

La mayoría de estas organizaciones humanitarias llevan décadas trabajando para mejorar la vida de las y los palestinos bajo la ocupación y el bloqueo de Gaza. Si no presentan las listas antes de finales de enero perderán la acreditación de Israel —que controla la entrada a todos los territorios palestinos— a partir del 1 de marzo .
Esta exigencia no es nueva. Algunas ONG la han aceptado. Incluso han despedido a empleados a petición de las autoridades israelíes. Ahora, en cuanto anuncian una oferta de trabajo, advierten de que el trabajo estará sujeto a una autorización de seguridad (security clearance). El nombre de cada solicitante se envía al Shin Bet, el servicio de seguridad interna israelí, que concede o deniega la autorización.
Pacientes bajo lonas
Las 37 ONG amenazadas, incluyendo Médicos Sin Fronteras ( MSF ), hasta ahora se han negado a someterse a este dictado. Si persisten y se confirma su expulsión, será la culminación de la estrategia israelí. Israel comenzó aniquilando el sector público palestino, la infraestructura, la atención médica, la educación y los subsidios familiares; de hecho, todas las formas de asistencia gubernamental. En Gaza todos los hospitales han sido bombardeados y destruidos casi por completo. De unos 30 hospitales y clínicas, solo tres siguen funcionando: el Hospital Shifa en la ciudad de Gaza, el Hospital Al-Aqsa en Deir el-Balah y el Hospital Nasser en Khan Younis. Además hablamos de solo un funcionamiento parcial. Al-Shifa ha convertido su sala de maternidad en una unidad de emergencia y cirugía. Al igual que las otras instalaciones, también recibe pacientes bajo lonas.
Tras el sector público palestino, los israelíes han desmantelado la principal estructura de ayuda para las personas refugiadas y sus descendientes, que constituyen la gran mayoría de la población de Gaza: UNRWA , una gran organización de la ONU (Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina en Oriente Próximo), que se está disolviendo paulatinamente. Su sede en Jerusalén ha sido confiscada. Recientemente, la agencia tuvo que despedir a 575 empleados.
El objetivo inicial era reemplazar todo esto con ONG para convertir la Franja de Gaza en una especie de zona internacional. Ahora, toda la población depende de estas organizaciones en todos los ámbitos: operaciones quirúrgicas, tratamientos, vacunas, ayuda humanitaria y asistencia financiera. La última vez que necesité vacunar a mi hijo Ramzi, a los seis meses, no pude encontrar una vacuna en un hospital público ni en la UNRWA , pero sí la encontré en Médicos Sin Fronteras .
Tienes que ser una víctima dócil
Y es precisamente cuando toda la población de Gaza depende de esta ayuda cuando los israelíes recurren al chantaje: los nombres, o la puerta. Sin duda, afirmarán haber encontrado «miembros de Hamás» entre los empleados, o quizás un pariente lejano activo en una facción política. Estos descubrimientos serían entonces recogidos por los medios de comunicación complacientes de Occidente.
Los puestos que ofrecen las ONG son prácticamente los únicos disponibles en Gaza. Para conseguirlos, habrá que ser una víctima dócil y silenciosa. Las autoridades israelíes examinarán minuciosamente las publicaciones en redes sociales y las afiliaciones políticas de las y los candidatos. La más mínima crítica, la más mínima expresión de indignación contra el genocidio, los descalificará para ser contratados. Esta táctica no es nueva: se ha utilizado durante mucho tiempo para conceder a la población palestina puestos de trabajo en Israel, esenciales para la supervivencia de muchas familias. En Cisjordania, a cualquiera que se queje de un ataque de colonos a su aldea se le revocará el permiso.
Eliminar testigos de la masacre
La expulsión planeada de las treinta y siete ONG también tiene como objetivo eliminar a los testigos de la masacre. Los periodistas palestinos están siendo asesinados uno tras otro; a los periodistas extranjeros se les prohíbe la entrada a la Franja de Gaza. Quedan las ONG . Los atacados también son, casualmente, los mismos que dan testimonio de lo que ven, es decir, el genocidio en curso. Las organizaciones humanitarias generalmente intentan mantener un grado de neutralidad. Pero esta vez, no podían permanecer calladas e inactivas porque han presenciado el infierno: genocidio, limpieza étnica, hambruna y la falta de tratamiento para enfermedades graves. Rony Brauman, expresidente de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Francia, y Jean-François Corty, director de Médicos del Mundo, hablan regularmente como sus portavoces en televisión. Los médicos y enfermeras saben de lo que hablan. Están en primera línea; son los que se ven obligados a elegir a los que tienen más posibilidades de sobrevivir de la masa de heridos que llegan a sus hospitales de campaña. A partir de ahora, estos testimonios serán imposibles de transmitir, tanto en Cisjordania como en Gaza.
Por el momento, las ONG siguen trabajando en Gaza. Pero ya se sienten los efectos del ultimátum israelí. Varios de sus miembros han sido rechazados en la frontera de Gaza. Como resultado, muchos de quienes debían irse temporalmente, como parte de una rotación normal —normalmente después de tres meses— han optado por quedarse por temor a no poder regresar. Si estas organizaciones se van en marzo, será una auténtica catástrofe. Serán reemplazadas por ONG como la Fundación Humanitaria de Gaza ( FGH ) 1 , que sirvió de cebo en lo que llamé los “juegos del hambre” 2: distribuciones caóticas de alimentos donde había que ser el más fuerte para ser atendido, lo que incitaba a la juventud palestina a convertirse en objetivos del ejército israelí. Este último participó en una especie de tiro al blanco, atacando a las y los gazatíes que intentaban hacerse con un saco de harina.
El proyecto de deportación sigue en marcha
Los israelíes podrían establecer algunas de estas organizaciones tras la Línea Amarilla , la zona prohibida, deshabitada, que se extiende por más de la mitad de la Franja de Gaza, y dentro de la cual el ejército está arrasando todo. Estas nuevas ONG se encargarían de distribuir beneficios sociales, excluyendo de nuevo a cualquiera que los israelíes consideren sospechoso. Para acceder habría que guardar silencio.
En esencia, el verdadero objetivo de Israel permanece inalterado: crear un infierno para los dos millones de personas que aún viven en lo que queda de la Franja de Gaza; un espacio cada vez más reducido para que abandonen el lugar voluntariamente y se exilien permanentemente. Te matan, te privan de todo: educación, atención médica, pero si quieres sobrevivir, será tu decisión, no una deportación. Desafortunadamente, este plan se beneficia de la pasividad del mundo entero, que no apoya ni a la Autoridad Palestina ni a la población. Tras las tímidas reacciones al genocidio, la comunidad internacional acepta la ficción de un alto el fuego que no impide que los israelíes sigan matando palestinos: hombres, mujeres y niños. El genocidio continúa en silencio, a un ritmo más lento, pero el plan de deportación sigue en marcha. A falta de una respuesta contundente, seguirá su curso.
7/01/2025
Rami Abou Jamous escribe su diario para Orient XXI desde el 28 de febrero de 2024. Fundador de GazaPress, una oficina que proporcionaba ayuda y traducción a los periodistas occidentales, tuvo que abandonar su apartamento en Ciudad de Gaza en octubre de 2023 con su esposa Sabah, sus hijos y su hijo Walid, de dos años y medio, bajo la amenaza del ejército israelí. Refugiada desde entonces en Rafah, la familia tuvo que trasladarse a Deir El-Balah y más tarde a Nusseirat, atrapados como tantas familias en este enclave miserable y superpoblado. Un mes y medio después del anuncio del alto el fuego, Rami finalmente está de vuelta en casa con su esposa, Walid y el recién nacido Ramzi. Por este diario de a bordo, Rami recibió el premio de la prensa escrita y el premio Ouest-France en el Premio Bayeux para corresponsales de guerra. En Viento Sur hemos publicado algunas de sus crónicas (https://vientosur.info/author/jamous/).
Traducción: Faustino Eguberri