
Marwan Abdel Aal ha sido portavoz del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) en el Líbano y actualmente es miembro de su buró político. Escribe regularmente para la revista del FPLP,al-Hadaf (El Objetivo), y para el diario libanésal-Akhbar. También es autor de numerosas novelas y relatos. En esta entrevista, analiza la guerra genocida en Gaza y el papel del FPLP en Palestina y el Líbano.
El FPLP, organización palestina, arabista y marxista, fue fundada en 1967. Surgió del Movimiento Nacionalista Árabe (MNA) y de la fusión de varios grupos armados activos en Palestina y en la diáspora en la década de 1960: los Héroes del Retorno (Abtal al-‘Awda), los Jóvenes de la Venganza (Shabab al-Tha’ar) y el Frente de Liberación de Palestina (FLP).
Su primer secretario general, Georges Habash, falleció en 2008. En 2000 cedió la dirección del partido a Abu Ali Mustafa (Mustapha al-Zabri), asesinado por el ejército israelí en Al-Bireh (Cisjordania) el 27 de agosto de 2001. Ahmad Saadat le sucedió como secretario general. Encarcelado primero por la Autoridad Palestina en 2002 y luego por Israel desde 2006, Saadat fue objeto de largas negociaciones entre Israel, Hamás y negociadores regionales (Catar, Egipto) para su liberación junto con Marwan Barghouti (Fatah) desde el 7 de octubre de 2023, sin éxito.
Hoy, tras el alto el fuego del 10 de octubre de 2025 en Gaza y la implementación gradual del “Plan Trump” de 20 puntos, los bombardeos israelíes continúan, en una forma de guerra de baja a media intensidad. Lo mismo podría decirse del Líbano, donde la agresiva política israelí no ha cesado desde el alto el fuego de noviembre de 2024. ¿Cómo ve la política israelí actualmente?
En primer lugar, Israel desempeña ahora el papel de vanguardia militar colonial y regional, para el cual se ha preparado durante mucho tiempo. Israel demuestra a sus aliados imperialistas y coloniales que aún es capaz de cumplir la función para la que fue creado, en un mundo en rápida evolución. Así, Israel busca justificar su lugar en un proyecto imperialista del que es un pilar. La expansión de su guerra a casi toda la región es prueba de ello, ya que los israelíes hablan ahora de una guerra en siete frentes: Gaza, Cisjordania, Líbano, Irak, Siria, Yemen e Irán. Se esfuerza por cumplir esta función de vanguardia militar del proyecto imperialista. Al mismo tiempo, Israel ha reavivado la pregunta sobre su propia realidad: ¿es la realidad israelí realmente la de un “Estado víctima”, como afirma, o la de una vanguardia colonial y militar de un proyecto imperialista que tiene como blanco a toda la región, e incluso más allá?
¿Qué pasa con la resistencia ahora? Israel, hasta ahora, no ha logrado quebrantar la conciencia del pueblo palestino, su consciencia de su resistencia ni su voluntad. El 7 de octubre constituye una explosión histórica, que no habría ocurrido sin causas importantes y profundas condiciones subyacentes. Estas condiciones subyacentes no deben considerarse únicamente en el momento inmediato, sino en un contexto histórico más amplio: un pueblo bajo ocupación, bajo bloqueo, perseguido a diario, arrancado de su tierra y sometido a toda forma posible de agresión. Por lo tanto, cuando hablamos del 7 de octubre sin esta perspectiva, estamos tomando un atajo, y no puedo separar el 7 de octubre de este contexto. Quien quiera comprender este día debe considerarlo una consecuencia, no una causa. En el Frente Popular creemos que la responsabilidad fundamental de todas las injusticias que sufre el pueblo palestino y toda la región reside en la existencia misma de esta ocupación. Por lo tanto, nuestra principal oposición es contra la ocupación, y no contra ninguna otra fuerza política. Para nosotros esta ocupación forma parte de un proyecto mayor que afecta a toda la región. Por lo tanto, es natural que, en esta etapa, esta contradicción fundamental esté en el centro de nuestras acciones. No podemos permanecer neutrales ni como observadores pasivos.
El FPLP no participó en la decisión inicial de lanzar los ataques del 7 de octubre, pero sí participó, de diversas maneras, en la resistencia en Gaza. ¿Cuál ha sido el papel del FPLP en Gaza durante los últimos dos años?
Antes del 7 de octubre de 2023, las Brigadas Abu Ali Mustafa, brazo armado del FPLP, formaban parte de un grupo de operaciones militares conjuntas junto con todas las facciones palestinas, sin excepción, en la Franja de Gaza. Tras los sucesos del 7 de octubre, el Frente Popular se negó a ser un espectador y se unió a la lucha. Pero esta presencia no se limitó a la resistencia armada: adoptó todas las formas -política, social, humanitaria y médica- y estuvo activa en todos los frentes de la resistencia. Por eso, la presencia del FPLP es reconocida por todas las demás facciones palestinas. Tenemos camaradas que han caído como mártires en Gaza -y también en el Líbano- y hemos pagado un alto precio al enfrentar esta agresión, basada desde el principio en el deseo de venganza. El objetivo de esta venganza israelí no era solo Hamás sino el pueblo palestino en su conjunto, y el FPLP forma parte de ese pueblo. Se trata de erradicar la resistencia, y el Frente forma parte de ella. Sobre todo, se trata de llevar a cabo un cambio demográfico y una limpieza étnica en la Franja de Gaza. Por tanto, era nuestro deber comprometernos plenamente en la lucha contra esta agresión.
¿Ha participado el FPLP directa o indirectamente en las negociaciones de Sharm el-Sheikh en Egipto en octubre de 2025, que han conducido a la entrada en la primera fase de un alto el fuego basado en el plan de veinte puntos de Trump?
Jamil Mizhar, subsecretario general del FPLP, estuvo presente en Egipto para las negociaciones, junto con Muhammad al-Hindi, subsecretario general del Movimiento Yihad Islámica Palestina, y Khalil al-Hayyeh, negociador jefe de Hamás. Hamás, la Yihad Islámica y el FPLP emitieron una declaración tripartita el 10 de octubre de 2025, día en que entró en vigor la primera fase del alto el fuego. Las tres organizaciones reiteraron sus demandas fundamentales: el levantamiento del bloqueo, la retirada completa de las tropas israelíes de la Franja de Gaza, el fin de la guerra y el rechazo a cualquier injerencia extranjera en la Franja de Gaza. Sin embargo, la presencia del Frente en las negociaciones no fue un regalo de nadie. Tampoco fue el resultado de las buenas relaciones con Hamás, la Yihad Islámica u otras facciones. El Frente se ganó un lugar en las negociaciones gracias a su presencia real sobre el terreno. Sin esta presencia, nuestro nombre habría pasado desapercibido como tantos otros. El proceso de negociación comenzó con consultas entre las diversas facciones palestinas. Presionamos para formar una delegación negociadora unificada, más amplia que el círculo de las tres facciones (Hamás, la Yihad Islámica y el FPLP). Sin embargo, debido al desequilibrio estructural del panorama político palestino, las consultas a veces resultaban limitadas, y la decisión a menudo recaía principalmente en Hamás. En ocasiones, se tomaron en cuenta algunas opiniones expresadas por el Frente Popular.
¿Qué ha pasado después de las negociaciones de Sharm el-Sheikh de octubre de 2025?
Cuando se firmaron los acuerdos de Sharm el-Sheikh, el Frente Popular, todas las facciones y, sobre todo, nuestro pueblo, afrontaban una gran prioridad: poner fin al genocidio, poner fin a la brutalidad que Israel perpetraba con el apoyo de Estados Unidos al implementar ese plan descabellado contra la Franja de Gaza. Por lo tanto, esta era la prioridad absoluta, y en este contexto, la cuestión del calendario del alto el fuego era el tema central. ¿Significa esto que los acuerdos de Sharm el-Sheikh pusieron fin a la guerra en Gaza? Quizás el genocidio “caliente” cesó, y eso sería un gran logro. Pero ahora podría haber lo que yo llamo un “genocidio frío”, un genocidio que puede manifestarse de diversas formas. La población de Gaza podría sentir cierto alivio, incluso parcial, pero muchas formas de asesinato y asedio continúan hasta el día de hoy. Israel busca cosechar victorias políticas que tal vez no pudo lograr militarmente mediante este acuerdo.
Ahora, la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU de noviembre de 2025, aprobada con la abstención de Rusia y China, que respalda los veinte puntos del Plan Trump, nos plantea un nuevo tipo de contradicción. ¿Cuáles son los principales riesgos que el Plan Trump y la última resolución del Consejo de Seguridad suponen para Palestina? El elemento central de la Resolución 2803 reside en la idea de imponer un fideicomiso, un mandato internacional sobre Gaza mediante la imposición de un Consejo de Paz presidido por el ex primer ministro británico Tony Blair. La misión de este fideicomiso es socavar el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación, separar Gaza de Cisjordania, y que no menciona la ocupación ni los asentamientos en Cisjordania. La Resolución 2803 despoja a nuestra causa de su dimensión liberadora. Además, somete todos los aspectos humanitarios, como la reconstrucción, a la presión constante del chantaje internacional. Ahí residen los verdaderos peligros. Habla del desarme de la Franja de Gaza, lo que recuerda fuertemente la cuestión del desarme de las armas de destrucción masiva en Irak en 2003, que en aquel momento se convirtió en un pretexto para ocupar Irak.
Pero también existen ciertas contradicciones en la Resolución 2803, quizás diseñadas para apaciguar a los diversos actores que la apoyaron. Por ejemplo, menciona la creación de un Estado palestino -aunque muy limitado-, así como una administración palestina compuesta por tecnócratas en Gaza, en la forma de una Autoridad de Gobierno de Transición o un comité tecnocrático apolítico, pero sin un marco claramente definido, remitiéndose en cambio a referencias internacionales ambiguas. Así, si bien varios Estados árabes han aprobado la Resolución 2803, ello se ha debido sobre todo a su incapacidad para oponerse a Estados Unidos en este asunto. Estos mismos Estados árabes reconocen que la resolución contiene lagunas que, en su opinión, podrían permitir el desarrollo de mecanismos distintos de los que Israel pretende imponer. Todos estos aspectos esenciales deben abordarse en una batalla política clara, así como mediante esfuerzos para movilizar a la opinión pública, en primer lugar la palestina -lo cual representa una inmensa responsabilidad-, pero también la árabe.
Entre 2023 y 2025, la guerra con Israel se expandió a numerosos frentes: Siria, Irán, Yemen y, en menor medida, Irak. Y, por supuesto, Líbano. ¿Cómo evalúa el historial del “eje de la resistencia” y los aliados regionales de los palestinos (Irán, Hezbolá en el Líbano, Ansar Allah en Yemen, las brigadas chiitas iraquíes, etc.)?
De hecho, ha existido un “eje de resistencia” regional contra Israel durante mucho tiempo. Y, como FPLP, siempre hemos defendido la idea de un campo de resistencia regional y que la naturaleza de la confrontación con Israel no debe reducirse únicamente a la resistencia palestina. Siempre hemos creído que existen movimientos de resistencia árabes y regionales capaces de contribuir a la lucha contra el enemigo israelí. ¿Por qué? Porque -y esto no siempre se ha comprendido plenamente- Palestina no es una batalla aislada: es la piedra angular de un proyecto sionista que se dirige a toda la región. Apoyar a Palestina también es defenderse. Los objetivos israelíes -que ahora se declaran abiertamente- dan testimonio de ello: el “Gran Israel”, los Acuerdos de Abraham, la subyugación de la región y su reconfiguración. Todo esto no se dirige únicamente a Gaza; esta reconfiguración nos concierne a todos. Por lo tanto, es deber de todos oponernos a ella.
¿Ha funcionado el eje cómo debía? En mi opinión, ha cumplido moralmente su función, y eso inspira respeto. ¿Hubo alguna deficiencia? Eso es algo que la resistencia debe evaluar. ¿Podría adoptar nuevas formas de resistencia en el futuro? Creo que puede sacar muchas lecciones, porque la voluntad y la conciencia de la idea misma de la resistencia siguen muy presentes. Si algunos piensan lo contrario, se equivocan. A medida que Israel intensifica su agresión y expansión, las semillas de la resistencia brotan en más lugares.
Mientras tanto, nuestra estrategia no se basa en el papel ni la naturaleza de los regímenes árabes. La mayoría de estos regímenes han estado alineados desde hace tiempo con Estados Unidos; están fuera del ámbito del conflicto, y no debe asumirse que hayan cambiado repentinamente de bando. Por eso sostenemos continuamente que la resistencia palestina no debe quedar abandonada a su suerte. Existen diversas formas de resistencia: armada, popular, resistencia a la normalización; en resumen, todas las formas posibles de resistencia a la expansión colonial. Es deber de los pueblos árabes, pero también de los pueblos libres del mundo, unirse a esta resistencia. Porque nuestra lucha por la liberación nacional forma parte ahora de una lucha global, una confrontación con el imperialismo y la barbarie que se ejerce hoy a escala internacional.
Pasemos ahora a la cuestión de la izquierda palestina. Sigue muy dividida entre el FPLP, el Frente Democrático para la Liberación de Palestina (FDLP), el Partido del Pueblo Palestino (PPP, antiguo partido comunista), la Unión Democrática Palestina (FIDA), etc. ¿Cuáles son las perspectivas de unidad en la izquierda del espectro político palestino?
En mi opinión, la cuestión de la unidad de la izquierda palestina es teórica y no refleja la realidad palestina actual.Nos encontramos principalmente inmersos en una lucha de liberación nacional. Y, lamentablemente, una parte significativa de la izquierda ha sido conquistada por la derecha, es decir, por las actuales estructuras de liderazgo de la Autoridad Nacional Palestina y la OLP desde los Acuerdos de Oslo de 1993. La Autoridad Nacional Palestina -la derecha- ha logrado atraer a parte de la izquierda a sus propias filas. Este es un verdadero problema. Hoy en día, la naturaleza de la Autoridad Palestina está cambiando. Se está convirtiendo en una entidad más pequeña, con funciones de seguridad fragmentadas y debilitadas. Y ahora está fuera del marco de un movimiento de liberación nacional.
A menudo decimos que necesitamos una estrategia unificada. Y la pregunta esencial es si tenemos un objetivo común. ¿Estamos unidos en torno a este objetivo? Luego surge la pregunta de cómo lograrlo: ¿qué tácticas emplearemos para alcanzarlo? Sin embargo, existen desacuerdos sobre el objetivo en sí y sobre el orden de prioridades. Algunos creen que la lucha por la liberación nacional es el objetivo. Otros consideran que construir un sistema político palestino representativo -la Autoridad Nacional Palestina- bajo la ocupación es el objetivo. En este caso, la representación política dentro de las estructuras de la Autoridad a veces se vuelve más importante que la propia patria, incluso cuando esta última es absorbida por la anexión, la colonización, la opresión y la expulsión… Algunos pueden perfectamente adoptar oficialmente una estrategia de liberación, pero luego, en la práctica, se ven integrados en una estrategia de dependencia de la Autoridad Palestina: una dependencia de las decisiones, el dinero, la vida cotidiana, la seguridad, la economía… Y, sin embargo, la obsesión de algunos persiste: la obsesión con la cuestión de la representación, de las estructuras representativas palestinas, o incluso con la cuestión de una “Constitución” palestina. Hoy, los franceses y Emmanuel Macron se ofrecieron oficialmente a ayudar a los palestinos a redactar su Constitución… ¿Es algo serio? Sinceramente, todo es ficción, un escenario completamente desconectado de la realidad. Así que no apostamos por eso, la cuestión teórica de la unidad de las fuerzas de izquierda. Apostamos, en cambio, por el posible surgimiento de un nuevo movimiento nacional palestino.
Durante la guerra de 66 días en el Líbano, el FPLP fue blanco directo de ataques israelíes: Nidal Abdel Aal, miembro de su Buró Político, fue asesinado por un misil israelí en el barrio de Kola, en Beirut, el 29 de septiembre de 2024, junto con sus compañeros. El FPLP también perdió jóvenes combatientes en el sur del Líbano durante esta guerra. ¿Cuál fue la participación del FPLP en el frente de apoyo a Gaza abierto por Hezbolá en el Líbano en octubre de 2023?
En primer lugar, los refugiados palestinos en el Líbano forman parte del pueblo palestino. Todo lo ocurrido en Gaza ha afectado a cada hogar palestino en el Líbano, a cada familia palestina. Es natural que los primeros en solidarizarse con Gaza sean los propios palestinos, tanto en Cisjordania como en la diáspora. Pero en el Líbano, la solidaridad no se ha limitado a las bases, como en Jordania o en otros lugares. Aquí alcanzó su nivel más alto: el apoyo armado. Por lo tanto, era nuestro deber, como facción palestina presente en el Líbano, cumplir con nuestro papel en el frente militar en el sur del Líbano.
Así, el Frente Popular se encontró en primera línea, en contacto directo con Palestina. Luchamos como todas las fuerzas de la resistencia, y perdimos mártires en esta batalla. Israel asesinó a varios de nuestros líderes, incluido el camarada Nidal Abdel Aal. También tenemos combatientes caídos en primera línea. Algunos de ellos siguen desaparecidos.
Cuando la resistencia libanesa decide luchar contra Israel, solo podemos permanecer bajo su bandera. Esto es lo que hicimos antes de la invasión israelí de 1982: como palestinos, estuvimos en la primera línea de la resistencia junto a la izquierda libanesa. Tras la invasión israelí de 1982 y la expulsión de la OLP del Líbano, se fundó el Frente de Resistencia Nacional Libanés (Jammoul), compuesto por el Partido Comunista Libanés, la Organización de Acción Comunista en el Líbano y otras fuerzas. Entonces abrimos nuestros depósitos de municiones, ofrecimos nuestras armas y luchamos bajo la bandera del Frente de Resistencia Nacional Libanés (FRNL). Nuestros mártires fueron honrados bajo el nombre del FRNL; esta fue una forma de nuestro apoyo total a la resistencia libanesa y nuestro respeto por su identidad libanesa. Respetamos esta distinción libanesa. En 2023, nos unimos a la lucha lanzada por Hezbolá en apoyo de Gaza, y hoy, la tregua que Hezbolá ha acordado desde noviembre de 2024 es vinculante para todos nosotros. Todo lo relativo a la presencia armada de la resistencia palestina en el Líbano es competencia exclusiva de la resistencia libanesa, y no de una dirección palestina.
En el mundo árabe hay voces que hablan de las derrotas palestinas tras el 7 de octubre, pero también de las derrotas libanesas tras la guerra de los 66 días. ¿Cómo ve esta cuestión de la derrota y la victoria en el marco de una guerra profundamente asimétrica?
Para nosotros, la cuestión de la victoria o la derrota es, ante todo, una cuestión histórica. La filosofía de la victoria y la derrota no puede medirse con una sola batalla, ni como un partido de fútbol donde un equipo gana y el otro pierde. Es una larga dinámica histórica, ligada a la lucha por la liberación en su sentido acumulativo. Mientras no se alcancen los objetivos, no se puede hablar de una victoria clara. Los objetivos a los que me refiero son los que definen cualquier movimiento de liberación.
Surge una segunda pregunta: ¿quién es verdaderamente derrotado y quién es verdaderamente victorioso? En mi opinión, la verdadera derrota es la derrota de la conciencia. Si llegas al punto de perder la conciencia y la lucidez, estás derrotado. Pero si pierdes una batalla militar sin ser derrotado políticamente, y sin perder la voluntad ni la conciencia, sigues siendo capaz de transformar esa derrota en victoria. Por el contrario, a veces la capacidad de comprender y asimilar una derrota -y nuestra experiencia histórica palestina está llena de derrotas- la convierte en una victoria aplazada. Una victoria aplazada porque así es como funciona la realidad.
Preguntémonos entonces: ¿Acaso el genocidio en Gaza ha derrotado la conciencia palestina o Gaza ha liberado la conciencia mundial? Si la respuesta es que Gaza ha liberado la conciencia mundial, entonces todo lo ocurrido forma parte de una fase histórica de la que podremos salir fortalecidos.
Porque quienes han hecho estos sacrificios, quienes han demostrado esta perseverancia, siguen convencidos de que continuarán la lucha. El principal motor de esta continuidad es la propia existencia de la ocupación. ¿Cómo podría “resolverse” la cuestión palestina simplemente eliminando al pueblo palestino? En mi opinión, es imposible. Incluso si eso sucediera, mientras exista este enemigo -un enemigo que percibimos como inherentemente agresivo y expansionista, para quien la guerra es una constante- siempre habrá alguien que se le resista. No se trata de una cuestión de ideología; es una reacción humana instintiva. El propio enemigo crea las herramientas que se utilizan en su contra. Esta violencia, estos asesinatos, generan reacciones que se convierten en formas de resistencia: decir “no”, negarse a coexistir con él, considerarlo un régimen moralmente en bancarrota o intentar aislarlo en el escenario internacional. Todo esto forma parte de la resistencia y alimentará sus contradicciones internas. Así es como vemos el futuro.
A menudo establezco un paralelo entre Gaza y Haití. Frantz Fanon dijo que el colonialismo no solo te convence de que eres un esclavo; también te convence de que no eres digno de la libertad. Pero la Revolución Haitiana fue la primera en exponer la falsedad de esta narrativa. En elsiglo XVIIIº, Santo-Domingo era la colonia más rica de Francia. En 1791, estalló una revuelta de esclavos: un evento inimaginable para la mentalidad europea, que consideraba a los negros incapaces de pensar y organizarse. La revolución haitiana se transformó en una revolución social y militar que derrotó a los ejércitos franceses, lo que llevó en 1804 a la proclamación de la primera república negra del mundo. Las potencias coloniales no pudieron tolerar tal convulsión, y el ejemplo haitiano continúa atormentando la conciencia occidental. El historiador Michel-Rolph Trouillot, de hecho, habló de la Revolución Haitiana como un evento impensable en la imaginación occidental. El historiador Susan Buck-Morss vinculó la revolución haitiana con la dialéctica amo-esclavo de Hegel, demostrando que la libertad no es una idea abstracta, sino una práctica surgida de una sangrienta confrontación entre opresores y oprimidos. Los esclavos negros, considerados no humanos, obligaron al mundo a reconocer su humanidad. En Gaza y Haití, la humanidad se ha expandido solo gracias a quienes se consideraban indignos de ella. La universalidad de los derechos humanos es un campo de batalla permanente: existe una universalidad forjada por los centros imperialistas para justificar su dominación y, por otro lado, una universalidad surgida de las luchas de los desposeídos para afirmar su derecho a la existencia. Lo que conecta a Haití con Gaza es que la libertad no se da, se arrebata. Haití obligó al mundo a reconocer la humanidad del esclavo negro. Gaza obligará al mundo a reconocer la del palestino y palestina oprimidos.
25/1/2026
Traducción: viento sur