La andadura del petroyuan comienza en Oriente Medio

MPR21                                                                                                                                Redacción                                                                                                                            29/03/26

 

En 2015 Estados Unidos ya firmó un acuerdo con Irán, que suponía el levantamiento de algunas sanciones estadounidenses a cambio de la promesa de renunciar el programa nuclear militar.

Además de Estados Unidos, seis potencias (China, Francia, Reino Unido, Rusia, Alemania, Unión Europea) firmaron como garantes de un acuerdo, que fue calificado de “histórico” y ratificado por el Consejo de Seguridad de la ONU seis días después de su firma.

En consecuencia, el acuerdo con Irán de 2015 es parte del derecho internacional.

Pero los compromisos de Estados Unidos son papel mojado y no hay garantía que lo salve. Tres años después, en su primer mandato, Trump se retiró unilateralmente del acuerdo y presionó a sus secuaces para que se alejaran del petróleo iraní.

Entonces Teherán recurrió a China como su principal mercado de exportación, evadiendo las sanciones estadounidenses con su propia “flota fantasma”.

Los pagos fluyeron a través del sistema de pagos internacionale de China, una alternativa en yuanes a la red Swift, y a través de trueques en los que empresas chinas construyeron aeropuertos y refinerías en Irán a cambio de petróleo a través de una red de empresas fachada, que el Tesoro de Estados Unidos ha intentado durante años sancionar, con muy poco éxito.

Desde que comenzó la guerra, Irán ha enviado casi 12 millones de barriles de crudo a China a través del Estrecho de Ormuz. Cada barril fuera del sistema del dólar estadounidense se mueve libremente, mientras que los petroleros emiratíes, kuwaitíes y sauditas permanecen varados.

Irán también ha planteado la posibilidad de condicionar la travesía del Estrecho de Ormuz al pago del petróleo en yuanes. En 2021 Teherán firmó un acuerdo estratégico de 25 años con Pekín y pronto comenzó a vender hasta el 95 por ciento del petróleo en yuanes.

Dos años después, un acuerdo entre la petrolera saudí Aramco y la china Sinopec logró que el 65 por ciento del comercio de petróleo se pagara en yuanes, incluso en yuanes digitales.

Ese mismo año, Qatar firmó otro acuerdo de gas licuado a largo plazo con PetroChina, una vez más pasando por encima del dólar.

Es muy poco probable que este mecanismo, puesto a prueba en medio de una guerra, desaparezca una vez que cesen las hostilidades (si es que alguna vez cesan).

La participación del dólar en las reservas mundiales ya ha disminuido del 71 por ciento al 59 por ciento. Al mismo tiempo el petroyuan ha comenzado su andadura. Pero no hay que olvidar que hace 26 años Saddam Hussein ya exigió el pago del petróleo en euros. Fue uno de los primeros intentos de sacudirse el dólar de encima y Estados Unidos desató la guerra muy poco después.

Los paralelismos se pueden estirar cuanto sea necesario. Tampoco habría que olvidar que el pretexto para desatar la guerra contra Irak fueron las inexistentes “armas de destrucción masiva”.

Lo mismo que los dirigentes iraníes, Hussein también pago con su vida el desafío a Estados Unidos.