Álvaro García Linera 5 de octubre de 2025 Hora: 10:55

Presidentes Javier Milei y Donald Trump. Foto EFE
Es conocida la consigna demoledora con la que Clinton derrotó a Bush en las elecciones norteamericanas de 1992: “Es la economía, estúpido”. En ella se resumía la importancia de los factores económicos de la población por encima de cualquier otro criterio, a la hora de evaluar su bienestar y preferencias políticas.
En general, el enunciado contenía una verdad incontrastable respecto a que el éxito, la estabilidad y durabilidad de un régimen de gobierno se juega primordialmente en la capacidad que tiene para mejorar ascendentemente los ingresos económicos de la mayoría de las familias y, sobre esa base, luego, ampliar reconocimientos identitarios, justicia ambiental, orgullo nacional, equidad, etcétera. Las victorias electorales de Clinton de 1992, o la derrota de Biden el 2024, de Fernández el 2023 o Arce el 2025, confirman esa regla.




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