Existe un muy difundido mito de que AD, de 64 años, es el “cerebro de Putin”, lo cual es una soberana aberración cuando el presidente ruso es doctor en derecho, amén de su pertenencia a la ex KGB soviética, y quien no necesita de vejigas para nadar.
Incluso, AD ha adoptado posturas contrarias al putinismo, como fue su bizarro apoyo en 2023 a la sedición de Yevgeny Prigozhin, ex jefe de la legendaria milicia del “Grupo Wagner”.
Lo indiscutible es que AD proviene de una familia vinculada con el espionaje del ejército ruso y él mismo fue asesor nada menos que del muy poderoso Sergey Naryshkin, del célebre “Grupo de San Petersburgo”, hoy Director del Servicio Foráneo de Inteligencia, de donde quizá siga abrevando de sus fuentes el polémico filósofo/geoestratega, quien se caracteriza por ostentar una información de primer nivel.
En una extensa entrevista a Sputnik Tv (https://bit.ly/3Zd4xTR), AD aborda la conducta de la política exterior de Estados Unidos con Trump: su relación con Rusia y sus efectos sobre el mismo “Occidente” –que, a juicio de AD, es enemigo de Rusia. Define a Estados Unidos como centro del caos mundial. Hoy, a su juicio, el “Occidente colectivo” está fragmentado e implosiona, lo cual da pie a una descomposición de Estados Unidos que reverbera, afecta e infecta a su otrora esfera de influencia que se ha fracturado en “5 occidentes”. AD deduce: “Rusia de ahora en adelante se encuentra frente a ‘5 occidentes’ todos inamigables”.
Primer Occidente: ¡Es el mismo Trump! a quien prácticamente entroniza como un emperador. Según AD, Trump se conduce como un cowboy listo “a bombardear a todo el mundo”.
Segundo Occidente: La Unión Europea, que se dio cuenta que no llega a ser siquiera un aliado menor: políticamente castrada desde Ucrania hasta Groenlandia.
“Tercer Occidente”: Gran Bretaña, actor autónomo que cesó de ser una marioneta de Estados Undios.
“Cuarto Occidente”: los vestigios todavía poderosos de la globalización. Los globalistas WOKE resultaron ser los principales adversarios de Trump doméstica y foráneamente.
“Quinto Occidente”: Israel, que se conduce como si fuera el centro del mundo a partir del talmúdico “Gran Israel”, el cual controla en gran medida a Estados Unidos gracias a sus poderosas redes israelíes en aquel país.
A mi juicio, el anacrónico estado paria/Apartheid/barbárico de Israel –antes, durante y después del indeleble Genocidio de Gaza (https://bit.ly/46oB4Kt)– no cumple con los requisitos mínimos para ser uno de los “5 occidentes”, ni siquiera por accidente, debido al repudio universal de su irredentismo misántropo, intrinseco al talmúdico “Gran Israel”, que es antagónico a la esencia civilizatoria humana (https://bit.ly/4rmhTsK).
Eso sí: el primer ministro Netanyahu consiguió penetrar y hasta controlar prácticamente todas las esferas del poder –los rubros financiero/multimediático/cinemático/ vigilancia (surveillance)/ciberseguridad– de los otros 4 “occidentes” que hoy todavía domina. Pero el modelo necrófilo del “Gran Israel” nunca podrá aspirar a pertenecer al legado humanista del Occidente neorrenacentista del que es consustancialmente antagónico, por lo que opera encapsuladamente en las tinieblas de la vida y las leyes naturales de la biosfera. En realidad, el “Primer Occidente”, sea con Trump o su sucesor, domina militarmente a los cuatro otros occidentes, por lo que la estratificación de AD no parece válida, cuando, curiosamente, el “Occidente (¡que incluye al oriental Japón!)” vive una guerra civil, su “síndrome Minesota”, entre dos agendas diametralmente opuestas: “globalistas WOKE”/Agenda Verde 2030 frente a los “soberanistas”/nacionalistas del Project 2025 del Heritage Foundation del nacionalismo cristiano (https://bit.ly/4q8cuVm).
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