Fuente: La Jornada Beñat Zaldua 22.10.22
Europa es un jardín,
el resto del mundo es una junglay que,
para proteger el jardín, los jardineros tienen que ir a la jungla.
Uno quisiera dominar el arte del insulto cual argentino, para volcarlo entero sobre este ser que no perdió la ocasión de meter la otra pata en el charco que ya chapoteaba. Negó haber dado un discurso racista, colonialista o etnicista
y prefirió hacerse el ofendido: faltaría más que a mi avanzada edad me convirtiera en el defensor de las tesis de los neoconservadores. Hasta ahí podemos llegar
. Hasta ahí y mucho más, de hecho.
La frase del jardín bien podría emplearse para ilustrar de qué se habla cuando se habla de mentalidad colonial e intervencionista. También para mostrar la soberbia y la excesiva autoestima de un continente que, pese a mantener niveles de bienestar envidiables, camina hacia el caos interno y la irrelevancia geopolítica. Pero es que llueve sobre mojado. Estamos hablando del mismo personaje que, como ministro español de Exteriores, opinó que Estados Unidos tiene muy poca historia detrás: lo único que habían hecho era matar a cuatro indios
.





