«La odiocracia»: machismo, racismo y la internacional del odio que ya está aquí

La periodista argentina Luciana Peker, exiliada en Madrid desde finales de 2023 tras sufrir una campaña de hostigamiento sistemático por su trabajo periodístico feminista, acaba de publicar en Libros del K.O. un ensayo que llega con el peso de lo que ha sido construido desde dentro del peligro. La odiocracia. Al fondo a la derecha es un diagnóstico del presente político global, escrito al pie de la actualidad, con la precisión de quien ha tenido que irse de su país por decir en voz alta lo que pensaba. Peker fue periodista de Página/12 durante décadas, formó parte del colectivo Ni Una Menos y fue reconocida en 2024 por la CNN entre las treinta personas defensoras de los derechos de las mujeres y el colectivo LGTBIQ más importantes del mundo. Todo eso la convirtió en objetivo de la extrema derecha. Escribió este libro desde la diana.

El término que da título al ensayo es su aportación central. La odiocracia —según Peker— llega cuando la ultraderecha mundial deja de disimular su programa y encuentra en el machismo y el racismo, en esa alianza que la historia nunca ha roto, la columna vertebral de un nuevo orden global. Estamos ante un sistema articulado a escala transnacional, con conexiones ideológicas, financieras y mediáticas que van de Javier Milei a Donald Trump, de Santiago Abascal a Elon Musk, pasando por Isabel Díaz Ayuso. Un monstruo con tentáculos, lo llama la propia autora, que opera de forma coordinada aunque sus actores finjan independencia.

El símbolo que vertebra el libro es la motosierra. Peker analiza por qué Milei eligió ese objeto para regalárselo a Musk: es la metáfora perfecta de un proyecto que quiere arrasar los avances de la cuarta ola feminista y desmantelar las políticas sociales. Ese gesto es en si mismo un programa. Su objetivo prioritario es devolver a las mujeres, a las personas racializadas y a los cuerpos no normativos al lugar que este orden considera que les corresponde estar: la subordinación o la desaparición del debate público. La motosierra corta derechos. Corta presupuestos. Y corta, sobre todo, la posibilidad de imaginar que otro mundo es posible.

Lo que Peker documenta es que Argentina funciona como el laboratorio donde ese proyecto se ensaya antes de exportarse. España ocupa, en ese esquema, el papel de pieza estratégica. En la presentación madrileña del libro, la autora fue explicó que España es la gran ficha del ajedrez para conectar los discursos de odio entre Europa y América Latina. Los vínculos entre Milei, Abascal y Ayuso —con Trump como referencia común— son la arquitectura de algo que ya está funcionando. Y uno de los indicadores más claros es que la amenaza directa a periodistas, el hostigamiento a quienes denuncian abusos y la criminalización de la disidencia no esperan a que la ultraderecha llegue formalmente al poder. Está ocurriendo ahora, en este momento, con los gobiernos actuales.

Aquí el libro conecta directamente con lo que desde Afroféminas venimos analizando y denunciando. La estrategia coordinada judicial, mediática y policial que señalamos en nuestro comunicado del 8M de 2025 tiene un rostro concreto en el Estado español. La misma lógica que desmantela el Instituto contra la Discriminación en Argentina es la que aquí normaliza el racismo institucional, criminaliza a las personas migrantes y utiliza el feminismo como coartada para avanzar en una agenda xenófoba. Cuando la extrema derecha se disfraza de feminismo, hace exactamente lo que Peker describe: apropiarse del lenguaje de los derechos para vaciarlo de contenido y redirigirlo hacia la exclusión de los cuerpos más vulnerables.

Uno de los análisis más valiosos del ensayo es el que dedica a la radicalización de los varones jóvenes. Peker señala que los hombres jóvenes fueron el motor de la victoria de Milei en Argentina, y que el mismo fenómeno crece en España con el aumento del apoyo ultraderechista entre ese sector. Lo conecta con el universo de los crypto incels, el fenómeno MGTOW (Men Going Their Own Way, hombres que construyen su identidad política sobre el resentimiento hacia las mujeres) y con el tecnofeudalismo que Musk encarna, una figura de poder que concentra plataformas, capital y megáfonos, y los pone al servicio de una agenda reaccionaria global. El libro es una lectura es imprescindible para entender por qué las plataformas digitales son el territorio donde el reclutamiento ideológico ocurre todos los días, con algoritmos que amplifican el odio porque el odio genera más engagement que cualquier otra emoción.

Peker invoca el antirracismo junto al antifascismo y al feminismo como los tres pilares de la resistencia frente a la extrema derecha. Y aquí es donde el libro abre una puerta que nosotras llevamos tiempo sosteniendo. Machismo y racismo son la alianza perpetua de la que se alimenta la odiocracia. Así funciona la violencia estructural contra los cuerpos que el sistema considera prescindibles. Las mujeres negras y racializadas conocemos esa doble exposición mejor que nadie. No esperamos que llegue al poder la ultraderecha para sufrir sus consecuencias. Las sufrimos ya, en la violencia cotidiana, en las fronteras, en el mercado laboral, en los Centros de Internamiento de Extranjeros, en los comentarios de las redes sociales que nadie modera. Como señalamos en No, las feministas negras no dividimos el movimiento feminista en España, la opresión es estructural y lleva décadas funcionando para nosotras con o sin gobierno ultraderechista en el palacio presidencial del país de turno.

El libro, escrito al pie de la actualidad, con tuits, recortes de prensa, declaraciones recientes y nombres propios, no exige formación teórica previa para seguir el argumento. Eso es también una decisión política de Peker, que elige llegar a quien aún no tiene del todo claro qué está pasando, a quien intuye el peligro y necesita un mapa. En una entrevista que le hizo El Salto en el momento de la publicación da cuenta de esa capacidad de la autora para sostener la complejidad sin perder la claridad.

El contrapunto que Peker ofrece es Brasil. Señala a Lula da Silva como el único líder que le ha plantado cara a Musk y a la lógica del tecnofeudalismo global, diciéndoles que no son los dueños del mundo. Es una apuesta pequeña para un diagnóstico tan sombrío, y la autora lo sabe. La esperanza que ofrece el libro es estrecha. El amor, escribe, es lo único más poderoso que el odio. En otro contexto quizás podría sonar a frase hecha. Aquí suena a lo que es la declaración de quien ha tenido que irse de su país.

La odiocracia. Al fondo a la derecha es un libro necesario para entender el presente. Leído desde una perspectiva afrofeminista, es también un punto de partida para exigir que el antirracismo ocupe en esa resistencia el lugar central que le corresponde. No como añadido. No como complemento. Como eje primordial.

Elvira Swartch Lorenzo

Colaboradora Afroféminas

Granada

 


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