La UE exige a Ucrania la reapertura del oleoducto Druzhba

MPR21                                                                                                                            Redacción                                                                                                                    18/03/26

En su recorrido, la Guerra de Ucrania se ha acabado encontrando con la Oriente Medio, y al revés. El bloqueo del Estrecho de Ormuz y la subida de los precios del petróleo está quebrando la economía mundial y, muy especialmente, la europea.

Bruselas, que hasta ahora había dado muestras de rigidez, ha tenido que dar marcha atrás porque no puede prescindir de su tabla de salvación, el petróleo ruso, aunque ello suponga enfrentarse a sus lacayos de Kiev.

El martes Ursula von der Leyen y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, anunciaron el inicio de negociaciones para restablecer el suministro de petróleo ruso a través del oleoducto Druzhba. El pretexto es complacer a una vieja asapiración de dos países de Europa central: Hungría y Eslovaquia.

Construido durante la era soviética, el oleoducto Druzhba (“Amistad” en ruso) se extiende a lo largo de varios miles de kilómetros desde Rusia y se divide en dos ramales principales. Su ramal sur atraviesa Ucrania antes de abastecer, entre otros, a Eslovaquia y Hungría, dos países que dependen en gran medida de este corredor energético. Esta configuración explica la importancia inmediata de su reactivación para estos países sin litoral.

La Comisión Europea ha ofrecido asistencia técnica y financiera a Ucrania para facilitar la reanudación del tránsito de petróleo. Van a movilizar de inmediato a sus técnicos para reparar el oleoducto. La decisión se produce en medio de un bloqueo institucional. Hungría y Eslovaquia han ejercido su derecho de veto, suspendiendo la ayuda europea a Kiev. Ambos gobiernos condicionan su aprobación a la reanudación del suministro de petróleo a través del oleoducto Druzhba.

Zelensky, que hoy visita Madrid, respondió en una carta a los dirigentes europeos, rechazando cualquier acusación de obstrucción intencionada. “A pesar de las amenazas diarias de ataques rusos, estamos haciendo todo lo posible para reparar los daños y restablecer las operaciones”, escribió, especificando que los trabajos podrían durar al menos seis semanas. Kiev también indicó que está trabajando en soluciones alternativas para transportar petróleo no ruso a Europa central, con el fin de reducir su dependencia de los flujos procedentes de Moscú.

Ahora queda lo más importante: comprobar si Rusia abre el grifo para complacer a los países europeos, porque Putin se ha puesto de espaldas; ya no muestra ningún interés por lo países europeos. “¡Váyanse al infierno!” se ha convertido en la consigna de moda en el Kremlin. Rusia no necesita a Europa; es Europa quien necesita a Rusia.