Sinners no ganó la noche, pero ganó la historia

La 98ª edición de los Premios de la Academia ha dejado una paradoja que merece ser leída con cuidado. One Battle After Another, de Paul Thomas Anderson, se llevó seis estatuillas incluida la de Mejor Película. Sinners, de Ryan Coogler, llegaba con 16 nominaciones y se fue con cuatro. En términos numéricos, eso convierte a Sinners en la película con más derrotas en una sola noche en la historia de los Oscar. Doce nominaciones sin premio. Un récord que nadie querría tener.

Y sin embargo, lo que se llevó Sinners vale más que cualquier cifra.

Lo que ganó Ryan Coogler

Ryan Coogler ganó el Oscar a Mejor Guion Original por Sinners. Es su primer premio de la Academia. Un director que lleva más de una década construyendo un cine negro, con historias negras y equipos negros, recogió por primera vez una estatuilla en la categoría más autoral de los premios. En el escenario, agradeció a su equipo pidiéndoles que se pusieran de pie y dijo que todos eran ganadores, antes de dedicar el premio a sus hijos.

Coogler estuvo nominado también a Mejor Dirección, categoría que se fue para Paul Thomas Anderson. Que el primer director negro nominado en años a esa categoría no la ganara es un dato que no puede pasarse por alto, aunque el guion sí llegó.

Michael B. Jordan, Mejor Actor

Michael B. Jordan ganó el Oscar a Mejor Actor Principal por Sinners, en lo que la prensa especializada ha calificado como uno de los triunfos más celebrados de la noche. Una actuación que le exigió interpretar a dos personajes simultáneamente, los gemelos Smoke y Stack, en el Mississippi de 1932, durante la era de la segregación racial. En su discurso, Jordan agradeció a su familia, mencionó que su padre había viajado desde Ghana para acompañarlo, y reconoció a Ryan Coogler por brindarle el espacio para desarrollar lo que describió como una verdadera obra de arte. Es el primer Oscar de su carrera y uno de los más importantes de esta edición, en una categoría que históricamente ha sido casi inaccesible para actores negros.

El momento más grande de la noche para la comunidad negra y racializada no vino de una categoría actoral. Vino de la cámara. Autumn Durald Arkapaw se convirtió en la primera mujer y primera mujer de color en ganar el Oscar a Mejor Fotografía en la historia de los premios, reconocida por su trabajo en Sinners.

La propia Academia lo anunció en sus redes con las palabras: «Una victoria histórica detrás del objetivo». Noventa y ocho ediciones de Oscar sin que ninguna mujer lo hubiera ganado nunca. Ni una sola. Arkapaw, de ascendencia filipina y criolla, lo ganó filmando en IMAX 65mm el blues del sur profundo y la piel negra bajo la luz de 1932. No hay manera de separar la forma de lo que filmó del contenido de lo que contó.

Teyana Taylor, en el escenario de la gran ganadora

Teyana Taylor subió al escenario del Dolby Theatre junto a Paul Thomas Anderson y el resto del equipo de One Battle After Another para recoger el Oscar a Mejor Película. La actriz de Harlem, que ganó el Globo de Oro en enero y que llegaba como favorita a Mejor Actriz de Reparto, no se llevó esa estatuilla individual. Fue Amy Madigan quien ganó en esa categoría por Weapons. Pero Taylor formó parte del elenco que recibió el premio más grande de la noche, en una película en la que su interpretación fue señalada por la crítica como uno de los elementos más poderosos.

Que no ganara su categoría es un escándalo. Que Wunmi Mosaku tampoco ganara la suya, también. Dos mujeres negras nominadas en la misma terna, con las trayectorias más sólidas de la temporada de premios, y ninguna con la estatuilla. La Academia entregó el premio de reparto femenino a una actriz blanca de 75 años que no había sido nominada en cuatro décadas. La decisión no necesita más comentario.

Lo que Sinners sí se llevó, y lo que dice

Cuatro premios: Mejor Actor, Mejor Guion Original, Mejor Fotografía y Mejor Banda Sonora Original para el compositor sueco Ludwig Göransson. Son los premios que reconocen la autoría, la actuación y la mirada. No el premio más grande, no la dirección, no el reparto. La Academia premió a Sinners en las categorías que hablan de quién cuenta la historia y cómo se ve, pero no en las que coronan a la industria.

Eso también es un dato. Una película formada casi íntegramente por mujeres negras y hombres negros en todas sus secciones creativas ganó cuatro Oscar. Hace diez años eso era impensable. Hoy es insuficiente para muchos, y es un hito para todos.

Sinners llega a casa con el mayor número de derrotas en la historia de los Oscar y con tres de los premios más significativos que se pueden ganar: el de quien escribe, el de quien actúa y el de quien mira. Ryan Coogler tiene su primer Oscar. Michael B. Jordan también. Autumn Durald Arkapaw acaba de romper una barrera de casi un siglo.

La batalla que se libró en el Dolby Theatre la noche del 15 de marzo de 2026 no la ganó Sinners en la carrera de las estatuillas. La ganó en otra cosa que los premios no saben medir del todo: en demostrar que una película negra, hecha por personas negras, con un equipo de mujeres negras detrás de la cámara, puede llegar más lejos que cualquier otra en la historia de la Academia. Y que cuando llega, la parte más difícil no es ganar. Es que te dejen entrar.

Redacción Afroféminas