
Alejandro López
03/03/26
El Gobierno de coalición del Partido Socialista (PSOE) y Sumar se ha distanciado formalmente del ataque realizado por Estados Unidos e Israel contra Irán, mientras sigue proporcionando infraestructuras logísticas situadas en territorio español para apoyar esta operación ilegal.
El sábado, el presidente del Gobierno Pedro Sánchez tuiteó, “Rechazamos la acción militar unilateral de EE. UU. e Israel, que supone una escalada y contribuye a un orden internacional más incierto y hostil.” Luego se opuso al derecho de Irán a defenderse, afirmando, “Rechazamos igualmente las acciones del régimen iraní y de la Guardia Revolucionaria. No podemos permitirnos otra guerra prolongada y devastadora en Oriente Medio”.
El nivel de cinismo político implicado es sorprendente. Mientras invoca públicamente la “desescalada y el derecho internacional”, una postura adoptada porque esta agresión enfrenta una gran oposición dentro de la clase trabajadora española, Sánchez ha permitido que el territorio español se utilice como plataforma de lanzamiento para el ataque imperialista.
Los aviones estadounidenses involucrados utilizaron las bases militares estadounidenses en Rota (Cádiz) y Morón (Sevilla), instalaciones que llevan años siendo utilizadas por Estados Unidos y la OTAN en el sur de España. Operan bajo los acuerdos bilaterales de defensa entre Madrid y Washington que datan del pacto de defensa estadounidense con el general Francisco Franco en 1953, y fueron utilizados en las guerras ilegales lideradas por Estados Unidos contra Irak, Afganistán, Libia y el genocidio israelí contra los palestinos.
El diario pro-PSOE El País informó el domingo que dos destructores antimisiles de la Marina desplegados en Rota, el USS Roosevelt y el USS Bulkeley, participaron en el ataque a Irán. Según fuentes militares estadounidenses, los dos destructores se desplazaron al Mediterráneo oriental para reforzar la Cúpula de Hierro de Israel, para neutralizar los misiles balísticos lanzados por Irán en represalia.
El País señaló, “El papel que han cumplido estos destructores en la defensa de Israel y en la proyección del poder militar de Estados Unidos en Oriente Próximo, además de frente a Rusia, con la realización de misiones de patrullaje en el Mar Negro, evidencia el papel clave que la base de Rota sigue jugando en la estrategia global de Washington.”
Los aviones cisterna de reabastecimiento en vuelo KC-135 y KC-46 —cruciales para las capacidades de ataque de largo alcance— habrían operado desde bases españolas para realizar misiones de repostaje en vuelo. Asimismo, se informa de que aeronaves de combate estadounidenses previamente estacionadas en España y en otros emplazamientos de la región han sido redistribuidas a Jordania, Arabia Saudí, Kuwait y Qatar en los días previos a los ataques.
El Estrecho de Gibraltar ha constituido otro punto estratégico en la operación. En los últimos días, el portaaviones estadounidense USS Gerald R. Ford transitó el estrecho rumbo al Mediterráneo.
La hipócrita invocación del ‘derecho internacional’ no merece más que desprecio. Durante las últimas tres décadas, Madrid ha apoyado todas las guerras de agresión lideradas por Estados Unidos, desde Kosovo hasta Afganistán, Irak y Libia. Sólo hace unos días, mientras condenaba el ataque estadounidense y la captura del presidente Nicolás Maduro en Venezuela en nombre del “derecho internacional”, Sánchez colaboró con Washington para asegurar que la petrolera española Repsol mantuviera sus intereses económicos en el saqueo. Desde entonces, Trump ha levantado las sanciones sobre el petróleo, autorizando a Repsol a reanudar sus operaciones.
El CEO de Repsol, Josu Jon Imaz, confirmó que la empresa se está ‘preparando’ para ‘restaurar y reanudar’ las operaciones diarias, celebrando una ‘nueva ventana de oportunidad’. Esta “ventana” se sustenta en una base de saqueo neocolonial. El Estado venezolano debe 4.550 millones de euros (5.370 millones de dólares) a Repsol. Imaz reconoció que trabaja en “estrecha relación” tanto con Washington como con las nuevas autoridades venezolanas proimperialistas, encabezadas por Delcy Rodríguez.
Lo que se considera la ‘izquierda’ española se ha opuesto formalmente al ataque entre Estados Unidos e Israel, pero su posición no está menos marcada por el cinismo político. Podemos, aunque ya no está en el gobierno, sigue brindando el apoyo en el parlamento del que depende el gobierno PSOE-Sumar para sacar adelante la legislatura.
Ione Belarra, actual secretaria general de Podemos, describió el ataque como ‘ Intervenciones militares ilegales de EE. UU. e Israel que dinamitan el derecho internacional.’, calificándolas como ‘la mayor amenaza de la humanidad’. Irene Montero, actualmente diputada en el Parlamento Europeo y secretaria de estrategia política de Podemos, declaró: “EE. UU. e Israel bombardean otra vez Irán. Agresiones ilegales que hacen de EE. UU. e Israel los criminales más peligrosos del planeta. ¿Hasta cuándo va a estar Europa en silencio permitiendo estos crímenes? España debe impedir a EE. UU. usar nuestras bases militares y salir de la OTAN ya”.
Podemos promueve la ficción de que las potencias europeas son espectadores pasivos. ‘Hacer Europa Grande Otra Vez’ es su lema tácito. Esta es una política de clase media-alta destinada a promover la ilusión de que la multipolaridad, con la Unión Europea como centro imperialista competidor, representa un proyecto de paz. La clase trabajadora no tiene nada que ganar, ya que el imperialismo europeo está impulsado por el mismo afán capitalista de saqueo que Estados Unidos, ya sea en Europa del Este, Oriente Medio o África.
En realidad, las principales potencias imperialistas europeas han participado activamente en la escalada de la confrontación con Irán. Semanas antes de los ataques actuales, la UE, con el respaldo del gobierno de Sánchez, se movió para incluir a los Guardianes de la Revolución de Irán en su ‘lista de terroristas’, facilitando los preparativos de guerra de EE.fUU. El canciller alemán Friedrich Merz declaró que ‘los días del régimen iraní están contados’, mientras que el primer ministro británico Keir Starmer afirmó que su gobierno ‘apoya el objetivo’ perseguido por Washington.
Tampoco se limita a Irán. Los gobiernos europeos, incluida España, han respaldado el genocidio israelí contra los palestinos, que ha dejado más de 70.000 muertos. En la guerra de la OTAN contra Rusia en Ucrania, las potencias europeas ayudaron a instigar y alimentar un conflicto que ha costado la vida a cientos de miles de jóvenes ucranianos en la ‘trituradora de carne’ del este de Ucrania, donde el total de bajas ya asciende a 2 millones.
Podemos está profundamente involucrado en estos crímenes imperialistas. Mientras ahora denuncia las bases estadounidenses y pide la retirada de OTAN, fue durante la etapa de Podemos en el gobierno (2020–2023) cuando Madrid firmó el acuerdo con Washington que aumentó de cuatro a seis el número de destructores estadounidenses estacionados en Rota. El acuerdo también prevé el estacionamiento de hasta 3.800 militares estadounidenses.
Así, Podemos proporcionó activamente la infraestructura que ahora se utiliza para atacar a Irán, mientras que el ministro que representaba a Podemos en la coalición, Alberto Garzón, defendió abiertamente el acuerdo porque las bases militares estadounidenses ‘crean un gran número de empleos’.
Durante el mandato de Podemos en el gobierno (2020–2023), España también profundizó los lazos militares, económicos y diplomáticos con el régimen sionista de extrema derecha de Benjamin Netanyahu. Las ventas de armas a Israel continuaron, y Madrid compró armamento israelí por valor de cientos de millones de euros, incluidos sistemas de misiles Spike. Las importaciones españolas realizadas a empresas militares israelíes crecieron. Mientras los ministros de Podemos acusaban públicamente a Israel de genocidio, los contratos de armas y la colaboración militar siguieron adelante.
Tras la salida de Podemos de la coalición, su formación sucesora, Sumar, entró en el gobierno junto al PSOE, asegurando la continuidad de estas políticas bélicas. Esto incluyó la enorme expansión del gasto militar. En 2018, el gasto militar real rondó los 30.000 millones de euros; en 2024, alcanzó aproximadamente 55.000 millones; y en 2025, superó los 66.000 millones, lo que representa un aumento acumulado de casi el 123 por ciento en siete años.
La oposición a la guerra no puede venir de Podemos ni de Sumar, y mucho menos del PSOE. Sea cual sea su retórica, todos estos son partidos proimperialistas.
La clase trabajadora en España y en todo el mundo debe movilizarse contra el ataque a Irán. En España, Europa y Estados Unidos, las crecientes tensiones sociales impulsadas por la austeridad, la militarización y los ataques a los derechos democráticos están cada vez más ligadas a la guerra imperialista. Deben organizarse protestas y huelgas exigiendo ‘Manos fuera de Irán’, la retirada de todas las fuerzas imperialistas estadounidenses y de otro tipo de Oriente Medio, el fin del genocidio israelí en Gaza y el levantamiento de todas las sanciones contra Irán.
Una lucha genuina contra la guerra imperialista requiere la movilización independiente de la clase trabajadora sobre una base internacional y socialista. Esto requiere nuevas organizaciones y la construcción de un nuevo liderazgo político: una sección española del Comité Internacional de la Cuarta Internacional, el movimiento trotskista mundial.
(Artículo publicado originalmente en inglés el 01 de marzo de 2026)