Grupo de refugiados ocupa universidad de París: «Antes me sentía solo, aquí…

Fuente: El Diario/ – París                                                             

Cerca de un centenar de personas se reúne en asamblea . En el centro, 15 migrantes explican los resultados de su reunión con la rectora. Cada intervención es traducida al francés, al árabe y al amhárico [idioma hablado en Etiopía y Eritrea]. La escena se vivió el pasado viernes en  la Universidad de París 8, en la periferia del norte de la capital. Desde hace más de 15 días, decenas de migrantes y refugiados apoyados por jóvenes activistas ocupan uno de sus edificios.

Entre ellos está Yussef. « Antes me sentía solo. En la calle cada uno piensa para sí, aquí todos pensamos juntos», explica el joven de 27 años.  Yussef huyó de Sudán, cuyas autoridades , asegura, amenazaban con devolverlo a Eritrea, de donde su familia tuvo que huir por motivos políticos. Llegó a París desde Calais después de que el 25 de enero, según su testimonio, la policía lo desalojara del campamento y rompiera su tienda. Unos amigos le hablaron de la ocupación y decidió unirse.

Así, la ocupación se plantea como una solución inmediata al problema de alojamiento, pero también como una plataforma de protesta ante el tratamiento que las autoridades francesas dan a los migrantes. Es su grito de «basta». Un grito, dicen, de dignidad y de esperanza.

Junto a ellos, un grupo de jóvenes activistas con experiencia en movimientos estudiantiles se hacen cargo de cuestiones prácticas como la logística o la comunicación. Es lo que llaman el «comité de apoyo». Esta es, según explican, una de las  claves del éxito del movimiento: los migrantes son los que toman las decisiones. 

«Nosotros estamos aquí para ayudarles a alzar sus reivindicaciones, aunque en primer lugar esto es una respuesta a una situación de urgencia. Muchos de ellos llevan meses en Francia y es la primera vez que duermen en un lugar con techo», explican dos de las chicas encargadas de la comunicación. Prefieren no dar sus nombres para no restar protagonismo a sus compañeros migrantes y conceden las entrevistas siempre acompañadas por alguno de ellos. «Nuestro objetivo es que ellos tomen cada vez más la iniciativa, les ayudamos a organizarse».

Entre los migrantes, según apuntan las activistas, hay personas con órdenes administrativas de expulsión, algunas mujeres y menores de edad. La mayoría son lo que denominan «dublineses», es decir, personas que se han visto obligadas por el reglamento europeo a solicitar asilo en el primer país donde fueron identificados. Es el caso de Yussef, a quien tomaron las huellas en Cerdeña cuando llegó a la isla en 2016, aunque el joven trata de cruzar a Inglaterra, donde viven unos tíos suyos.

«Esperamos que todas las personas exiliadas luchen»

La mayoría de las reivindicaciones de los migrantes, que han lanzado tanto en un comunicado propio y otro conjunto con el comité de apoyo, son de carácter general e interpelan directamente al Gobierno francés. Son, entre otras, que todos puedan acceder a los papeles, viviendas decentes y perennes así como el fin inmediato de las deportaciones hacia otros países europeos o sus países de origen.

«Esperamos de todas las personas exiliadas que luchen a lo largo de Francia contra la opresión, la injusticia y las prácticas de la policía en las calles. Al pueblo francés: vosotras que hicisteis aquella revolución que estudiamos en los libros de historia ¡Volved a hacerla!», reclaman. El movimiento se extiende, la de la Universidad París 8 no es la primera ocupación: antes fue la universidad de Nantes, la de Lyon y la de Grenoble y desde el comité de apoyo avisan de que pronto se tomarán otras universidades.

Los profesores y los alumnos también se movilizan. Todos los días los ocupantes reciben colchones, ropa o comida. «Esta universidad tiene una gran tradición de compromiso político, también ha pasado en Lyon y en otros lugares, es un movilización general. Estamos preparando un manifiesto entre profesores, intelectuales y artistas para apoyar este movimiento», confiesa una profesora que trae sacos de dormir y ropa para los ocupantes.

12è jour d’occup. 2è week-end. Dans une université vide et silencieuse. Le chauffage a été rétabli, l’accès aux douches est toujours interdit. Les occupant.e.s ont pu se reposer hier et continuer à s’organiser.

Sin embargo, el rectorado no lo tiene tan claro. Si bien no ha desalojado el lugar, la única propuesta que mantiene es reubicar a los migrantes en un anfiteatro. Los propios migrantes reunidos con la rectora se negaron a aceptar esta solución, ya que se trataría de un lugar en el que no es posible habilitar diferentes dormitorios para hombres y mujeres. eldiario.es ha tratado de ponerse en contacto con el rectorado, pero se ha limitado a remitir a un comunicado de prensa.

En él, asegura que ha propuesto «una ubicación más apropiada, más amplia y segura, con acceso regular a duchas y una cocina, también prestamos asistencia letrada». Y prosigue: «Desafortunadamente, todas nuestras propuestas han sido rechazadas por algunos de los activistas».

El día a día es difícil, confiesan quienes pasan horas lidiando con «nuevos problemas» para afrontar mantener la ocupación. Cada una de esas horas significa una hora menos de frío y una más de batalla por sus derechos.

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