¿Podrá el “Consejo de la Paz” salvar la influencia de Estados Unidos?

El presidente Donald Trump organizó en Washington la primera sesión de su “Consejo de Paz”. Medios de prensa, principalmente de países que no participaron, plantean la posibilidad de que esa entidad sustituya a la ONU. Nada de eso. Su objetivo es tratar de salvar lo que aún subsiste de la influencia de Estados Unidos. Washington preconiza en Gaza “la paz mediante la reconstrucción”, como un intento de evitar el caos en la región cuando Estados Unidos se separe completamente de Israel.

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El presidente Donald Trump reunió en Washington, por primera vez, su “Consejo de Paz para Gaza”, el 19 de febrero, precisamente al cumplirse el primer año, día por día, de su segundo mandato presidencial. Trump subraya así cómo desea resolver el conflicto israelo-palestino, o sea con apoyo exterior.

El 19 de febrero fue también el primer día del mes de ramadán, al menos para una parte de los musulmanes ya que Arabia Saudita lo había iniciado el día anterior. Para los “fieles”, el mes de ramadán es un periodo sagrado en el que cada cual debe dedicarse al mejoramiento personal y la caridad hacia el prójimo.

También fue simbólico el sitio escogido para realizar la reunión: el edificio de “US Institute of Peace” (USIP) o “Instituto de la Paz de Estados Unidos”, que se llamará en lo adelante “Donald J. Trump Institute of Peace”. Lejos de ser un ejemplo más de la vanidad característica del presidente Trump, este cambio de denominación refleja el cambio de objetivo de la entidad. El USIP fue creado por el presidente Ronald Reagan, en 1984, al mismo tiempo que la National Endowment for Democracy (NED).

La prensa ha mencionado, sólo de manera muy parcial, el funcionamiento de la NED, pero no se ha referido nunca al del USIP. La NED organizó las llamadas “revoluciones de colores”, financiando públicamente organizaciones u asociaciones extranjeras seleccionadas por la CIA. Pero el USIP elaboraba planes para el Pentágono. Aunque eran nominalmente independientes de la administración federal, tanto la NED como el USIP estaban financiados por el Congreso con fondos provenientes del Departamento de Estado y del Departamento de Defensa (hoy rebautizado como Departamento de la Guerra). Como la NED, el USIP estaba directamente vinculado a los “Cinco Ojos” (“The Five Eyes”) la alianza de espionaje en la que participan 5 países anglosajones firmantes de la Carta Atlántica de 1941 (Australia, Canadá, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Reino Unido). En mi libro Sous nos yeux, expliqué cómo el USIP determinó la zona en la que el Pentágono estadounidense instaló el Estado Islámico (Daesh).

Con la creación de su “Consejo de la Paz”, el presidente Trump trata de poner fin a la estrategia Rumsfeld-Cebrowski de utilización de fuerzas no estatales como proxis para remodelar el Medio Oriente “ampliado”, o “Gran Medio Oriente” [1]. Y al mismo tiempo subraya la ineficacia de las Naciones Unidas y la necesidad de crear estructuras nuevas para resolver las carencias de la ONU.

Muchas voces han expresado inquietud ante la posibilidad de que ese Consejo se convierta en un sustituto de la ONU. Pero el presidente Trump tiene plena conciencia de que Rusia y China no piensan renunciar a ese órgano del derecho internacional. Prueba de ello es que esas dos superpotencias declinaron cortésmente la invitación a participar en el Consejo, cuyas acciones van observar con la mayor atención.

Por su parte, el presidente Trump afirmó que el Consejo va a «supervisar» (sic) el trabajo de la ONU [2].

Al inicio de la reunión, el presidente Trump solicitó aplausos para los presidentes de Azerbaiyán y de Armenia, quienes se estrecharon las manos, después de 32 años de conflicto entre sus países. Trump saludó también la presencia del primer ministro de Albania y del «presidente» (sic) de Malasia (no hay “presidente” en Malasia sino un rey y un primer ministro). También se mostró amistoso con el primer ministro de Hungría, incluso lo recomendó a los húngaros con vista a las elecciones previstas en su país para el 12 de abril próximo. Igualmente saludó al presidente de Argentina, a la primera ministro de Japón, al emir de Bahréin, los primeros ministros de Camboya y Egipto, y los presidentes de Kazajstán y Kosovo [Estado no reconocido por la ONU. Nota de Red Voltaire.]. Insistió en que el primer ministro de Pakistan y su mariscal pusieron fin a la guerra entre ese país y la India. Saludó igualmente a los “presidentes” de Paraguay y de Qatar –antes de rectificar su presentación del emir de Qatar– y al primer ministro de Rumania, así como a los presidentes de Uzbekistán y de Vietnam, todo en el más estricto desorden. No mencionó al viceprimer ministro de Emiratos Árabes Unidos, ni a los ministros de Exteriores de Marruecos, Turquía, Kuwait, Arabia Saudita, ni al jefe de la diplomacia de Israel.

Los Estados con gobiernos encabezados por políticos que comparten las ideas del presidente Trump o alineados tras Estados Unidos se unieron al Consejo. Otros, deseosos de congraciarse con Trump, también se sumaron. Italia, Alemania y la Unión Europea estuvieron representadas como «observadores».

Refiriéndose a la comisaria europea para el Mediterráneo, la croata Dubravca Suica, presente en la reunión como «observadora» de la UE, los gobiernos de Francia, España, Bélgica, irlanda, Eslovenia y Portugal –que no se han sumado al Consejo– subrayaron que la comisaria no tenía ningún mandato para asistir al encuentro y que la Comisión Europea la había enviado a Washington en violación de los tratados europeos. Además de la comisaria Dubravka Suica, los únicos europeos presentes en la reunión del Consejo, fueron el primer ministro de Hungría, Viktor Orban; el presidente de Rumania, Nicusor Dan, y altos diplomáticos de Bulgaria, Chipre, Chequia, Italia, Grecia, Polonia y Eslovaquia.

La Comisión Europea argumentó que su presidente, la alemana Ursula von der Leyen, había recibido una invitación y que había optado por enviar a la comisaria Suica para que la Unión Europea estuviese representada en el encuentro, teniendo en cuenta que la UE es el principal donante de ayuda para la población palestina.

Pero el ministro de Exteriores de Francia, Jean-Noel Barrot, señaló a la presidente de la Comisión Europea que, ante tal situación, no debería haber enviado a Washington una comisaria europea sino un alto funcionario. En aras de mantener el contacto con este Consejo, los ministros de Exteriores de la Unión Europea almorzarán, en una fecha que no se ha precisado, con el búlgaro Nikolai Mladenov, ex coordinador especial de la ONU para el proceso de paz en Medio Oriente, convertido ahora en alto representante del Consejo de la Paz para Gaza.

En esta primera sesión, el presidente Trump anunció que varios países, principalmente monarquías del golfo Pérsico, han prometido aportar «más de 7 000 millones de dólares» (5 900 millones de euros) para la reconstrucción de la arrasada franja de Gaza. Y de paso presentó esa donación como una eficaz forma de lucha contra el terrorismo (entiéndase, contra el Hamas). También anunció una contribución estadounidense de 10 000 millones de dólares (8 500 millones de euros) para su Consejo de la Paz. Hablando como si estuviese en un convite mundano, Donald Trump expresó su agradecimiento personal a los miembros de su administración, como antes lo había hecho con los jefes de Estado y/o de gobierno extranjeros e incluso deslizó un comentario sobre el documental cinematográfico sobre su esposa.

El embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, hizo un balance de lo que se ha hecho en Gaza en 13 semanas. Dijo que cada semana han entrado allí, 4 200 camiones de ayuda humanitaria, ayuda que se ha distribuido a la totalidad de los 2,1 millones de palestinos que viven en Gaza, con participación de Egipto, de Emiratos Árabes Unidos, de Israel, de Jordania y de las agencias de las Naciones Unidas. Según el diplomático estadounidense, la proporción de ayuda “desviada” es sólo de 1%, el problema del agua potable no está enteramente resuelto, pero está a punto de resolverse y todo indicio de hambruna ha desaparecido.

El presidente del Comité Nacional de Administración de Gaza, Alí Chaath, agradeció el claro mandato que le ha otorgado el Consejo de la Paz para Gaza, en nombre del Consejo de Seguridad de la ONU.

El jefe de las operaciones especiales de Estados Unidos, el general Jasper Jeffers, anunció la formación de una fuerza policial de 12 000 efectivos y de una “fuerza de estabilización” de 20 000 hombres. Los primeros 5 000 efectivos de esta última fuerza serán albaneses, indonesios, kazajos, kosovares y marroquíes y la formación de la fuerza policial será garantizada por egipcios y jordanos. Se sabe que Estados Unidos construirá en Gaza una base militar capaz de albergar las primeras fuerzas [3].

El británico Tony Blair, ex primer ministro de la potencia colonial y «perrito faldero de George Bush», dijo que el plan del presidente Trump debería dar nacimiento a una Gaza de tolerancia. Si Blair no hubiera dicho tantas mentiras a lo largo de su carrera, hasta hubiésemos podido creer que Reino Unido ha abandonado su política de “divide y vencerás” para aceptar ahora que judíos y árabes pertenecen a un mismo país.

El director del Banco Mundial, el indo-estadounidense Ajay Banga, aseguró que esa organización se ocupará de controlar todos los gastos durante el proceso de reconstrucción de Gaza.

Se proyectó un corto film publicitario que cuenta la historia de cómo intervino el presidente Trump durante la represión israelí contra la población de Gaza, de los rehenes liberados, de la disminución de la violencia en 99% y de la designación de un nuevo poder en Gaza. En 3 años, se construirán cientos de miles de nuevas viviendas y los servicios públicos de salud y de educación serán restaurados. En 10 años, la franja de Gaza será nuevamente un lugar seguro y próspero.

Después de las intervenciones, se proyectó un segundo film publicitario, presentado esta vez por el presidente de la Federación Internacional de Futbol Asociado (FIFA), mostrando una franja de Gaza cubierta de estadios de futbol y una población unida en la sana competencia deportiva.

La reunión terminó con la firma de los estatutos del Consejo y el martillazo final del presidente Trump.

Lo sucedido en Washington demostró que Donald Trump da la cuestión de Gaza por definitivamente resuelta y que no tiene intenciones de permitir que Israel desempeñe absolutamente ningún papel en ese territorio palestino. Trump ya anunció personalmente a Benyamin Netanyahu, el primer ministro sionista revisionista de Israel, que Washington ya no podrá seguir respaldando militarmente a Israel y que Tel Aviv tendrá que garantizar su propia independencia financiera a más tardar en 10 años.

Desde que Trump le hizo este anuncio, el 30 de septiembre de 2025, Netanyahu ha venido multiplicando sus contactos en Washington, pero sin lograr nada decisivo. Estados Unidos sigue suministrando armamento a Israel, pero Washington ya no consulta sus estrategias con Tel Aviv. Es por eso que Netanyahu habla ahora de convertir Israel en una súper Esparta [4].

Los aliados de Estados Unidos que se oponen a la ideología MAGA interpretaron erróneamente la creación del Consejo de la Paz de Trump como un deseo de acabar con las Naciones Unidas. Pero ahora reconocen que el presidente estadounidense quiere hacer con ese “Consejo” lo que no puede hacer con la ONU, pero sin destruirla.

Aunque también es posible que tenga en mente otra cosa. Trump recuerda probablemente que la URSS no pudo sobrevivir como país después de la disolución del Pacto de Varsovia, así que está consciente de que Estados Unidos tiene pocas posibilidades de sobrevivir, como nación, a la caída del “Imperio estadounidense”. Con la creación de este “Consejo de la Paz”, Donald Trump establece un nuevo tipo de alianza, sin costo para Estados Unidos pero que le abre una esperanza de sobrevivir a la disolución de la OTAN y a la desaparición de su tóxica relación con Israel. Mijaíl Gorbatchov también creyó que podría salvar la URSS con la creación de la Comunidad de Estados Independientes (CEI).

[1«La doctrina Rumsfeld-Cebrowski», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 25 de mayo de 2021.

[2Ver el video completo de la primera reunión en C-SPAN.

[3Trump officials plan to build 5,000-person military base in Gaza, files show”, Aram Roston y Cate Brown, The Guardian, 19 de febrero de 2026.

Thierry Meyssan

Intelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra publicada en español: De la impostura del 11 de septiembre a Donald Trump. Ante nuestros ojos la gran farsa de las «primaveras árabes» (2017).

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