El lince. El oro de los tontos.

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Occidente hace tiempo que no es nadie en nada excepto dos cosas: la propaganda y el dinero. Por eso insiste, una y otra vez, en la propaganda (su propaganda, su libertad de expresión, su orden basado en reglas…) y por eso insiste una y otra vez en las sanciones (ilegales, según el derecho internacional como muy bien acaban de decir los chinos en su plan de paz para la crisis del país 404, antes conocido como Ucrania). Y en las dos cosas está haciendo agua desde hace tiempo, sobre todo desde el inicio de esa crisis del país 404. Por cierto, en China ya se ha publicado que «al rechazar el plan de paz propuesto por China para Ucrania, Estados Unidos y la Unión Europea han demostrado quién dirige realmente Kiev». De Perogrullo (expresión típica castellana que significa que una cosa es tan sabida y conocida que resulta tonto decirla).

Y como en Occidente solo hay gente inculta y atrasada, las dos cosas se creen una y otra vez. Es como si se les dijese a los incultos e ignorantes occidentales -y quienes piensan como occidentales en otras partes del mundo- que el mayor yacimiento de oro del mundo está en España, entre La Rioja y Soria (metáfora de EEUU). Y ahí van todos los occidentales y quienes piensan como ellos, a pensar que en ese lugar y con ese patrón van hacerse ricos con el oro. Pero no es oro, es pirita, el oro de los tontos. La pirita tiene una apariencia de oro, pero con un poco de práctica, o sea, de estudio y de cultura, hay muchas pruebas muy fáciles que cualquiera puede usar para saber diferenciar la pirita y el oro. Por eso en Occidente y sus secuaces en otras partes del mundo siguen fascinados con la pirita, porque son incapaces de distinguirla del oro. O sea, que se creen todas y cada una de las tonterías de Occidente, incluyendo eso de los «valores» (entre los que está la «información», que no es otra cosa que propaganda) cuando lo que hay no es más que fachada. De Perogrullo, también.

Este fin de semana pasado ha tenido lugar en India otra reunión de los ministros de finanzas del G-lo que sea, antes conocido como G-20 (este fin de semana que viene tendrá lugar la reunión de ministros de Exteriores). Como en la anterior reunión de julio en Indonesia, Occidente solo va con una finalidad: la condena de Rusia. Y otra vez ha salido con el rabo entre las piernas. Otra vez.

Lo poco que se ha dicho en los medios de propaganda sobre la declaración final del G-lo que sea, antes conocido como G-20, es que «una declaración del G20 que condenaba la guerra incluía una nota a pie de página que decía que todos los países miembros excepto Rusia y China estaban de acuerdo». Es cierto.

En sentido estricto, no se puede decir que sea una «declaración conjunta», y está por ver que la haya en la reunión de este fin de semana si los occidentales siguen en la misma postura de condena a Rusia. No les importa otra cosa. Por el contrario, al resto del mundo le interesa la crisis energética y la alimentaria, y no la del país 404. No en vano, cada vez hay más acusaciones, y más fuertes, de que lo que pretende Occidente con este comportamiento es «utilizar la crisis de Ucrania para frenar el desarrollo de nuevas economías emergentes».

Por eso lo acordado finalmente habla de «Documento de resultados y resumen del presidente del G20. Primera Reunión de Ministros de Finanzas y Gobernadores de Bancos Centrales del G20.  Bangalore, 24 y 25 de febrero de 2023», especificando que «Todos los Ministros de Finanzas y Gobernadores de Bancos Centrales del G20 acordaron los párrafos 1, 2 y párrafos 5 a 17 junto con los Anexos 1 y 2″. Es decir, se deja fuera del acuerdo colectivo los párrafos 3 y 4, la obsesión de Occidente, y se menciona así de forma expresa. Esto es inaudito en la práctica internacional. El documento lo tenéis aquí.

Los occidentales adoran la pirita, el oro de los tontos. Es decir, adoran su pretendida superioridad sobre otros pueblos y culturas -véase como muestra lo que está recogido en el punto 8 del «Acuerdo de colaboración entre la OTAN y la UE» de mediados de enero en el que se habla de «perseguir por medios militares, políticos y económicos nuestros objetivos comunes en beneficio de nuestros mil millones de ciudadanos«, -los autoproclamados «mil millones de oro»- y para ello mienten y mienten sin pudor y sin vergüenza. Además de neocolonialistas, son zafios y banales. Porque lo que se aprobó en esta cumbre del G-lo que sea de la India, y lo podéis leer en el documento, párrafos 3 y 4, dice «la mayoría de los miembros condenaron enérgicamente la guerra en Ucrania» y que «hubo una discusión sobre el tema». Estos dos párrafos son tomados tal cual del documento de Indonesia, y por eso no los asumieron Rusia y China. Sobre todo porque China adujo que habría que añadir el rechazo occidental a su propuesta de paz.

El resto del planeta, o sea, lo que no es Occidente, está en otra onda. La Universidad de Cambridge ya lo reconoció en octubre del año pasado, y ahora lo vuelve a hacer. Partiendo de lo de siempre, de la pirita, del oro de los tontos, insiste en eso de «democracias y autocracias» y tras alabar a los occidentales que se fascinan con la pirita no tiene más remedio que reconocer lo siguiente: «Sin embargo, en una amplia gama de países que se extienden desde Eurasia continental hasta el norte y el oeste de África, encontramos lo contrario: sociedades que se han acercado más a China y Rusia en el transcurso de la última década. Como resultado, China y Rusia están ahora muy por delante de Estados Unidos en popularidad entre los países en desarrollo«.

O sea, que de los 6.300 millones de personas que viven fuera de Occidente y quienes piensan como Occidente (casos de Japón, Corea del Sur, Australia y así), el 66 % tiene un sentimiento positivo hacia Rusia y el 70 % hacia China según ese estudio. 

Diréis que eso es de octubre del año pasado. Bien, vamos al día de hoy: el 18 de febrero se celebró en Addis Abeba (Etiopía) la Cumbre de la Unión Africana y el representante de Uganda, Jeje Odongo, hablando en nombre del resto de países, dijo: “Fuimos colonizados y perdonamos a quienes nos colonizaron. Ahora los colonizadores nos piden que seamos enemigos de Rusia, que nunca nos colonizó. ¿Es eso justo? No para nosotros. Sus enemigos son sus enemigos. Nuestros amigos son nuestros amigos”. O sea, que los africanos ponen en su boca lo que piensan muchos pueblos del mundo, que no se dejan engañar por la pirita como los occidentales.

¿Hay alguien ahí, escuchando al menos en Occidente? Ni por asomo.Ya ocurrió hace un año y el inefable Borrell tuvo que reconocerlo. Pero Occidente sigue igual, como se vio en la Conferencia de Seguridad de Munich, donde no se fue más allá de cuatro palabras en papel porque nadie, salvo China, dijo una palabra sobre ese otro mundo que es el real, el del oro, y no el de la pirita occidental.

Occidente carece de credibilidad y está en declive, pero su gente, nosotros (y otros en otras partes), seguimos fascinados por la pirita, por el oro de los tontos. Porque en esta reunión del G-lo que sea, los ministros de finanzas han repetido, y acordado, que «antes del 15 de diciembre» el FMI tiene que haber revisado el sistema de cuotas por el que se rige y que otorga la mayoría absoluta de Occidente, especialmente a EEUU. Puede que la siga manteniendo, pero China subirá muy notablemente y las decisiones del FMI tendrán que tener en cuenta, a partir de entonces, lo que diga China. Y otros países, como India.

Mientras tanto, y para que os entretengáis, lo penúltimo de China, algo que no han hecho ni los rusos: en el programa estrella de la televisión, en lo que en Occidente se dice que es «horario de máxima audiencia», apareció una recreación de cómo EEUU y sus vasallos sabotearon el gasoducto Corriente del Norte 2. Más claro, agua. Un agua que no hay en Occidente, donde lo que hay es lodo. E ignorancia.

P.D.- Hungría acaba de pedir formalmente a la ONU que investigue el sabotaje. Textualmente: «Hungría quiere saber quién lo cometió y por qué, por lo que solicita una investigación comprehensiva, profunda, estructurada y detallada realizada bajo los auspicios de la ONU». El resto de países europeos siguen callando y arropando a su patrón, EEUU.

(Publicado en el blog del autor, el 28 de febrero de 2023)

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