En Búfalo, Biden encubre papel de Partido Republicano en promocionar …

Fuente: https://www.wsws.org/es/articles/2022/05/19/zsmb-m19.html?pk_campaign=newsletter&pk_kwd=wsws

En Búfalo, Biden encubre papel de Partido Republicano en promocionar “Teoría del reemplazo” fascista                            Barry Grey                                                                                           19.05.22

El discurso del presidente Joe Biden en Búfalo, Nueva York el martes, tres días después de que un tirador fascista asesinó a 10 personas en una sección mayormente afroamericana de la ciudad, fue un encubrimiento cobarde del papel del Partido Republicano en promocionar las concepciones antisemitas y racistas que inspiraron al asesino.

Durante los últimos dos días, veintenas de artículos han aparecido en la prensa de la clase gobernante que documentan afirmaciones por funcionarios republicanos y comentaristas trumpistas de los medios que promueven las palabras delirantes de la “Teoría del reemplazo” del asesino en Búfalo, Payton Gendron.

En un manifiesto de 180 páginas publicado en línea, Gendron citó a otros asesinos masivos que promocionaban la afirmación neonazi de que los judíos estén conspirando para reemplazar a la raza blanca con inmigrantes, afroamericanos, hispánicos, musulmanes y otras razas “inferiores”. “Los judíos son el problema más grande que el mundo Occidental ha tenido jamás”, escribió.

Presidente Joe Biden habla en el Centro Comunitario de Delavan Grider en Búfalo, Nueva York, el martes, 17 de mayo de 2022, después del tiroteo el sábado en un supermercado. (Foto de AP/Andrew Harnik)

Durante las secuelas de la intentona golpista por Trump del 6 de enero, que el Comité Nacional del Partido Republicano ha declarado “una forma legítima de diálogo político”, el apoyo de funcionarios republicanos por estas concepciones demuestra que el GOP (el Partido Republicano), uno de los dos partidos mayores de la clase gobernante estadounidense, se transforma en una organización fascistizante.

Sin embargo, durante su comentario, Biden consiguió omitir las palabras “Trump” y “republicano”. No nombró a ni un funcionario republicano (representantes Scott Perry, Matt Gaetz, Elise Stefanik, Marjorie Taylor Greene, Paul Gosar y otros), medio de comunicación (Fox News) ni comentarista (Tucker Carlson, Laura Ingraham) que han promocionado, y siguen promoviendo, los temas racistas y antisemitas de “el Gran Reemplazo”

En vez, disolvió la realidad de la amenaza fascista en las abstracciones desencarnadas de “el odio” y “la maldad”, que no explican nada y sirven para encubrir las verdaderas fuerzas políticas y sociales que se esfuerzan.

Biden declaró, “En Estados Unidos, la maldad no ganará. Se lo prometo. El odio no superará, y la supremacía blanca no dirá lo último…”

Pues se sintió obligado a mencionar la teoría conspiratoria de reemplazo, Biden la atribuyó enteramente al racismo contra afroamericanos, y jamás pronunció las palabras “fascismo” ni “antisemitismo”.

Habló de “un odio que, a través de los medios y la política, el internet, ha radicalizado a individuos enojados, alienados y perdidos a creer falsamente que ellos serán reemplazados. Ésa es la palabra. Reemplazado por otro. Por gente que no se parece a ellos”.

Mantuvo la insistencia del Partido Demócrata de que todos los problemas sociales y políticos puedan verse a través del prisma de la raza, y definió el tiroteo en Búfalo exclusivamente como otra expresión de la supremacía blanca. No formuló los vínculos de las concepciones racistas del asesino al antisemitismo, xenofobia y anticomunismo que son componentes críticos de la ideología nazi. Esta narrativa racialista sirve para encubrir las cuestiones de clase subyacentes y crear divisiones dentro de la clase obrera, mientras dan cierta legitimidad al racialismo de racistas contra gente afroamericana.

“La supremacía blanca es un veneno”, dijo. “Es un veneno. Realmente lo es. Corriendo por las venas del cuerpo político. Y se ha permitido que se encone y crezca justo frente a nuestros ojos…”

Sobre el origen del “veneno” de la supremacía blanca, sólo se podría suponer que existe dentro de la psique de “gente blanca”. No hubo ninguna referencia a la crisis social maligna, intensificada por la pandemia, ni al crecimiento del militarismo y guerra, los niveles abrumadores de desigualdad social, la inflación récord y las políticas de austeridad cumplidas por Biden y los dos partidos capitalistas.

Biden dijo: “Miren, el experimento estadounidense en la democracia corre un riesgo como ninguno durante mi vida. Está en peligro esta misma hora”. Más temprano durante el año, él cuestionó si el orden constitucional superviviría esta década.

Sin embargo, hizo una sola referencia vaga al 6 de enero, para implícitamente definirlo como otro ejemplo de la supremacía blanca.

Todo esto fue entremezclado con homilías moralistas, cotorreo patriótico y citaciones de la Biblia.

Las únicas políticas concretas que Biden avanzó para combatir el terrorismo ultraderechista fueron la censura más intensiva del internet, que inevitablemente se dirigirá contra la izquierda y no la derecha, y control de armas.

Después del discurso, un periodista preguntó a Biden si unos personajes de los medios o funcionarios elegidos específicos tenían cierta culpabilidad por promocionar teorías conspiratorias. Evitó la pregunta, y dijo, “Creo que cualquiera que repita la teoría del reemplazo tiene culpabilidad–no por este crimen en particular –pero no sirve ningún propósito, ningún propósito excepto las ganancias y, o beneficios políticos”.

En una conferencia de prensa, la nueva secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre, repetidamente se negó a nombrar a ningún individuo específico dentro del Partido Republicano ni los medios de comunicación culpables por promover estas concepciones fascistizantes. En una conversación con reporteros en Air Force One, ella afirmó que esto era porque la Casa Blanca no les quería dar “la atención que quieren desesperadamente”.

Es una evasión miserable y cobarde que tiene el objetivo de encubrir la transformación fascistizante del Partido Republicano bajo Trump. Biden denuncia el racismo y el terrorismo derechista como la encarnación de ‘la maldad”, pero da una tapadera a los fascistas que lo promueven dentro del Partido Republicano, incluidos los que organizaron el intento de derrocar la Constitución y establecer una dictadura.

Su respuesta inmediata al golpe del 6 de enero fue exigir “la unidad” y que el Partido Republicano fuese “fuerte”. Esto todavía es la política de hoy.

Las razones por esto se encuentran dentro de la crisis masiva del sistema capitalista y el crecimiento de la lucha de clases.

El Partido Demócrata, uno de los dos mayores partidos del imperialismo estadounidense, teme sobre todo el crecimiento de oposición social en la clase obrera. No tiene ninguna respuesta para los problemas que confrontan a las masas. Todos sus esfuerzos se concentran en suprimir la oposición obrera a través de la promoción de la política racialista y el uso de la burocracia sindical para prevenir huelgas y acciones masivas y sabotearlas cuando se estallan. Busca proteger el Partido Republicano porque teme la descomposición del sistema de dos partidos que ha servido para defender los intereses de la clase gobernante.

Esto es cada vez más crítico bajo condiciones en que el Partido Demócrata se ha convertido en el partido belicista sobresaliente del imperialismo estadounidense. Biden ha buscado utilizar la guerra indirecta de EE.UU. contra Rusia en Ucrania para superar las divisiones dentro del aparato de Estado. Se opone a cualquier cosa que trastoque la unidad con los republicanos en aras de la derrota militar de Rusia.

Esto incluye el armamento y la glorificación del Batallón de Azov, un equipo fascista que juega un papel prominente en promocionar la política de antisemitismo y racismo internacionalmente.

En su discurso en Búfalo, Biden intentó dar una chapa populista a su irresponsabilidad por condenar a ‘los que propagan la mentira por poder, beneficio político y ganancias”. Reiteraba este tema cuando declaró, “Nos tenemos que negar a vivir en un país donde el temor y las mentiras se empacan por poder o por dinero”.

Es una descripción bastante adecuada del capitalismo. La clave de derrotar el fascismo, el racismo y el antisemitismo es precisamente desencadenar el poder social inmenso de la clase obrera, para romper las barreras establecidas por los demócratas y los sindicatos. La expansión de la lucha de clases abrirá el camino hacia el reemplazo de un sistema de “temor y mentiras por poder y dinero” con el socialismo.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 17 de mayo de 2022)

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