
Desde hace cinco años, millones de personas en todo el mundo participan en el Día de los Libros Rojos, fortaleciendo la cultura y las ideas de izquierda que tienen como prioridad la vida, el ser humano y la colectividad.
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Ilustración de Kael Abello (Venezuela/Utopix) para el calendario del Día de los Libros Rojos 2026.
Saludos desde la Oficina Nuestra América del Instituto Tricontinental de Investigación Social.
Uno de los principales valores del neoliberalismo es el individualismo, que ha moldeado a las generaciones que han surgido desde su implementación en el mundo. La frase de Margareth Thatcher es la síntesis ideológica de este proyecto que buscaba minar toda la vida colectiva: «La sociedad no existe, lo que existe son los individuos».
Este es uno de los fundamentos, en términos sociales, de la fase actual del capitalismo, que concentra cada vez más riqueza en manos de unos pocos, haciendo que la vida de la mayor parte de la población mundial sea cada vez más insostenible. Esta lógica de acumulación sólo puede sostenerse mediante una política cada vez más autoritaria y violenta, de la que son ejemplo los diversos regímenes de extrema derecha en el mundo, pero principalmente el de la mayor potencia imperialista, los Estados Unidos. Su gobierno patrocina el genocidio del pueblo palestino, el secuestro de un presidente legítimamente electo y el bloqueo económico asesino a Cuba en un intento de sofocar esta experiencia revolucionaria, además de muchas otras guerras en todo el mundo.
En contraposición a esto, la clase trabajadora, los pueblos de todo el mundo resisten colectivamente a través de su organización en movimientos, partidos, sindicatos y colectivos. Estos tienen como objetivo luchar contra las desigualdades de todo tipo: sociales, de género y sexualidad, raciales y de clase. En Nuestra América, esta tradición de lucha se remonta al período de la colonización, cuando los europeos invadieron nuestros territorios para robar nuestras riquezas, no sin enfrentarse con la resistencia por parte de los pueblos originarios que vivían aquí, como bien demuestra Eduardo Galeano en su clásico Las venas abiertas de América Latina.
El proyecto histórico de emancipación de los trabajadores y trabajadoras se basa principalmente en la teoría social elaborada por Karl Marx y Friedrich Engels, dos revolucionarios alemanes cuya principal preocupación y objetivo en la vida era construir una sociedad que no se basara en la explotación de un ser humano por otro.
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Ilustración de shenby g (Estados Unidos) para el calendario del Día de los Libros Rojos 2026.
El 21 de febrero de 1848 se publicó en Londres un pequeño panfleto de menos de 30 páginas que cambió la historia de la humanidad y las luchas sociales, el Manifiesto del Partido Comunista. En este pequeño texto, escrito como programa político de una organización internacional de trabajadores —la Liga Comunista—, los dos autores analizan el capitalismo entonces naciente, poniendo de relieve sus potencialidades y sus límites. En él, destacan principalmente la posibilidad y la necesidad de la organización de los trabajadores para construir una nueva sociedad.
Este texto inspiró todos los procesos revolucionarios desde entonces en Rusia, China, Cuba, Vietnam, Nicaragua, las luchas de liberación del continente africano, entre otros. En los países del Sur Global, el desarrollo de esta tradición se ha ido enriqueciendo con elementos de la lucha de los pueblos de cada región, configurándose como una síntesis entre la práctica política y la teoría revolucionaria, recordando la formulación de V. I. Lenin de que «sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario».
En Nuestra América, el peruano José Carlos Mariátegui hizo una interpretación creativa de la tradición marxista y llegó a la conclusión de que nuestro socialismo no puede ser «ni calco ni copia, sino una creación heroica» de nuestros pueblos. Y esa construcción se ha hecho a partir de las experiencias históricas de Cuba, Chile, Nicaragua, Venezuela y las luchas de resistencia de los pueblos de nuestro continente.
Esta tradición se mantiene viva en Nuestra América gracias a la acción organizada de los movimientos populares campesinos y urbanos que mantienen viva la llama de la revolución y la construcción del proyecto histórico de los trabajadores a través de la organización y la lucha popular. Estas fuerzas sociales también consideran fundamental lo que el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana denominó la Batalla de las Ideas, la disputa por los corazones y las mentes para la construcción de una nueva sociedad.
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Ilustración de Ignacio Minaverry (Argentina) para el calendario del Día de los Libros Rojos 2026.
Martha Harnecker, una de las principales marxistas de Nuestra América, dedicó su vida a reflexionar sobre los diversos procesos revolucionarios para avanzar en la transformación social de nuestro continente. Tras la implementación del neoliberalismo y analizando la derrota temporal de las fuerzas de izquierda en nuestra región, identificó tres grandes crisis: de proyecto, programática y organizativa. Superar estas tres crisis es un desafío práctico y teórico.
Inspiradas por esta tradición de lucha, varias organizaciones populares de todo el mundo, a partir del llamamiento de algunas editoriales de izquierda organizadas en la Unión Internacional de Editoriales de Izquierda, desde 2020, comenzaron a celebrar el Día de los Libros Rojos. Un día para celebrar la cultura de izquierda materializada en los libros que cuestionan la lógica del capital, que anuncian la construcción de una nueva sociedad y contribuyen a la superación del capitalismo. Es también una fecha para cuestionar en la práctica el valor del individualismo tan destacado por el neoliberalismo y recuperar la vida colectiva. Es un día de encuentro en el que las personas se reúnen para leer colectivamente Libros Rojos que alimentan nuestra indignación y nuestra lucha.
En estos cinco años de celebración del Día de los Libros Rojos, millones de personas en todas las regiones del mundo, desde Chile hasta Corea del Sur, han participado en la celebración del Día de los Libros Rojos, fortaleciendo así la cultura y las ideas de izquierda que tienen como prioridad la vida, el ser humano y la colectividad.
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Ilustración de César Mosquera (Venezuela/Utopix) para el calendario del Día de los Libros Rojos 2026.
En 2026 celebramos el centenario de Fidel Castro y los 60 años de la Conferencia Tricontinental, celebrada en La Habana, al tiempo que nos mantenemos en alerta máxima contra la ofensiva imperialista que sigue al genocidio en Gaza, invade países soberanos y secuestra a presidentes. En este sentido, invitamos a todos y todas a sumarse a esta iniciativa de celebrar la vida colectiva, recuperando así un valor central de la sociedad que queremos construir, y a difundir las ideas que cuestionan el régimen de muerte del capital y anuncian la esperanza de una nueva sociedad.
Esta es una forma importante de fortalecer la lucha de nuestros pueblos y el espíritu internacionalista, recordando dos formulaciones de José Martí, el apóstol de la independencia cubana, que «una trinchera de ideas vale más que una trinchera de piedras» y que «patria es humanidad». Reunirnos para leer libros rojos el 21 de febrero tiene este sentido y mantiene viva nuestra esperanza de construir una sociedad en la que ya no viviremos de la explotación de un ser humano por otro, sino, como formuló Marx, «¡de cada quien según sus capacidades, y a cada quien según sus necesidades!».
Saludos a todos y todas,
Miguel Yoshida
