SOS, nos quedamos sin agua

Fuente: Iniciativa Debate/Edmundo Fayanás | Rebelión      6/12/2017

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Llevo años denunciando la mala política hídrica llevada a cabo en los años de la democracia, tanto por el PP como por el PSOE, esto es en el origen del actual desastre hídrico, donde lo único que ha interesado es hacer del agua un gran negocio privado.

Pretendo hacer tres artículos consecutivos que nos permita tener claro la problemática actual.

  • El desastre de la política hídrica española.
  • Las privatizaciones de los sistemas públicos de agua.
  • El negocio descarado del agua embotellada

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EL DESASTRE DE LA POLÍTICA HÍDRICA ESPAÑOLA

La falta de agua que sufrimos, no se debe únicamente a la sequía y a la falta de lluvia, fenómeno este que iremos viendo cada vez con más frecuencia en nuestro país consecuencia del cambio climático, sino también por una ausencia de una política hídrica coherente.

En los inicios del siglo XX se desarrolla una política hídrica encaminada a favorecer el desarrollo de la agricultura, como paso para conseguir hacer avanzar el país, transformando una agricultura de secano, en una de regadío, mucho más rentable económicamente y que pudiera generar los suficientes recursos económicos y humanos para lograr el desarrollo industrial del país. Política propugnada por el aragonés Joaquín Costa.

Esta política es la que sigue vigente y ha sido aplicada tanto por PP como por el PSOE. El problema radica que lo que fue un éxito a los principios del siglo XX, hoy estas mismas políticas son absolutamente ineficientes. Se sigue con una política hídrica basada en el negocio del cemento.

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Esta ineficiencia hídrica es la que está provocando el agravamiento de la sequía. Para que tengamos una idea aproximada, señalar que la Unión Europea ha declarado a España como el país más árido del continente europeo. Hoy el 72% del territorio del país está valorado en situación de estrés hídrico, mientras que en Italia sólo lo es 26%.

Uno de los problemas que tenemos es que no se invierte en políticas hídricas. Debemos saber que por ejemplo en el año 2008 las pérdidas en el sistema de abastecimiento de agua de las ciudades era del 24% ya en el año 2012 había subido al 26% y a fecha de hoy rondamos el 27%.

Nuestra agricultura consume aproximadamente el 80% del agua del país, sin embargo su valor económicamente representa solamente el 3,8% del PIB que traducido en dinero son 40.500 millones anuales.

Hemos de saber que en nuestro país conviven dos tipos de agricultura de regadío, la primera eficiente, que gasta el 10% del agua y genera el 90% del valor agrícola y la segunda que gasta el 90% del agua y sólo genera el 10% del valor agrario.

Hay en España unos cuatro millones de Ha de regadío. Según estudios recientes deberíamos bajar a los tres millones de Ha, pero invirtiendo en hacerlas más eficientes hídricamente y económicamente, con lo que conseguiríamos que a pesar de reducir la extensión del regadío tendrían un mayor valor económico y ahorraríamos muchísima agua.

Nada de esto se está haciendo y en cambio se sigue desarrollando la zona de riego. Veamos un ejemplo claro, el caso de Navarra. Entre los años 2000 y 2010 dejaron de funcionar 10.000 Ha de regadío porque no había agricultores y su rentabilidad era escasa. Se pone en funcionamiento el canal de Navarra como obra justificadora del pantano de Itoiz y se plantea un regadío nuevo de 35.000 Ha, muchas de las cuales están en manos de multinacionales, creándose solamente 200 puestos de trabajo y se está produciendo una subvención con el pago del agua.

La ley marco del agua de la Unión Europea obliga a que el coste real del agua sea pagado por el usuario, pero esto no se está haciendo. El coste que paga el agricultor/multinacional es de 0,13 euros el m3, pero el coste real del agua está en 0,5 euros el m3 cuando llega a la Navarra media ¿Quién paga este desfase de tarifa? La respuesta es clara, todos los ciudadanos con sus impuestos ¿Es esto sostenible social y económicamente? ¿Por qué debemos financiar el agua a las multinacionales?

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