Umoya contra la sentencia que legaliza las devoluciones en caliente

Fuente: Umoya num. 98 – 1er trimestre 2020

El Gobierno empieza a retirar las concertinas de Ceuta y Melilla ...

Callar ante la injusticia y, sobre todo, cuando se comete contra los seres humanos más pobres e indefensos, supone convertirse en cómplices de un atropello a la dignidad de estas personas.
En junio de 1991, las compañeras que pusieron en marcha los Comités de Solidaridad con África Negra – UMOYA se expresaban de esta manera: «Hemos empezado a vivir con desgarro cómo, entre nosotros, muchas personas de diferentes partes de la inmensa África vienen buscando un horizonte que, desde luego, no encuentran. Son maltratadas y acaban, por desgracia, siendo presas fáciles de todas las formas de explotación».


Desde entonces, desde los orígenes, una de nuestras grandes preocupaciones y prioridades ha sido la protección, acompañamiento y defensa de personas migrantes y refugiadas.
Han pasado treinta años y hemos conocido y denunciado todo tipo de tropelías a través de cuantos canales hemos tenido a nuestra disposición: en comunicados y noticias publicadas en la revista Umoya; en concentraciones, manifestaciones y actividades; en los medios a los que nos han facilitado el acceso. Asimismo, hemos participado –y seguimos haciéndolo- en los Círculos de Silencio, denunciando en su seno el racismo, la xenofobia y la vulneración de los derechos humanos más elementales, como poder emigrar y buscar asilo en otro país.
Sin embargo, nos apena y preocupa enormemente admitir que nunca hemos sido testigo de un retroceso tan brutal en derechos humanos, en contra de toda legislación internacional, como con la reciente sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), popularmente conocido como Tribunal de Estrasburgo. Su fallo da vía libre a las «expulsiones en caliente», negando un mínimo de garantías legales a los migrantes y solicitantes de asilo.
Desde la radicalidad bien entendida, que etimológicamente supone ir a la raíz de las cosas, Umoya siempre ha denunciado que la causa principal de las migraciones del África Negra es el expolio de los recursos del continente: extractivismo de minerales (coltán, casiterita, oro, diamantes, cobre, petróleo, metales raros…), acaparamiento de tierras de cultivo por transnacionales ganaderas, lesionando el derecho de sus pueblos a la soberanía alimentaria, la explotación incontrolada de los bosques, etcétera. Son, a fin de cuentas, procesos de saqueo y piratería que provocan un empobrecimiento de las poblaciones africanas, desposeídas de sus propios recursos.
Si el expolio de África no existiera y los recursos revertieran en beneficio de sus pueblos, las migraciones se verían reducidas a la mínima expresión. Casi nadie desearía emigrar.
No somos especialistas en leyes, pero sí entendemos de respeto a la dignidad de las personas y, desde este punto de vista, la sentencia del TEDH nos parece un sinsentido, un despropósito y un atentado contra los derechos humanos que, según los medios de comunicación, cuenta con el visto bueno de gran parte de nuestro gobierno y el aplauso de la mayoría de la oposición.
En estos momentos, se cumple aquella sentencia de Bertolt Brech, autor de teatro, poeta y filósofo, perseguido por los nazis y refugiado político, que, con cierta ironía, decía: «Muchos jueces son absolutamente incorruptibles; nadie puede inducirles a hacer justicia».

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *