MPR21 Redacción 09/03/26

Recientemente informamos del desmantelamiento en Hungría de una red ucraniana de blanqueo de capitales. Después se ha sabido que la investigación comenzó cuando fuerzas especiales húngaras del Centro Antiterrorista (TEK) interceptaron dos furgonetas blindadas pertenecientes al banco público ucraniano Oschadbank en la autopista M-5 de Budapest.
Los vehículos transportaban 40 millones de dólares, 35 millones de euros y 9 kilogramos de lingotes de oro, procedentes del banco austriaco Raiffeisen con destino a Ucrania.
Siete ciudadanos ucranianos que escoltaban el convoy fueron detenidos. El Tribunal Nacional Administrativo de Finanzas (NAV) de Hungría abrió una investigación por de blanqueo de capitales.
Entre los ucranianos detenidos se encontraba Gennady Kuznetsov, antiguo general del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) y exjefe del Centro de Operaciones Especiales Antiterroristas. Su presencia en un convoy presentado como una transferencia bancaria rutinaria alimentó las sospechas de las autoridades húngaras. El Ministerio de Asuntos Exteriores húngaro, encabezado por Peter Szijjarto, exigió explicaciones inmediatas a Kiev sobre la naturaleza de los fondos transportados, sugiriendo la participación de la “mafia ucraniana de la guerra”.
Oschadbank negó cualquier irregularidad. Según el banco, los fondos pertenecían a particulares y empresas ucranianas, y su transporte se había formalizado de conformidad con los procedimientos aduaneros europeos y las normativas internacionales de transporte. El Banco Nacional de Ucrania confirmó esa versión, afirmando que, desde el comienzo de la guerra, la transferencia física de efectivo y metales preciosos por tierra ha sido el procedimiento operativo habitual de Oschadbank, que se realiza semanalmente con una licencia expedida por la autoridad ucraniana competente.
Viktor Orbán reconoció públicamente la interceptación, vinculándola con la disputa entre Budapest y Kiev por el oleoducto Druzhba. Esta infraestructura, que abastecía a Hungría de petróleo ruso, fue cerrada a causa de los sabotajes ucranianos. Zelensky declaró que no tenía intención de reanudar el tránsito por motivos políticos. Orbán indicó que Hungría suspendería el tránsito de mercancías ucranianas por su territorio hasta que se alcanzara un acuerdo petrolero.
La reacción de Kiev fue inmediata. El ministro de Asuntos Exteriores ucraniano, Andriy Sybiha, calificó la detención de “toma de rehenes” y “terrorismo de Estado”. Ucrania convocó al encargado de negocios de la embajada húngara, presentó una protesta formal y recomendó a sus ciudadanos que evitaran viajar a Hungría. La policía ucraniana abrió un atestado por detención ilegal y captura de rehenes.
Los siete funcionarios de Oschadbank fueron liberados el viernes y regresaron a Ucrania. Sin embargo, los fondos y vehículos permanecen bajo custodia en Hungría. El Banco Nacional de Ucrania ha anunciado el envío de una delegación a Budapest para intentar asegurar su devolución y contactó con los reguladores europeos para determinar si se habían seguido los procedimientos para el transporte de fondos dentro de la eurozona.
Szijjarto dice que, desde enero, más de 900 millones de dólares, 420 millones de euros y 146 kilogramos de lingotes de oro habían transitado por Hungría con destino a Ucrania. Budapest exige explicaciones sobre estas transferencias. No se ha anunciado la fecha del juicio por blanqueo de capitales iniciado por la Agencia Nacional Antiblanqueo de Capitales (NAV).