https://espanol.almayadeen.net/ 20/03/26
Save the Children alertó que clínicas en Sudán podrían quedarse sin medicamentos en dos semanas por disrupciones logísticas y falta de financiamiento.
La organización Save the Children advirtió que los suministros médicos destinados a clínicas en Sudán podrían agotarse en un plazo de dos semanas si no se redirigen con urgencia los envíos.
Según la entidad, la reciente escalada militar en Medio Oriente, marcada por el cierre de espacios aéreos y la interrupción del tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz, ha generado una grave disrupción en las cadenas globales de suministro.
Cargamentos de medicamentos valorados en unos 600 mil dólares permanecen retenidos en puertos de Dubái, afectando directamente a unas 90 clínicas públicas que atienden a cerca de 400 mil pacientes.
Entre los productos comprometidos figuran antibióticos, tratamientos contra la malaria, analgésicos y fármacos pediátricos, sin que existan alternativas disponibles en el país.
A su vez, los costes de transporte aumentaron entre un 25 por ciento y un 30 por ciento debido al desvío de rutas marítimas por el Cabo de Buena Esperanza, lo que prolonga los tiempos de entrega y agrava la situación logística.
Este escenario se ve agravado por la reducción del financiamiento de donantes, lo que limita el alcance de las operaciones humanitarias y eleva la presión sobre la respuesta de emergencia en el terreno.
Por su parte, la Organización Mundial de la Salud alertó sobre un creciente desabastecimiento de insumos médicos, especialmente en las zonas más afectadas por el conflicto, y advirtió que la situación podría deteriorarse aún más ante el incremento de necesidades.
En la misma línea, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja señaló que la crisis en Sudán evoluciona hacia una catástrofe regional.
El organismo estimó que unos 4.5 millones de personas huyeron a países vecinos, donde enfrentan condiciones humanitarias extremadamente precarias, en particular en Sudán del Sur.
En la ciudad de Renk, los desplazados sufren escasez de alimentos, agua y servicios sanitarios, junto con la saturación de los centros de acogida y un déficit crítico de medicamentos.
La proximidad de la temporada de lluvias agrava los riesgos, elevando la probabilidad de brotes epidémicos e inundaciones en un contexto ya marcado por la vulnerabilidad extrema.
