaza.












