Un hospital materno en Freetown lucha por salvar vidas mientras los drásticos recortes de financiación de Estados Unidos y de grandes donantes europeos ponen en jaque años de avances contra la mortalidad materna
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Sonita Kamara está de parto, pero surge una complicación que puede ser mortal. El bebé no puede atravesar el canal del parto a pesar de las fuertes contracciones. La trasladan de urgencia al gran hospital materno-infantil de Sierra Leona.
“Si no operamos en 30 minutos, el bebé podría morir”, sentencia la Dra. Rosetta Cole, la jefa de ginecología, mientras se prepara para realizar una cesárea de urgencia. Pero la operación no puede comenzar. El hospital se ha quedado sin material quirúrgico básico: suturas, anestésicos y líquidos intravenosos. La familia de Kamara corre a la ciudad para buscarlos en farmacias.
Kamara es apenas una de las miles de mujeres que se juegan su vida y la de sus hijos en paritorios sin medios y a las que los recortes salvajes de ayuda humanitaria han asestado un golpe, que en algunos casos resulta mortal. The Fuller Project, en colaboración con On Our Radar y Channel 4 News, han seguido durante una semana la vida al límite en la maternidad de Freetown, donde han sido testigos del retroceso global en salud materno-infantil tras años de progresos.