Hamas no se desarma unilateralmente y EEUU/Israel amenazan con reanudar guerra

MPR21                                                                                                                    Redacción                                                                                                                    20/02/26

Mientras Trump se prepara para convocar la primera reunión oficial de su “Consejo de Paz”, cuyo nombre es, cuanto menos, engañoso, ha reiterado, junto a Netanyahu, sus demandas de desarme inmediato de Hamas y otras facciones de la resistencia palestina. Netanyahu insiste en que todas las armas pequeñas se deben entregar antes de cualquier retirada de las fuerzas israelíes. “Es esencial que Hamas respete su compromiso con la desmilitarización completa e inmediata”, escribió Trump en su red social el domingo.

Este requisito se presenta como una condición sine qua non para cualquier reconstrucción en Gaza, sin ninguna garantía para la seguridad o la soberanía palestina. Un alto dirigente israelí dice que Trump está considerando imponer un plazo de dos meses a los palestinos para que entreguen sus armas. Tanto Trump como Netanyahu han amenazado con reiniciar una guerra a gran escala contra Gaza si Hamas se niega a capitular.

Hamas no ha participado en ninguna negociación formal desde hace varios meses. Mientras los medios de comunicación informan sobre nuevos planes para las negociaciones y preparativos de Estados Unidos, los dirigentes de Hamas dicen que al movimiento no le han presentado documentos oficiales y que no se han celebrado reuniones para discutir posibles escenarios.

Gaza no es un proyecto inmobiliario

Basem Naim, un alto dirigente de Hamas muy involucrado en las negociaciones de alto el fuego, dijo que Hamas no accedería a las demandas generales de desarme unilateral de la resistencia palestina ni de desmilitarización total de la Franja de Gaza. El grupo está dispuesto a negociar el desarme de la resistencia sólo si está vinculado a un alto el fuego duradero que limite la acción de Israel y vaya acompañado de un proceso político que conduzca a la creación de un Estado palestino y de una fuerza armada capaz de defenderse.

“Nuestra posición sobre este tema es muy clara”, dijo Naim. “Antes de hablar de desarme o entrega de armas, es necesario que Netanyahu y su gobierno extremista –así como los mediadores y el garante estadounidense– aseguren la plena implementación de todos los acuerdos alcanzados en la primera fase, para que pueda producirse una mejora fundamental de la situación humanitaria en Gaza”.

“La resistencia palestina y sus armas constituyen un derecho legítimo, y el desarme es rechazado y no será aceptado por ningún palestino”, continuó Naim. “El problema es fundamentalmente político, no de seguridad, y su solución no está en las armas de la resistencia, sino en el final de la ocupación sionista. Gaza no es un proyecto inmobiliario; es una parte integral de la patria palestina”.

Netanyahu ha afirmado regular y falsamente –a menudo con el apoyo de Trump y otros dirigentes occidentales– que Hamas acordó el desarme total de la resistencia palestina como parte de la primera fase de alcance limitado del “alto el fuego” firmado en octubre. Justificó la muerte de más de 600 palestinos desde la firma de aquel “alto el fuego” afirmando que los combatientes y civiles de Hamas estaban violando el acuerdo. En realidad, Hamas no firmó ninguna cláusula de desarme, afirmando que no podía llegar unilateralmente a un acuerdo sobre la gobernanza futura o la resistencia armada en nombre de todos los palestinos.

“Está claro que Netanyahu y su gobierno extremista están buscando nuevas justificaciones para continuar la agresión contra Gaza y reanudar la guerra, a pesar de todas las posiciones regionales e internacionales que rechazan el retorno a los combates”, dice Naim. Hamas también está haciendo todos los esfuerzos posibles para evitar una nueva guerra. Hasta hace poco, Netanyahu utilizó la cuestión de los prisioneros israelíes para justificar la continuación de la ofensiva contra la Franja de Gaza, negándose a retirarse, abrir los puntos de cruce y autorizar la entrega de ayuda humanitaria.

Durante el genocidio en Gaza, Israel exigió la capitulación total no sólo de Hamas, sino también de la causa palestina de liberación. Los dirigentes de Hamas dijeron que, aunque el movimiento rechaza el desarme total, está abierto a negociaciones sobre la cuestión de las armas, incluido el almacenamiento o desmantelamiento internacionalmente verificado de ciertas armas ofensivas, siempre que se establezca una fuerza de seguridad palestina en Gaza.

Hoy la vida en Gaza es insostenible

Los dirigentes de Hamas y de la Yihad Islámica Palestina dijeron que la resistencia armada sólo se disolvería como parte del establecimiento de una fuerza armada palestina reconocida internacionalmente capaz de defender su territorio y su población. El plan de Trump exige la destrucción de la infraestructura ofensiva, incluidos túneles e instalaciones de producción de armas, con un proyecto a más largo plazo para el desmantelamiento de otras armas. “La vida en Gaza hoy es insostenible”, Naim subrayó que la propuesta y las demandas ofrecidas no ofrecen ninguna garantía para la seguridad de los palestinos. “¿Cómo podemos hablar de desarme cuando la agresión continúa y Netanyahu se niega a comprometerse con un alto el fuego? Se forman bandas armadas, se las apoya y se las alienta a realizar operaciones peligrosas como secuestros y asesinatos. ¿Cómo podemos discutir el desarme cuando casi el 60 por cien de la Franja de Gaza sigue ocupada por Israel?”

Hamas ha propuesto repetidamente a los mediadores una solución al problema de las armas: la resistencia palestina aceptaría almacenar o “congelar” sus armas y no utilizarlas en ataques contra Israel. Esta configuración, que formaría parte de un alto el fuego duradero y respetado internacionalmente, se beneficiaría del apoyo de la propia resistencia palestina. La violación de tal acuerdo, especialmente uno apoyado por un gran número de países árabes e islámicos, tendría graves consecuencias para la lucha palestina en su conjunto. La clave de su éxito, advirtieron dirigentes palestinos, sería obligar a Israel a respetar el acuerdo. Israel ha violado sistemáticamente los acuerdos de alto el fuego, no sólo con Palestina, sino también en Líbano, donde continúa bombardeando casi a diario a pesar de un alto el fuego firmado en noviembre de 2024. Las propuestas de Hamas siguen siendo letra muerta y, desde que se estableció oficialmente el “Consejo de Paz” de Trump, las discusiones con Hamas han sido casi inexistentes.

El domingo Netanyahu intentó adelantarse a cualquier posible negociación técnica con Hamas que permitiera a los combatientes palestinos conservar incluso armas pequeñas, diciendo que la Franja de Gaza debe ser completamente desmilitarizada como condición previa para el paso de Israel a la segunda fase de un acuerdo.

“Primero debemos desarmar a Hamas y luego desmilitarizar Gaza. Desarmar significa que debe entregar sus armas”, dijo Netanyahu, rechazando la idea misma de negociaciones de desarme. “Prácticamente no hay armas pesadas en Gaza. Sin artillería, sin tanques, nada. El arma pesada, la que más daño hace, es el AK-47, eso es todo. Así es como ejecutan a la gente. Así disparan a nuestros compatriotas. Eso es lo que usaban, rifles de asalto. Esto es lo que utilizaron durante la masacre del 7 de octubre”, añadió. “Es nuestra arma principal y tenemos que deshacernos de ella”.

Israel opera en coordinación con Estados Unidos

Yossi Fuchs, secretario del gabinete israelí y asesor principal de Netanyahu, dijo el lunes que durante dos meses el gobierno de Trump había pedido a Israel que obligara a Hamas a desarmarse antes de que Israel relanzara una ofensiva militar a gran escala contra Gaza. “Actualmente nos estamos preparando para un período de aproximadamente 60 días durante el cual Hamas tendrá esta oportunidad. Estamos en perfecta coordinación con los estadounidenses; ésa es su petición y la respetamos”, dijo Fuchs en una conferencia de prensa en Jerusalén. “Este proceso será evaluado. Si va bien, mucho mejor. De lo contrario, las FDI tendrán que regresar y llevar a cabo su misión”. Fuchs dijo que no sabía cuándo comenzaría el plazo de 60 días, pero predijo que si el desarme completo no era efectivo en junio, Israel reanudaría su guerra total contra Gaza.

“¿Hablar de desarme significa la ausencia de cualquier acuerdo de seguridad recíproco, dejando así a Israel libre para actuar en la Franja de Gaza donde, cuando y como mejor le parezca?”, pregunta Naim. “Intentar reducir el problema a la mera presencia de armas en manos de los palestinos –armas pequeñas incomparables con el arsenal convencional, químico, biológico o nuclear de Israel– equivale a ignorar lo ocurrido durante dos años de genocidio en la Franja de Gaza. Estas armas pequeñas, en manos del pueblo palestino, sirven sobre todo para la autodefensa y no para la agresión. Por lo tanto, tal medida es rechazada y no puede aceptarse, contrariamente a lo que afirman o exigen”.

Naim dice que, según Hamas, cualquier propuesta relacionada con las armas o el desarme debe ser parte de acuerdos de seguridad mutua y no objeto de demandas unilaterales dirigidas a la parte palestina. “Se debe impedir que Israel continúe con su agresión, y es imperativo garantizar que se implemente un alto el fuego –de tres, cinco o siete años– junto con el proceso político”, añade. “Durante este período, la resistencia se comprometería –bajo supervisión palestina, árabe e internacional– a respetar el alto el fuego. Luego, las armas serían retiradas del campo y almacenadas, y el gobierno o comité administrativo palestino tendría total libertad para gestionar los asuntos civiles y de seguridad en la Franja de Gaza, sin interferencia externa”.

La resistencia palestina sólo ha firmado un alto el fuego

Esta posición ha sido constantemente reafirmada por los dirigentes de Hamas desde la firma del acuerdo de octubre en Sharm El Sheij, en Egipto. A pesar de las falsas afirmaciones de dirigentes estadounidenses e israelíes de que Hamas aceptó todos los términos de Trump, ni Hamas y ni las demás facciones palestinas han firmado un acuerdo más allá de un alto el fuego, un intercambio de prisioneros y un marco inicial para el redespliegue o retirada de las fuerzas israelíes de partes de Gaza. Oficialmente no se ha llegado a ningún acuerdo sobre una “segunda fase”. Los negociadores palestinos han dejado claro que las demandas que impactan el futuro de un Estado palestino, armar a las facciones de resistencia y otras cuestiones existenciales requerirían consultas con una amplia gama de partidos y facciones políticas palestinas.

“Discutimos un enfoque amplio e integrado. En primer lugar, el aspecto humanitario debe disociarse completamente: la vida cotidiana de la población –sus alimentos, agua y medicinas– no puede permanecer a merced de este gobierno fascista y su agenda política, cuyo objetivo declarado es resolver el conflicto por la fuerza a favor de la entidad [Israel] y aniquilar la existencia palestina”, dice Naim. “También requiere un proceso político serio y con plazos determinados que comience y termine con la creación de un Estado palestino independiente con Jerusalén como su capital. En ese momento, las armas y los combatientes de la resistencia serían parte integral de ese estado y su ejército”.

5.000 millones de dólares para el ‘Consejo de Paz’

El pasado fin de semana Trump anunció que había recibido más de 5.000 millones de dólares en compromisos para su “Consejo de Paz” y que los países asociados se habían comprometido a desplegar miles de tropas en una Fuerza Internacional de Estabilización (FIS). Sin nombrar ningún país en particular, Indonesia se convirtió en el primer país en declarar públicamente su participación, anunciando que se estaba preparando para un posible despliegue de 8.000 soldados. Muchos países han indicado que no enviarán tropas si la misión implica desarme o enfrentamientos con facciones de la resistencia palestina.

Hamas da la bienvenida a una fuerza internacional, pero sólo para que sirva como zona de amortiguación neutral entre las fuerzas israelíes y los palestinos en Gaza. “La participación de Indonesia no está destinada a misiones de combate o misiones de desmilitarización”, decía un comunicado de prensa del Ministerio de Asuntos Exteriores de Indonesia fechado el 14 de febrero. El comunicado de prensa agrega que “el mandato es de naturaleza humanitaria y se centra en la protección de civiles, la asistencia humanitaria y sanitaria, la reconstrucción, así como la formación y el desarrollo de capacidades de la policía palestina”. Indonesia “pondría fin a su participación si la implementación del mandato por parte de las fuerzas de seguridad israelíes se desvía de él”.

El plan Trump también exige la creación de una fuerza policial palestina bajo los auspicios de un nuevo organismo de gobierno tecnocrático, el Comité Nacional para la Administración de Gaza (NAGC). Compuesto por 15 palestinos, el CNAG es el único elemento del plan Trump que incluye a los palestinos y se encuentra en la parte inferior de la jerarquía del “Consejo de Paz”. Durante una presentación de diapositivas realizada por Jared Kushner, yerno de Trump, en el lanzamiento del “Consejo de Paz” en Davos el 22 de enero, una diapositiva titulada “Principios de desmilitarización“ decía: “Armas pesadas desarmadas inmediatamente. Armas personales registradas y desmanteladas por sectores, a medida que la policía de CNAG garantice la seguridad personal”. La sección concluyó: “Objetivo final: sólo el personal autorizado por el CNAG puede portar armas”.

Un alto dirigente del “Consejo de Paz” de Trump también indicó que los esfuerzos para desarmar a la resistencia palestina forma parte del establecimiento de una fuerza de seguridad palestina y no una ceremonia de capitulación formal. Que el gobierno de Trump favorece un proceso de desarme más lento que el exigido por Netanyahu, fue confirmado por un artículo en el New York Times, que describe un borrador de plan estadounidense que obligaría a Hamas a eliminar todas las armas capaces de alcanzar a Israel, pero le permitiría conservar algunas armas pequeñas, al menos inicialmente.

Las medidas políticas de la transición

El dirigente de Hamas en Gaza, Khalil Al Hayya, se reunió recientemente en El Cairo con Nickolay Mladenov, el principal representante de Trump ante la junta que quiere administrar Gaza. Sin embargo, un alto dirigente de Hamas dijo que no se presentó ninguna propuesta oficial de desarme durante la reunión. “Durante algunas reuniones, el tema se discutió de manera general”, aclaró. “Hasta el momento no se han iniciado conversaciones oficiales con nosotros”.

En la Conferencia de Seguridad de Munich del 13 de febrero, se le preguntó a Mladenov su opinión sobre la situación en Gaza dentro de un año. “Espero que hayamos logrado avances significativos en el despliegue de una nueva fuerza de seguridad palestina dentro de Gaza y que Hamas haya renunciado a una parte importante de sus armas, lo que nos permitirá avanzar hacia una retirada israelí de la Línea Amarilla”, dijo Mladenov, un diplomático búlgaro que ejerció de enviado especial de la ONU a la región de 2015 a 2020. “En mi opinión son las condiciones esenciales para volver a una solución política de la cuestión palestina. Debido a que tal resolución requiere negociaciones, una dirección palestina única para todo el territorio ocupado y un diálogo facilitado –no supervisado, sino facilitado– por Estados Unidos, Europa y otros actores, como ha sido el caso en el pasado”.

Aunque el calendario teórico de Mladenov parece contradecir las demandas de Netanyahu de un desarme inmediato, también reconoció que no es posible ninguna reconstrucción seria o retirada militar israelí sin la disolución de la resistencia. Sobre este punto, Mladenov dijo que no sólo el brazo armado de Hamas debería desarmarse, sino también la Jihad Islámica y todas las demás facciones armadas. Llamó al plan de Trump “la única opción viable para llevar a cabo una acción coherente en Gaza es poner fin a esta guerra y evitar la reanudación de la violencia”. Mladenov añadió que “Gaza debe ser gobernada por una autoridad de transición, de conformidad con la resolución del Consejo de Seguridad, que debe asumir el pleno control civil y de seguridad de Gaza, incluido el desarme de todas las facciones presentes, no sólo de Hamas”.

Desarme o guerra

Es una condición sine qua non para la retirada de las tropas israelíes y el inicio de la reconstrucción. “La realidad es que todo esto tiene que suceder muy rápidamente”, añadió. “Quiero ser perfectamente claro sobre los riesgos a los que nos enfrentamos: el primer riesgo es que no apliquemos la segunda fase del alto el fuego y que entremos en la segunda fase de la guerra, lo que constituye una grave amenaza”. Si Israel reanudara las hostilidades, el “Consejo de Paz” ya no tendría cabida. Mladenov advirtió que si la Fase 2 no se implementaba rápidamente, la división israelí de Gaza en dos y el tratamiento de Gaza como una entidad separada de Cisjordania, no como dos partes del mismo territorio ocupado, “se consolidaría”.

El dirigente de Hamas, Naim, criticó duramente la declaración de Mladenov: “Es escandaloso oír a un político estadounidense o internacional como Mladenov decir: “Desarme o guerra” porque lo convierte en portavoz del gobierno israelí, en lugar de representante de un organismo que trabaja por la paz”.

El ultimátum coercitivo está en el centro de la campaña de Israel para mantener su control total sobre la mitad oriental de Gaza, su capacidad de atacar a voluntad en las zonas occidentales y obstaculizar las concesiones mínimas ofrecidas a la parte palestina. La segunda fase del plan Trump prevé un amplio programa de reconstrucción, una ampliación de la libertad de movimiento de los palestinos a través del cruce de Rafah con Egipto, el fortalecimiento del comité tecnocrático de transición palestina, bajo la dirección de Mladenov, para que asuma funciones esenciales de gobierno, y el despliegue gradual de una fuerza de seguridad palestina en Gaza. También incluye disposiciones que exigen la retirada de las fuerzas israelíes del territorio que rodea Gaza, en lugar del status quo en el que Israel ocupa más de la mitad del enclave.

“Actualmente Estados Unidos desempeña el papel de bueno versus malo, interpretado por Netanyahu. Hablan de reconstrucción y paz mientras esta última mantiene la amenaza de guerra. Así que los veo tendiendo una distracción que empuja a Hamas cada vez más lejos”, dice Sami Hermez, analista político y profesor de antropología en la Universidad Northwestern de Qatar. “No creo que podamos pensar en Estados Unidos e Israel, o en Trump y Netanyahu, como dos estrategias separadas, sino más bien como socios que trabajan juntos como parte de una estrategia general. Sería ingenuo pensar lo contrario o creer en la narrativa mediática de que Trump está en permanente desacuerdo con Netanyahu”.

La devastación de Gaza

A pesar de la estructura colonialista que impregna el “Consejo de Paz” y la continua deferencia de Trump hacia los planes israelíes, Netanyahu continúa rechazando públicamente cualquier plan que permita a los palestinos permanecer en Gaza con autonomía o capacidad para reconstruir sus hogares, hospitales, carreteras o escuelas. Israel se niega sistemáticamente a respetar los términos del acuerdo de octubre. En los cuatro meses transcurridos desde que entró en vigor el alto el fuego el 10 de octubre, se han registrado aproximadamente 1.620 violaciones israelíes, según las últimas cifras de la Oficina de Medios del Gobierno de Gaza. Estas violaciones incluyen cientos de tiroteos, repetidos bombardeos y ataques aéreos, incursiones en barrios residenciales y la demolición de viviendas y edificios. Provocaron la muerte de al menos 603 palestinos e hirieron a más de 1.600.

Israel también se niega a transportar las cantidades de alimentos y otras necesidades básicas acordadas en el acuerdo. Si bien se esperaba que 600 camiones de ayuda por día ingresaran a la Franja de Gaza, el promedio era sólo de alrededor de 260 camiones por día. Las entregas de combustible fueron especialmente limitadas: sólo entraron 861 camiones de los 6.000 previstos. Desde su reapertura parcial la semana pasada, Israel ha restringido drásticamente las entradas y salidas de Gaza en el punto fronterizo de Rafah, limitando a alrededor de una cuarta parte el número de palestinos que se espera puedan salir o regresar al territorio. Mientras Israel continúa expandiendo su control militar dentro de Gaza más allá de los límites permitidos, el país también está construyendo infraestructura en el este de la Franja de Gaza, presagiando una ocupación ilimitada a largo plazo.

En términos más generales, Netanyahu está orquestando el caos en Gaza, relegando a los palestinos a precarios campamentos de tiendas de campaña y limitando su acceso a las necesidades básicas. Nunca ha ocultado que el objetivo de Israel es que Trump intensifique los actuales ataques israelíes, socave cualquier mejora en las condiciones de vida y cualquier esperanza de reconstrucción, y fomente la evacuación masiva de palestinos de Gaza. Al demonizar las armas pequeñas de la resistencia, Netanyahu se está dando los medios políticos para continuar una guerra de baja intensidad – descrita por Amnistía Internacional como una continuación del genocidio – blandiendo la amenaza de operaciones a mayor escala.

“Cuanto más pueda Netanyahu mantener a Gaza inhabitable, mejor; cuanto más pueda retrasar la reconstrucción y la ayuda humanitaria, mejor. La idea del desarme total es una forma eficaz de garantizar la inacción en Gaza, porque sabe que es una exigencia poco realista”, dijo hermez. “En gran medida, Estados Unidos e Israel están aplicando la misma estrategia que Cisjordania lleva décadas aplicando: hablan de paz y Estados Unidos incluso financia iniciativas de paz, mientras que las tropas sobre el terreno hacen la vida infernal a los palestinos y siguen oprimiéndolos. Todo ello en nombre de una promesa para el futuro – la creación de un Estado después de Oslo, Reconstrucción sencilla en Gaza. El elemento impredecible, por supuesto, es Hamas y la resiliencia de la población sobre el terreno”.

Naim dijo que los acontecimientos actuales subrayan la continuación de la campaña israelí de décadas de duración para destruir no sólo las aspiraciones de un Estado palestino, sino también la intensificación de la guerra destinada a expulsar permanentemente a los palestinos de sus tierras. Denunció el continuo asedio de Cisjordania ocupada por Israel, marcado por incursiones militares israelíes regulares, la expansión de asentamientos ilegales y el terror diario infligido a los palestinos por los colonos respaldados por el Estado. También citó fallos judiciales recientes que permiten a Israel registrar tierras en Cisjordania como propiedad estatal legal por primera vez desde 1967.

“La experiencia palestina, más de 33 años después de los Acuerdos de Oslo – que supuestamente conducirían a la creación de un Estado palestino –, muestra cómo Israel, particularmente bajo la presidencia de Netanyahu desde 1996, hizo todo lo posible para destruir esta oportunidad, debilitar y socavar a los palestinos. Autoridad y ampliar la anexión por todos los medios. Las decisiones recientes, que anulan leyes y obligaciones israelíes anteriores hacia palestinos y jordanos y anulan la ley jordana y los poderes administrativos de la Autoridad Palestina, constituyen una anexión legal y de facto”, declaró. “Esta experiencia confirma que el problema nunca fueron los palestinos ni la resistencia, sino más bien el proyecto de colonización israelí destinado a borrar la existencia palestina y poner fin a la causa palestina en beneficio de un Estado judío entre el Jordán y el mar”.

Naim añadió: “Lo que Netanyahu y su ejército no lograron en dos años, no lo lograrán por ningún otro medio, sin importar cuánto apoyo reciba”.

Jeremy Scahill y Jawa Ahmad https://www.dropsitenews.com/p/trump-netanyahu-demands-hamas-disarmament-gaza-board-peace-negotiations-mladenov