MPR21 Redacción 04/03/26

La Guerra de Irán también es económica y tiene uno de sus termómetros en las bolsas mundiales, especialmente en las asiáticas, que empiezan a perder la calma.
A pesar del salvavidas que le lanzaron, la de Seúl se desplomó casi un 10 por cien. Tras advertir las ventas masivas, la bolsa cerró dos veces para evitar el desplome, pero no han podido impedir que, desde el inicio de la guerra en Oriente Medio, el índice Kospi, gemelo del Ibex, haya registrado su mayor caída en 15 años.
Esta mañana el índice Nikkei cayó un 4 por cien, la bolsa de Hong Kong perdió un 3,1 y el principal índice de Singapur descendió un 2,8.
Los imperialistas creían que todo marcharía como en Venezuela y que los iraníes se bajarían los pantalones con las primeras bombas y los primeros muertos “quirúrgicos”.
Trump había declarado que Estados Unidos garantizaría que los barcos pudieran navegar por el Estrecho de Ormuz y ofrecería una escolta naval de ser necesario. No se ha visto nada de eso.
Por lo demás, ya tenemos la experiencia en el Mar Rojo sobre las escoltas navales. Llevaría tiempo organizarlas y son blancos fáciles. Estados Unidos podría optar por esperar antes de escoltar los barcos y rezar mientrs tanto para que la capacidad de respuesta de Irán se debilite.
Mientras, las redes sociales se llenan de las imágenes de la respuesta iraní, que los imperialistasa no se esperaban, como tampoco la ampliación del teatro de operaciones a Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Omán, Barein o Jordania.
El dinero es miedoso y el capital mucho más. El nerviosismo de las bolsas asiáticas está más que justificado. El año pasado Japón compró el 95 por cien de su petróleo a productores del Golfo Pérsico, y dos tercios de ese crudo tuvo que transitar por el Estrecho de Ormuz en gigantescas flotas de petroleros. Corea del Sur obtiene el 70 por cien de su crudo y el 14 pr cien de su gas natural del Golfo.
En Seúl, Hyundai bajó casi un 14 por cien por la tarde, LG Energy Solutions cayó un 10 por cien, mientras que Samsung cayó un 9,2 por cien. En Tokio, Toyota bajó un 4,9 por cien, SoftBank un 6,8 por cien y Advantest el 5,9 por cien.