MPR21 Redacción 26/03/26

Estados Unidos ha bombardeado inútilmente la base de misiles estratégicos Imán Hussein, al sur de Yazd tres veces en tres semanas (1, 6 y 17 de marzo). Es una de las instalaciones militares más importantes de la Guarda Revolucionaria.
La base no es una simple fortaleza. Está excavada en granito de Shirkuh, una de las rocas más duras de la corteza terrestre, con una resistencia a la compresión de entre 25.000 y 40.000 PSI.
El hormigón armado típico tiene una resistencia a la compresión de 5.000 PSI y el ultraresistente lega a los 30.000 PSI.
La GBU-57 MOP, la bomba antibúnker más potente del arsenal estadounidense, penetra entre 6 y 10 metros en este tipo de roca. Las instalaciones vitales se encuentran a más de 500 metros bajo tierra.
El cálculo indica que las fortalezas iraníes están 12 veces fuera de alcance de las bombas pesadas estadounidenses.
Entre la superficie y las instalaciones subterráneas se encuentra una “zona muerta” de granito sólido a 440 metros de prondidad, donde la energía explosiva se disipa por completo antes de alcanzar cualquier objetivo.
Ningún ataque aéreo convencional puede penetrar físicamente en su interior.
Los análisis satelitales han confirmado que dentro de la montaña hay una sistema ferroviario automatizado que conecta salas de ensamblaje, depósitos de municiones subterráneos y entre 3 y 10 salidas distribuidas en diferentes laderas.
El lanzador se desplaza sobre raíles hacia una salida, asciende a la superficie, dispara y vuelve inmediatamente bajo tierra. La salida se sella mediante esclusas blindadas.
La duración total del proceso es menor que el tiempo de respuesta de un ataque de represalia.
Los lanzamientos observados el 20 de marzo de 2026 desde la infraestructura ferroviaria subterránea confirman que el sistema está operativo a pesar de los bombardeos.
La tecnología procede de varios países. En primer lugar de China, por la red ST8, una ruta química a través de Saman Tejarat Parman y Shangan Amour para el suministro de combustible sólido.
En segundo lugar, otra parte de la tecnología procede de Corea del norte, como las tuneladoras Herrenknecht y Wirth/Sell, revendidas a través de intermediarios.
Además, hay materiales sensibles y productos químicos industriales que se transportan a través de PCI (Parchin Chemical Industries).
Las principales obras de ingeniería civil —construcción y perforación de túneles— fueron realizadas por la Guardia Revolucionaria y sus empresas.
En caso de daños en las entradas se produce un sellado rápido desde el interior con hormigón ultraresistente, lo que permite reparar cada entrada en pocas horas sin exposición de la superficie.
Los ataques pueden neutralizar los lanzadores móviles en la superficie. No pueden destruir lo que yace a 500 metros de profundidad, bajo el granito.
Estas bases de lanzamiento se construyeron a lo largo de 40 años, a pesar del bloqueo económico, y son una garantía de supervivencia estratégica.
Los subterráneos son la primera línea de defensa de los débiles: en Corea del norte, en Vietnam, en Gaza y en Irán. Permiten disparar en el momento que lo consideren más oportuno.
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