El Sudamericano 11/01/26
La política de la guerra, el militarismo de rapiña y genocidio, alcanza hoy un carácter nunca antes conocido. Como ejemplo podemos señalar a “Polymarket”, una plataforma de apuestas con criptomonedas de predicciones sobre acontecimientos políticos, donde se opera de forma anónima mediante la blockchain de “Polygon”. Los ‘inversores’ apuestan por la próxima guerra, ganan y pierden en cuestión de horas según la tasa de homicidios y destrucción. ¿Qué Ley rige para ésos psicópatas de las finanzas en las sombras, ocultos tras los pliegues de la virtualidad?
La Ley es la cristalización de las relaciones de poder en un momento determinado de la vida de la sociedad, la forma efectiva, institucional, en que se expresan los balances de poder, las relaciones de fuerza. Ley es la validación por medios violentos y no violentos de intereses objetivos. La violencia tiene un carácter legaliforme porque norma la vida social instaurando de manera efectiva la dominación y expresando la hegemonía de unos ciertos intereses y actores políticos en la lucha de clases.
La ley no es, y no representa de ningún modo, la voluntad de entidades ajenas a la vida de la sociedad. No es la “encarnación” del ‘espíritu de justicia’, ni de la ‘voluntad de Dios’ o del ‘Espíritu absoluto’.
Dicho ésto de tal modo, es lógico observar las implicaciones históricas de la muy cacareada “legalidad” internacional. ¿Cuál era la ‘legalidad’ del régimen fascista contrarrevolucionario del partido nazi en el poder? ¿Cuál es hoy la legalidad inhumanista qué, abiertamente, desconoce el gobierno Imperialista contrainsurgente de los Estados Unidos?
“Nosotros somos partidarios de la república democrática, como la mejor forma de Estado para el proletariado bajo el capitalismo, pero no tenemos ningún derecho a olvidar que la esclavitud asalariada es el destino del pueblo, incluso bajo la república burguesa más democrática.” (…) “Las clases explotadoras necesitan la dominación política para mantener la explotación, es decir, en interés egoísta de una minoría insignificante contra la inmensa mayoría del pueblo. Las clases explotadas necesitan la dominación política para suprimir completamente toda explotación, es decir, en interés de la inmensa mayoría del pueblo contra una minoría insignificante compuesta por los esclavistas modernos, es decir, por los terratenientes y capitalistas.” V.I. Lenin, El Estado y la Revolución.
Los escasos supervivientes de la insurrección del ghetto de Varsovia que debieron enfrentarse en primer término a la policía política ‘judía’ colaboracionista dentro, y luego a las tropas de las SS nazis fuera de los barrios judíos tapiados y asediados, recordaban el cerco de Jerusalén de la tradición bíblica como antecedente de su propia situación de exterminio. Esos sobrevivientes son los que legaron a la humanidad el lema “Ni Olvido, Ni Perdón”. Fue para ocultar la complicidad de las oligarquías imperialistas y las monarquías europeas, y contrarrestar el impacto político de la resistencia partisana que se diseñó el teatro grotesco de los Tribunales de Nüremberg donde solo 19 de los cientos de miles de criminales nazis fueron condenados o ajusticiados, el resto fueron exonerados y “democratizados” para el beneplácito de la moral y las buenas costumbres burguesas.
De ese modo teatral se alegó la “desnazificación” de la sociedad europea. Mientras tanto occidente ponía en pie su propio gólem autoritario, equiparando al Nazismo con el Comunismo. “Nunca Más”, fue la consigna de Nüremberg, mientras los nazis volvían a las calles y a sus asuntos de nazis… “Nunca más” a la Revolución social. “Nunca Más” a que las oligarquías señoriales europeas fuesen derrotadas frente a los “eslavos” (del griego bizantino sklábos) y los “gentiles”. De este modo se ocultó el Acuerdo de Haavara de los millonarios judíos sionistas y su complicidad directa con el gobierno hitlerista y la ocupación de Palestina. De este modo se ocultó la complicidad de los pseudo “socialistas” (del latín socius) judíos europeos con el nazifascismo, contra la Internacional Bolchevique.
“Para nosotros, el comunismo no es un estado que debe implantarse, un ideal al que ha de sujetarse la realidad. Nosotros llamamos comunismo al movimiento real que anula y supera al estado actual de cosas. Las condiciones de este movimiento se desprenden de la premisa actualmente existente. [Existencia histórico-universal de los individuos, es decir, existencia de los individuos directamente vinculada a la historia universal]” K. Marx y F. Engels, “La Ideología Alemana”
Estados Unidos y la burguesía transnacional necesitaban para imponer su hegemonía cultural en la postguerra, –en un tiempo histórico de derrota militar incuestionable de la maquinaria bélica imperialista–, una victoria política sobre la URSS para hacer valer su ‘épica’, propia de un relato mítico, según el cual la “Democracia occidental” representada por las huestes de los ejércitos burgueses, había vencido a los “ultras”, a los “extremismos” de “Derecha” y de “Izquierda”. El autoritarismo neofascista del macarthismo yankee y el militarismo atómico unilateral antipopular contrarrevolucionario como política mundial fueron presentados por boca de Hanna Arendt, –solo por ejemplo–, como la superación histórica de las ‘ideologías’ y de los “regímenes” que habían sido los “causantes” de las guerras mundiales.
Muy pocos advirtieron, en la prensa y en la Academia burguesa, que los campos de exterminio Nazis según la propia literatura fascista, fueron inspirados en las “reducciones” o “reservaciones” indígenas y en las masacres étnicas de los imperios coloniales de América, África y Asia. El totalitarismo de la mercancía y de la forma Valor de cambio, fue reemplazado por la condena abstracta, moralista, del “totalitarismo” del “Estado Total”, capaz de regir todos los ámbitos de la vida pública o privada (la invención es de D’annunzio, un pseudo intelectual fascista italiano). La lucha de clases fue negada una vez más, y ocultada desde entonces como una ocurrencia ideológica, considerada como “falsa conciencia” de un mundo de “ciudadanos libres” e “iguales ante la Ley”.
Pero el mundo es redondo, completo, desde mucho antes de que el cerebro humano fuese capaz de interpretarlo. Nada está fuera de la realidad suceda cómo y dónde suceda. No son las “ideas” las que dan forma a la realidad, sino la realidad la que da forma a las ideas de una época. El mundo es clasista antes aún de que las mayorías pudieran representárselo mediante relatos mitológicos y conceptos filosóficos al estilo Mesopotámico, Griego o Aimara.
A través del relato interesado del espectáculo siniestro de las campañas romanas, las cruzadas europeas, las guerras mundiales de nuestra época –o los ‘mundiales’ de fútbol de la FIFA– la memoria interesada de esos sucesos, las relaciones de poder que esas historias expresan, refieren a relaciones entre personas reales que son entrenadas en la obediencia desde la primera infancia por medio de premios y castigos, en los modos y las modas, los juicios y los prejuicios, los sesgos y los límites conceptuales, los privilegios y las penas. Todos esos y muchos otros que pudieran considerarse aspectos “culturales” son sin duda alguna producto de relaciones económicas, esos condicionamientos conductuales, cognitivos, son aspectos de la reproducción material de la vida social.
Entonces, mucho cuidado cuando la Burguesía habla de Paz y Convivencia. Su religión es el Dólar (el petrodólar) su filosofía es la Metafísica y su única pasión es el Poder.
Quien olvide por ignorancia o conveniencia la lucha de clases como dinámica concreta, como expresión material de las contradicciones dialécticas que laten en el seno del organismo social, se verá segado, desarmado –no solo intelectualmente–, frente a la Ley de la “guerra permanente” que es expresión cotidiana de la lucha entre actores irreconciliables.
Quemar Escuelas y Hospitales no es un acto de disidencia política, no fue, y no es la “ultra izquierda” la que saqueo Venezuela por 200 años. Bolívar fue traicionado y murió en una plantación de esclavos en el destierro, luego de haber abolido la esclavitud por decreto por tres veces consecutivas la esclavitud fue reimpuesta.
Hasta que el pueblo no tomó en sus manos el destino de Venezuela, el control de sus recursos petroleros y el control de las relaciones exteriores del Estado, los niños ricos nunca tuvieron que lamentarse por no ganar elecciones. La izquierda “democrática” y “moderada” no sabía ni siquiera encontrar en un mapa del siglo XIX la geografía de Venezuela.
Los regímenes árabes no son precisamente “Democracias”. Venezuela está a dos o tres días de viaje de los tanqueros, el Golfo pérsico a 48 días. Los Feudos árabes son los países más desiguales y tiránicos del mundo.
El ‘Plan Mashall’ fue financiado con el saqueo de Latinoamérica y África. La lucha de clases no es una ilusión ideológica, no puede detenerse ni cancelarse con pactos y planes de conveniencia al gusto de las rapaces burguesías criminales de los países dependientes.
El futuro siempre permanece abierto. Sólo en la mente de los explotadores el mundo es un Presente permanente. Mientras haya vida habrá lucha. No se puede predecir el futuro. Los Oráculos, míticos o artificiales, no existen. Ningún Pacto político puede predecir el Futuro, la historia lo ha demostrado a lo largo de milenios.
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¡NI OLVIDO, NI PERDÓN!
CONTRA EL IMPERIALISMO Y LA OLIGARQUÍA ¡LUCHAMOS PARA VENCER!
NO PASARÁN
HIJOS – Red Mundial