Una guerra prolongada es una derrota del imperialismo

MPR21                                                                                                                    Redacción                                                                                                                      01/03/26

Ayer por la tarde el ejército israelí anunció que había llevado a cabo “el mayor ataque aéreo de su historia”, mencionando que 200 aviones habían atacado 500 objetivos civiles y militares en Irán. Por la mañana una treintena de bombas cayeron sobre el distrito presidencial, en el corazón de Teherán, arrasando el complejo de gobierno y asesinando a Ali Jamenei.

Los ataques tuvieron como objetivo centros de mando, plataformas de lanzamiento de misiles, sitios de producción e instalacione militares en Teherán, Isfahán, Qom, Tabriz y Shiraz, entre otros.

Netanyahu garantizó que el ataque estadounidense-israelí durará “todo el tiempo que sea necesario”. La mayor movilización de fuerzas estadounidenses en Oriente Medio desde la guerra de Irak y el ejército israelí, en conjunto, desplegó unos 600 aviones de combate. Además, los diez destructores de la zona tienen cada uno unas 90 plataformas de lanzamiento para los misiles de crucero Tomahawk.

Por el contrario, las fuerzas iraníes dependen casi exclusivamente de sus misiles balísticos, sus misiles de crucero y sus drones, cuyo alcance de acción oscila entre unos 200 kilómetros y más de 2.000 kilómetros.

La respuesta iraní ha sido muy rápida, apenas dos horas después de los primeros ataques israelíes, con cerca de 200 misiles disparados contra Israel durante el día, mientras que misiles de corto alcance y drones fueron dirigidos de manera dispersa a las distintas bases estadounidenses en la región, en Al Udeid, Qatar, en Bahrein, en el cuartel general de la Quinta Flota Americana, en Al Dahfra, Emiratos Árabes Unidos, y en Kuwait.

Para Irán, el desafío es resistir frente a una operación que parece muy diferente de la guerra de doce días librada en junio del año pasado, cuando israelíes y estadounidenses llevaron a cabo ataques masivos destinados a destruir las infraestructuras clave y sitios del programa nuclear de Irán.

Esta vez “estamos participando en una operación que se está llevando a cabo a una escala completamente diferente, más compleja y más complicada” que en junio, advirtió el general Eyal Zamir, jefe del Estado Mayor israelí.

Para imponer un cambio de régimen no bastan los bombardeos

“Estamos en una importante campaña militar que, en mi opinión, durará varios días, incluso varias semanas”, ha comentado David Khalfa, cofundador del centro de investigación del Foro Atlántico de Oriente Medio. Se trata de una ofensiva cuyo objetivo es desorganizar la cadena de mando del gobierno y provocar, al menos, una transición interna o incluso un cambio de régimen, sumado a una campaña de decapitación y desgaste del ejército iraní.

Ahora bien, si realmente el objetivo es ese, los bombardeos no van a ser suficientes, por más que se prolonguen: si no logran desatar otra ola de disturbios, van a tener que poner los pies en el suelo. Como en Irak, sólo la infantería puede lograr derrocar al gobierno iraní.

Otro aspecto fundamental va a ser el posicionamiento de los países del Golfo. Irán intenta arrimar al ascua a su sardina y eso explica que su fuego hacia los vecinos ha sido menos extenso que hacia Israel. Al mismo tiempo tiene que generar el temor a una escalada regional. Cuanto más dure la guerra, más presión ejercerán los países del Golfo sobre Estados Unidos para buscar una salida diplomática.

A le interesa, pues, una guerra prolongada, pero Irán tiene que demostrar que tiene reservas de misiles para ello. En el verano del año pasado, los israelíes dijeron que habían eliminado hasta un 70 por cien de los arsenales. Este invierno, por el contrario, los iraníes declararon haber reabastecido completamente sus existencias.

Estados Unidos recurre a los drones diseñados por Irán

Como en Ucrania, los drones también han entrado en acción. Irán ha derribado un dron Tritón estadounidense, posiblemente con sistemas de guerra electrónica. Mientras, otros lograban sortear las defensas estadounidenses en la base de Bahrein. Por su parte el ejército estadounidense declaró que, por primera vez, también había atacado Irán con el mismo tipo de dron de bajo costo y un solo uso.

Los llamamientos de Estados Unidos e Israel a los iraníes para que derroquen al gobierno muestran el deseo de no enfangarse en una guerra demasiada larga. La profundidad del arsenal de armas iraníes no se conoce, pero tampoco se conoce la de los imperialistas. Hay quien sostiene que en junio Estados Unidos puso fin a los bombardeos después de doce días porque no tenían ya suficientes defensas antiaéreas. Según el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, en junio Estados Unidos disparó unos 150 interceptores Thaad. Son el sistema más sofisticado del arsenal estadounidense y no hay tantos como para despilfarrarlos.

Por eso, el ejército israelí quiere destruir el mayor número posible de rampas de lanzamiento de misiles de Irán, sabiendo que muchas de ellas están enterradas. Si la guerra entra en una guerra de desgaste, drones versus antidrones, misiles versus misiles antimisiles, es probable que dure más de lo esperado.