UPAL. La causa palestina no puede seguir siendo un eslogan vacío. 15/02/26

📌Editorial de la Unión Palestina de América Latina – UPAL

Durante décadas se nos repitió que la causa palestina era “la causa central de la nación árabe”. Desde los tiempos de Gamal Abdel Nasser hasta las resoluciones formales de la Liga Árabe, la consigna fue elevada a principio casi sagrado del discurso político regional.
Sin embargo, hoy la realidad impone una pregunta inevitable:
¿Dónde está esa centralidad cuando Palestina arde?

La historia reciente demuestra que, salvo honrosas excepciones, la solidaridad oficial árabe ha sido intermitente, condicionada y muchas veces subordinada a intereses geopolíticos externos. La normalización con Israel, los acuerdos bilaterales aislados y la cooperación en materia de seguridad contradicen frontalmente el discurso de respaldo incondicional.

No se trata de negar la solidaridad de los pueblos árabes. Cuando las calles han podido expresarse, han demostrado compromiso genuino con Palestina. El problema radica en la desconexión entre pueblos y gobernantes.

Muchos regímenes de la región sostienen su estabilidad en alianzas estratégicas con potencias occidentales. En ese esquema, la causa palestina dejó de ser prioridad política real y pasó a convertirse en herramienta retórica útil para consumo interno.
Pero la crisis no es únicamente externa.

Desde los Acuerdos de Oslo, el modelo político encabezado por Mahmoud Abbas ha profundizado una estructura dependiente financieramente de donantes internacionales y atrapada en una coordinación de seguridad que no ha producido soberanía ni libertad. Sin elecciones presidenciales desde 2005 y sin renovación generacional, la legitimidad interna se ha erosionado gravemente.

Palestina no puede sostener su destino en discursos ajenos ni en liderazgos agotados.
La libertad no se delega.
La dignidad no se terceriza.
La soberanía no se mendiga.

Si la causa palestina es verdaderamente parte de la causa árabe, debe traducirse en decisiones concretas: presión diplomática real, ruptura de acuerdos que legitiman la ocupación, respaldo económico independiente y apoyo inequívoco al derecho del pueblo palestino a decidir su futuro.

Y si el liderazgo palestino no logra encarnar esa voluntad de renovación y firmeza, será el propio pueblo —en Gaza, Cisjordania, la diáspora y los palestinos del 48— quien termine marcando el rumbo de una nueva etapa histórica.

La historia no se escribe con consignas.
Se escribe con coherencia.

Unión Palestina de América Latina – UPAL
15 de enero de 2026
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📌Editorial da União Palestina da América Latina – UPAL
A causa palestina não pode mais ser um slogan vazio

(em português, inglês, espanhol, francês e árabe)

Durante décadas, ouvimos repetidamente que a causa palestina era “a causa central da nação árabe”. Desde a época de Gamal Abdel Nasser até as resoluções formais da Liga Árabe, esse slogan foi elevado a um princípio quase sagrado do discurso político regional.

No entanto, a realidade atual apresenta uma questão incontornável:

Onde está essa centralidade quando a Palestina está em chamas?
A história recente demonstra que, com algumas honrosas exceções, a solidariedade árabe oficial tem sido intermitente, condicional e, muitas vezes, subordinada a interesses geopolíticos externos. A normalização com Israel, os acordos bilaterais isolados e a cooperação em segurança contradizem diretamente o discurso de apoio incondicional.

Não se trata de negar a solidariedade dos povos árabes. Quando as ruas puderam se expressar, demonstraram um compromisso genuíno com a Palestina. O problema reside na desconexão entre o povo e seus líderes.

Muitos regimes na região mantêm sua estabilidade por meio de alianças estratégicas com potências ocidentais. Nesse contexto, a causa palestina deixou de ser uma prioridade política genuína e tornou-se uma ferramenta retórica útil para consumo interno.

Mas a crise não é apenas externa.

Desde os Acordos de Oslo, o modelo político liderado por Mahmoud Abbas aprofundou uma estrutura financeiramente dependente de doadores internacionais e presa a uma coordenação de segurança que não produziu nem soberania nem liberdade. Sem eleições presidenciais desde 2005 e sem renovação geracional, a legitimidade interna foi severamente corroída.

A Palestina não pode sustentar seu destino por meio de retórica externa ou lideranças exauridas.
A liberdade não pode ser delegada.
A dignidade não pode ser terceirizada.
A soberania não pode ser implorada.

Se a causa palestina realmente faz parte da causa árabe, ela deve se traduzir em decisões concretas: pressão diplomática real, desmantelamento dos acordos que legitimam a ocupação, apoio econômico independente e apoio inequívoco ao direito do povo palestino de determinar seu próprio futuro.

E se a liderança palestina não incorporar essa vontade de renovação e determinação, serão os próprios povos — em Gaza, na Cisjordânia, na diáspora e os palestinos de 1948 — que, em última análise, traçarão o rumo de uma nova era histórica.

A história não se escreve com slogans.
Ela se escreve com coerência.

União Palestina da América Latina – UPAL
15 de janeiro de 2026
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📌Editorial from the Palestinian Union of Latin America – UPAL
The Palestinian cause can no longer be an empty slogan

For decades, we were told repeatedly that the Palestinian cause was “the central cause of the Arab nation.” From the time of Gamal Abdel Nasser to the formal resolutions of the Arab League, this slogan was elevated to an almost sacred principle of regional political discourse.

However, today reality presents an unavoidable question:

Where is that centrality when Palestine is burning?

Recent history demonstrates that, with a few honorable exceptions, official Arab solidarity has been intermittent, conditional, and often subordinated to external geopolitical interests. Normalization with Israel, isolated bilateral agreements, and security cooperation directly contradict the discourse of unconditional support.

This is not about denying the solidarity of the Arab peoples. When the streets have been able to express themselves, they have demonstrated genuine commitment to Palestine. The problem lies in the disconnect between the people and their leaders.

Many regimes in the region maintain their stability through strategic alliances with Western powers. In this framework, the Palestinian cause has ceased to be a genuine political priority and has become a useful rhetorical tool for domestic consumption.

But the crisis is not solely external.

Since the Oslo Accords, the political model led by Mahmoud Abbas has deepened a structure financially dependent on international donors and trapped in a security coordination that has produced neither sovereignty nor freedom. Without presidential elections since 2005 and without generational renewal, internal legitimacy has been severely eroded.

Palestine cannot sustain its destiny through foreign rhetoric or exhausted leadership.
Freedom cannot be delegated.
Dignity cannot be outsourced.
Sovereignty cannot be begged for.

If the Palestinian cause is truly part of the Arab cause, it must translate into concrete decisions: real diplomatic pressure, the dismantling of agreements that legitimize the occupation, independent economic support, and unequivocal support for the Palestinian people’s right to determine their own future.

And if the Palestinian leadership fails to embody this will for renewal and resolve, it will be the people themselves—in Gaza, the West Bank, the diaspora, and the Palestinians of ’48—who ultimately chart the course of a new historical era.

History is not written with slogans.
It is written with consistency.

Palestinian Union of Latin America – UPAL
January 15, 2026
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📌Editorial de la Unión Palestina de América Latina – UPAL
La causa palestina no puede seguir siendo un eslogan vacío

Durante décadas se nos repitió que la causa palestina era “la causa central de la nación árabe”. Desde los tiempos de Gamal Abdel Nasser hasta las resoluciones formales de la Liga Árabe, la consigna fue elevada a principio casi sagrado del discurso político regional.
Sin embargo, hoy la realidad impone una pregunta inevitable:
¿Dónde está esa centralidad cuando Palestina arde?

La historia reciente demuestra que, salvo honrosas excepciones, la solidaridad oficial árabe ha sido intermitente, condicionada y muchas veces subordinada a intereses geopolíticos externos. La normalización con Israel, los acuerdos bilaterales aislados y la cooperación en materia de seguridad contradicen frontalmente el discurso de respaldo incondicional.

No se trata de negar la solidaridad de los pueblos árabes. Cuando las calles han podido expresarse, han demostrado compromiso genuino con Palestina. El problema radica en la desconexión entre pueblos y gobernantes.

Muchos regímenes de la región sostienen su estabilidad en alianzas estratégicas con potencias occidentales. En ese esquema, la causa palestina dejó de ser prioridad política real y pasó a convertirse en herramienta retórica útil para consumo interno.
Pero la crisis no es únicamente externa.

Desde los Acuerdos de Oslo, el modelo político encabezado por Mahmoud Abbas ha profundizado una estructura dependiente financieramente de donantes internacionales y atrapada en una coordinación de seguridad que no ha producido soberanía ni libertad. Sin elecciones presidenciales desde 2005 y sin renovación generacional, la legitimidad interna se ha erosionado gravemente.

Palestina no puede sostener su destino en discursos ajenos ni en liderazgos agotados.
La libertad no se delega.
La dignidad no se terceriza.
La soberanía no se mendiga.

Si la causa palestina es verdaderamente parte de la causa árabe, debe traducirse en decisiones concretas: presión diplomática real, ruptura de acuerdos que legitiman la ocupación, respaldo económico independiente y apoyo inequívoco al derecho del pueblo palestino a decidir su futuro.

Y si el liderazgo palestino no logra encarnar esa voluntad de renovación y firmeza, será el propio pueblo —en Gaza, Cisjordania, la diáspora y los palestinos del 48— quien termine marcando el rumbo de una nueva etapa histórica.

La historia no se escribe con consignas.
Se escribe con coherencia.

Unión Palestina de América Latina – UPAL
15 de enero de 2026
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📌Éditorial de l’Union palestinienne d’Amérique Latine (UPAL)
La cause palestinienne ne peut plus se réduire à un slogan vide de sens.

Pendant des décennies, on nous a répété que la cause palestinienne était « la cause centrale de la nation arabe ». De l’époque de Gamal Abdel Nasser aux résolutions officielles de la Ligue arabe, ce slogan a été érigé en principe quasi sacré du discours politique régional.

Or, aujourd’hui, la réalité soulève une question incontournable :
Où est donc cette centralité quand la Palestine est en proie aux flammes ?

L’histoire récente montre qu’à quelques exceptions près, la solidarité arabe officielle a été intermittente, conditionnelle et souvent subordonnée à des intérêts géopolitiques extérieurs. La normalisation des relations avec Israël, les accords bilatéraux isolés et la coopération sécuritaire contredisent frontalement le discours du soutien inconditionnel.

Il ne s’agit pas de nier la solidarité des peuples arabes. Lorsque la rue a pu s’exprimer, elle a démontré un véritable engagement envers la Palestine. Le problème réside dans le fossé qui sépare le peuple de ses dirigeants.

De nombreux régimes de la région maintiennent leur stabilité grâce à des alliances stratégiques avec les puissances occidentales. Dans ce contexte, la cause palestinienne a cessé d’être une véritable priorité politique pour devenir un outil rhétorique commode à des fins de propagande intérieure.

Mais la crise n’est pas uniquement extérieure.

Depuis les accords d’Oslo, le modèle politique incarné par Mahmoud Abbas a renforcé une structure financièrement dépendante des donateurs internationaux et engluée dans une coordination sécuritaire qui n’a engendré ni souveraineté ni liberté. Sans élections présidentielles depuis 2005 et sans renouvellement générationnel, la légitimité interne s’est considérablement érodée.

La Palestine ne peut assumer son destin par la rhétorique étrangère ou un leadership épuisé.
La liberté ne se délègue pas.
La dignité ne se soustrait pas à l’administration.
La souveraineté ne se mendie pas.

Si la cause palestinienne fait véritablement partie de la cause arabe, elle doit se traduire par des décisions concrètes : une véritable pression diplomatique, le démantèlement des accords qui légitiment l’occupation, un soutien économique indépendant et un soutien sans équivoque au droit du peuple palestinien à déterminer son propre avenir.

Et si les dirigeants palestiniens ne parviennent pas à incarner cette volonté de renouveau et cette détermination, c’est le peuple lui-même — à Gaza, en Cisjordanie, dans la diaspora et parmi les Palestiniens de 1948 — qui, en fin de compte, tracera le cours d’une nouvelle ère historique.

L’histoire ne s’écrit pas avec des slogans.
Elle s’écrit avec constance.

Union Palestinienne d’Amérique Latine – UPAL
15 janvier 2026
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تحرير اليوم؛ الاتحاد الفلسطيني لأمريكا اللاتينية (UPAL) 📌
القضية الفلسطينية لا يمكن أن تبقى شعارًا فارغًا

على مدى عقود، تكرّر القول إن القضية الفلسطينية هي “القضية المركزية للأمة العربية”. ومنذ عهد جمال عبد الناصر وحتى البيانات الرسمية الصادرة عن الجامعة العربية، تحوّل هذا الشعار إلى مسلّمة سياسية لا يُشكّك فيها.

لكن الواقع اليوم يفرض سؤالًا لا مفرّ منه:
أين هي هذه المركزية حين تُستباح فلسطين؟
إنّ مسار السنوات الأخيرة يُظهر بوضوح أنّ التضامن الرسمي العربي كان في كثير من الأحيان مشروطًا، متذبذبًا، وخاضعًا لحسابات جيوسياسية خارجية. فعمليات التطبيع مع اسرائيل ، والاتفاقيات الثنائية المنفصلة، والتنسيق الأمني، تتناقض جوهريًا مع خطاب الدعم غير المشروط.
لسنا هنا بصدد إنكار تضامن الشعوب العربية. فعندما أُتيحت لها الفرصة، خرجت الجماهير إلى الشوارع نصرةً لفلسطين. المشكلة الحقيقية تكمن في الفجوة بين إرادة الشعوب وقرارات الأنظمة.
كثير من الأنظمة في المنطقة تستند في استقرارها إلى تحالفات استراتيجية مع قوى غربية. وفي ظل هذا الواقع، تراجعت القضية الفلسطينية من أولوية سياسية فعلية إلى ورقة خطابية للاستهلاك الداخلي.
غير أنّ الأزمة ليست خارجية فحسب.
منذ اتفاقيات أسلو ، ترسّخ نموذج سياسي بقيادة محمود عباس يقوم على الاعتماد المالي على المانحين الدوليين، وعلى تنسيق أمني لم يُفضِ إلى سيادة ولا إلى حرية. ومنذ عام 2005 لم تُجرَ انتخابات رئاسية، ما عمّق أزمة الشرعية وغياب التجديد القيادي.
إنّ فلسطين لا تستطيع أن تربط مصيرها بخطابات الآخرين أو بقيادات استنفدت دورها التاريخي.
الحرية لا تُفوَّض.
الكرامة لا تُستعار.
السيادة لا تُستجدى.
إذا كانت القضية الفلسطينية فعلًا جزءًا من القضية العربية، فعليها أن تنعكس في سياسات ملموسة: ضغط دبلوماسي حقيقي، مراجعة الاتفاقيات التي تمنح شرعية للاحتلال، دعم اقتصادي مستقل، ومساندة واضحة لحق الشعب الفلسطيني في تقرير مصيره.

وإن لم يُجسّد الواقع السياسي الفلسطيني هذه الإرادة المتجددة، فإنّ الشعب نفسه — في غزة، والضفة الغربية، والشتات، وفلسطينيو الداخل — سيكون صاحب الكلمة الفصل في رسم ملامح المرحلة القادمة.
فالتاريخ لا يُكتب بالشعارات،
بل يُكتب بالمواقف.

اتحاد فلسطين في أمريكا اللاتينية (UPAL)
١٥ كانون الثاني / يناير
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