La distancia nos ofrece perspectiva, salirnos del foco y mirar como observador, analizar y sacar conclusiones. La distancia igual nos diría que estamos viviendo la decadencia de un imperio. Una decadencia lenta, gradual pero irreversible. Una decadencia en un contexto de dominio, de amplia hegemonía. La paradoja de morir dominando el mundo. Igual esto es lo que está ocurriendo con Estados Unidos. La política estadounidense actual no es muy diferente a la desplegada a partir de la 2ª Guerra Mundial. Solo que hay un presidente ególatra e histriónico. Un presidente que caricaturiza los rasgos que han tenido otros presidentes, que los lleva al extremo y que ha decidido no aparentar ni resolver los negocios en privado.







