MPR21 Redaccion 25/03/26

La isla de Taiwán se enfrenta a una grave crisis energética provocada por la interrupción del suministro de gas en el Estrecho de Ormuz. Con solo 11 días de reservas de gas en Taiwán, existe un riesgo inminente de escasez de energía, según el nuevo informe de Morgan Stanley.
La situación afecta directamente la estabilidad operativa de la industria de semiconductores de Taiwán, un sector crucial que constituye el pilar de la cadena tecnológica internacional.
La interrupción de la cadena mundial de suministros es un “doble golpe” para el sector. Un inminente “abismo de gas” para las fundiciones taiwanesas y una “escasez de azufre” secundaria podrían hundir la producción de materiales críticos para baterías y microprocesadores.
La principal preocupación de la tecnología mundial sigue siendo la estabilidad de la red eléctrica de Taiwán, que depende en gran medida de las importaciones de gas.
Normalmente Taiwán sólo mantiene unos 11 días de almacenamiento de gas en la isla, complementados con varias semanas desde barcos en el mar. Con el Estrecho de Ormuz cerrado, la producción de semiconductores está en riesgo.
“Una interrupción prolongada podría representar un riesgo para el suministro estable de energía necesario para respaldar la fabricación de obleas de chips”, señala Morgan Stanley, que también destaca la naturaleza concentrada de la fabricación de semiconductores. Por sí sola, la isla produce el 90 por cien de todos los chips avanzados y consume aproximadamente entre el 9 y el 10 por cien de la electricidad total de Taiwán.
La realidad inmediata podría manifestarse en aumentos agresivos de costos en lugar de un cierre total de la producción. La volatilidad energética podría tener efectos inmediatos en cascada en el suministro mundial de procesadores de inteligencia artificial y teléfonos inteligentes.
Un ‘doble golpe’ a la industria tecnológica
Más allá de la energía, el informe identifica un segundo riesgo, igualmente crítico: la escasez de ácido sulfúrico. El azufre, un subproducto del refinado de petróleo actualmente varado en el Golfo, es esencial para extraerlo cobre y cobalto, metales ampliamente utilizados en los microprocesadores.
Morgan Stanley advierte que la interrupción prolongada del refinado por el cierre del Estrecho podría afectar el suministro de ácido sulfúrico, creando cuellos de botella para proyectos de electrificación, centros de datos e infraestructuras.
“Un fuerte aumento del precio del petróleo podría reducir la demanda al aumentar los costes y perjudicar el gasto de los consumidores”, advierte Morgan Stanley. El sector tecnológico podría enfrentar un “doble golpe” de aumento de los precios de las materias primas y reducción de la demanda de dispositivos por parte de los consumidores finales.
Históricamente, la industria ha superado las crisis de la cadena de suministro, pero la combinación de agotamiento de energía y escasez de productos químicos marca una escalada significativa en las primas de riesgo regionales para el sector electrónico.