Sudáfrica reafirma su política de no alineamiento

MPR21                                                                                                                              Redacción                                                                                                                          23/02/26

El sábado el presidente sudafricano Cyril Ramaphosa reafirmó la autonomía estratégica de su país. La declaración se produce en un momento en el que imperialismo arrecia su política belicista.

Ramaphosa dejó claras sus intenciones durante el desfile del Día de las Fuerzas Armadas. “Sudáfrica continuará aplicando una política de no alineamiento y no se dejará arrastrar a las esferas de influencia de las potencias mundiales rivales”, declaró.

El presidente sudafricano dijo que su país reafirma “su autonomía estratégica y soberanía”, unas palabras que resuenan como respuesta a las presiones crecientes de Estados Unidos.

Sudáfrica es miembro de los Brics desde 2010, es el único estado africano en el G20 y representa un peso económico considerable en el Continente Negro. Su posición estratégica le otorga una enorme influencia política.

Precisamente es su centralidad política la que le está generando tensiones con Washington. Trump ha declarado que Sudáfrica «ni siquiera debería formar parte del G20” y no asistió a la cumbre del grupo en Johannesburgo.

Nuevos socios económicos —China, Rusia y Turquía— han incrementado su presencia comercial y diplomática en Sudáfrica, fortaleciendo así sus vínculos con Pretoria. Estas relaciones con Pekín y Moscú a veces se interpretan como una señal de alineamiento con potencias fuera del marco occidental, algo que Pretoria niega.

Los dirigentes sudafricanos insisten en que el país persigue una política exterior independiente que prioriza sus intereses y soberanía. Los lazos comerciales e inversiones no significan vasallaje en absoluto, dice Ramaphosa.

Desde las elecciones de 2024, el Congreso Nacional Africano (CNA), el principal partido político de Sudáfrica, ha perdido su dominio histórico por primera vez desde el final del apartheid. Varias ciudades importantes se han unido a la oposición. Esta división política interna debilita la cohesión gubernamental.

La declaración de no alineamiento se pondrá a prueba rápidamente porque los problemas se multiplican. Los próximos meses mostrarán si Pretoria es capaz de mantener el equilibrio o si las presiones del imperialismo prevalecen.