David Gómez Rodríguez 16 de octubre de 2025 Hora: 15:04
1822, Théodore Géricault «La loca»
En 1822, Théodore Géricault pintó «La loca»: una mujer de mirada vidriosa y sonrisa desencajada, su apariencia física no corresponde a la de un monstruo, pero su vesania devela a un ser humano atrapado en los laberintos de su propia maldad.
Dos siglos después, esa misma locura se expresa en la política y recibe premios Nobel. María Corina Machado, que abraza a Netanyahu, ya conocido por todos como un genocida y criminal que atenta contra la humanidad. Este terrible personaje, que también llama públicamente a invasiones militares para «salvar» a Venezuela, es una prueba más del deterioro moral y de la demencia política en la que ha caído el mundo dominado por la lógica de occidente. La crisis civilizatoria que da paso a lo que el Presidente Nicolás Maduro ha llamado la nueva época de la humanidad, se manifiesta también en estos escenarios de carácter simbólico, dónde aquellos que era importante para los letrados del occidente, terminan siendo mancillados miserablemente entre conspiraciones políticas de la peor calaña.
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