¿Derecho internacional o bases militares extranjeras? Esa es la cuestión

La guerra que Israel, Estados Unidos y Reino Unido iniciaron contra Irán ha puesto en tela de juicio el derecho internacional. Hasta el Consejo de Seguridad había olvidado la definición qué es “la agresión”… y acaba de pronunciarse contra la definición aprobada en la Asamblea General. Estamos ante una situación nunca vista. Todos los Estados miembros de la ONU tendrán que escoger ahora entre el derecho internacional y el sistema de alianzas que Estados Unidos imaginó.

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El 11 de marzo de 2026, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó una resolución sobre la guerra contra Irán. Pero esa resolución está en total contradicción con la definición de “la agresión” que la Asamblea General adoptó en 1974.

La guerra de Israel, Estados Unidos y Reino Unido [1] contra Irán está dejando una profunda huella en las Naciones Unidas y modifica radicalmente la percepción del derecho internacional. Hasta ahora todos creían que el derecho internacional se basaba únicamente en el respeto, por parte de cada Estado, de los tratados que ha firmado y en el respeto del derecho de los pueblos a disponer de sí mismos. Sin embargo, con el paso del tiempo, todos se han acostumbrado a ver que Israel y Estados Unidos nunca son vistos como violadores de la ley.

Aunque habla de «una legítima defensa colectiva» de Israel (sic), ese argumento fue barrido por la sorprendente franqueza del presidente estadounidense Donald, quien reconoció que Irán no amenazaba a Estados Unidos [2]. Hasta ese momento, Washington mentía descaradamente para mantener la impresión de que respetaba el derecho internacional. Basta recordar las mentiras de los presidentes estadounidenses George W. Bush y Barack Obama sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001, sobre las ficticias “armas de destrucción masiva” iraquíes, las masacres supuestamente perpetradas por los gobiernos derrocados en Libia y en Siria y las guerras posteriores.

El primer ministro de Israel, Benyamin Netanyahou, se ha limitado a su discurso, que ya tiene 30 años, sobre «la cabeza del pulpo», o sea Irán, para justificar los actos de Israel. Netanyahu no ha encontrado nada mejor que citar las divisas que corean los iraníes –«¡Muerte a la entidad sionista!», «¡Muerte a Estados Unidos!»–, afirmando que Irán quiere matar a todos los israelíes y a todos los estadounidenses. Sin embargo, que alguien grite «¡Abajo la entidad sionista!» nunca ha querido decir que esa persona quiera matar a todos los israelíes sino sólo que cuestiona la autoproclamación del Estado de Israel, sin el reconocimiento de las Naciones Unidas y en contradicción con el proyecto inicial de instalación de un Estado binacional en Palestina. En cuanto a la consigna «¡Muerte a Estados Unidos!», más bien significa que Irán cuestiona la legitimidad de un Estado surgido de la masacre de millones de pobladores autóctonos y de la esclavización de millones de negros arrancados por la fuerza a su África natal.

Lo lógico sería que todos los Estados miembros de la ONU dijesen que esta guerra es ilegal, que es una “agresión” en el sentido de lo establecido en la Carta de las Naciones Unidas. ¡Pero no fue así! Exceptuando a la República Popular Democrática de Corea (Corea del Norte), nadie lo dijo, aunque es probable que todos lo hayan pensado. Lo único que puede explicar ese silencio vergonzoso es el enorme poderío militar de Estados Unidos, lo cual hace que muchos países prefieran ignorar esa verdad. Pero es evidente que esta cobardía colectiva va a tener consecuencias.

Sin embargo, no es eso lo más importante. No sólo esta guerra ilegal es en sí una “agresión”, con la que los gobiernos de Israel y de Estados Unidos violan los tratados que alguna vez firmaron esos Estados. Lo peor es que esos Estados están haciendo esta guerra de manera «bárbara», en el sentido descrito en la Conferencia de La Haya, en 1899. El primer ministro de Israel se jacta de haber asesinado uno por uno los líderes religiosos, militares y político del país que considera “su” enemigo. Crímenes de los que también se jacta el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Hasta ahora, los occidentales consideraban que asesinar líderes o dirigentes políticos era inmoral e incluso contraproducente. De hecho, Israel y Estados Unidos están perfectamente conscientes de que es contraproducente… pero no les importa que sea inmoral [3]. A lo largo de 78 años, Israel ha asesinado líderes palestinos, al extremo de que hoy en día no hay verdaderos líderes palestinos con quienes Israel pueda negociar.

En el caso particular de Irán, Israel inició su guerra arrasando el domicilio del Guía de la Revolución iraní, el ayatola Alí Khamenei, y asesinándolo. Es exactamente como si hubiese bombardeado el Vaticano y asesinado al papa León XIV porque este, como todos sus predecesores, se opone a la creación de un Imperio judío, conforme a las ideas del sionista revisionista Vladimir Ze’ev Jabotinsky (1880-1940), aunque acepta que Israel y Palestina sean un refugio para los judíos del mundo entero, como preconizaba el sionista Theodor Herzl (1860-1904).

Teniendo eso en cuenta, no es sorprendente que ahora aparezcan movimientos terroristas, como Harakat Ashab al-Yamin al-Islamia (Movimiento Islámico del Pueblo de la Mano Derecha), que ponen bombas en Bélgica, Países Bajos, Reino Unido y, quizás, próximamente en Francia, ya que los chiitas adeptos del principio Velayat-e faqih se sienten obligados a vengar el asesinato de su líder espiritual.

Como si no fuese suficiente, Benyamin Netanyahu y Donald Trump arremeten ahora contra los civiles iraníes [4], los mismos civiles iraníes a los que ayer llamaban a «derrocar el régimen». ¿Cuál es el resultado? Los iraníes a los que la propaganda occidental no pudo convencer de que los Guardianes de la Revolución habían masacrado 40 000 de sus compatriotas se han enrolado masivamente… en los Guardianes de la Revolución para rechazar a los agresores.

La particular crueldad de los bombardeos israelo-estadounidenses contra Irán se puso de relieve con los ataques contra los depósitos de hidrocarburos de Teherán ya que los incendios así provocados produjeron emanaciones de «óxidos de azufre y nitrógeno» dando lugar a lluvias ácidas [5].

Después de haber entendido que, a través de Benyamin Netanyahu y de Donald Trump, Israel y Estados Unidos han desatado una “agresión” ilegal contra Irán y se comportan como Estados barbaros, asesinando dirigentes y atacando deliberadamente civiles e infraestructuras civiles, se hace evidente que Irán está ejerciendo su derecho a defenderse.

Ese es el “descubrimiento” que aporta esta guerra. El derecho internacional estipula que todo Estado agredido tiene derecho a responder militarmente no sólo contra el territorio del Estado agresor sino también contra las bases militares que, desde el extranjero, participan en la agresión, y también contra los Estados que albergan esas bases [6]. Nunca, desde la creación de las Naciones Unidas, un Estado agredido había respondido atacando al Estado agresor en los territorios de un tercer Estado. El mundo entero había olvidado esa forma de respuesta, particularmente eficaz en estos tiempos de globalización económica [7].

Hasta los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU habían olvidado la «Definición de la agresión» adoptada por unanimidad (sin voto) por la Asamblea General de la ONU, el 14 de diciembre de 1974. Al extremo que después del inicio de esta guerra, los miembros del Consejo de Seguridad adoptaron, el 11 de marzo de 2026, una resolución (la 2817) que «condena con la mayor firmeza los ataques inaceptables perpetrados por la República Islámica de Irán» contra los seis Estados del golfo Pérsico y Jordania. Dicho claramente, el Consejo de Seguridad adoptó una resolución que contradice la resolución adoptada en 1974 por la Asamblea General, de la que son miembros los Estados del Consejo de Seguridad, eso significa que los miembros del Consejo de Seguridad acaban votar una resolución contraria al derecho internacional.

Arabia Saudita, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Kuwait, Omán y Qatar se han visto arrastrados a esta guerra en contra de su voluntad. Esos 7 Estados –al igual que el Consejo de Seguridad– reaccionaron inicialmente sin entender lo que estaba sucediendo. Recurrieron al Consejo de Seguridad, multiplicando sus cartas a ese órgano, hasta que acabaron por darse cuenta de que Irán está en su derecho y que el Consejo de Seguridad ni siquiera lo había notado. Tanto los 7 Estados afectados como los Estados miembros del Consejo son firmantes de la resolución 3314 (XXIX) que la Asamblea General de la ONU aprobó el 14 de diciembre de 1974. Las protestas de esos 7 países se hicieron entonces menos fuertes, más vagas… porque ahora ven que en su momento aceptaron la instalación de bases militares estadounidenses en sus territorios para garantizar su propia seguridad y que ahora la existencia de esas bases los convierte en blancos legítimos de la respuesta militar iraní.

Hay varias maneras de reaccionar ante esa contradicción. Una sería declarar que el derecho internacional resulta “inapropiado”, pero ¿quién va entonces a “protegerlos” en el futuro? Otra reacción posible sería reconocer que Estados Unidos actúa de una manera que los pone en peligro, pero ¿están dispuestos esos países a renunciar a ese “padrino”?

Hasta el momento en que escribimos este artículo, más de 80 cartas han circulado en el Consejo de Seguridad… sin que ninguno de esos Estados haya sido capaz de resolver la disyuntiva: ¿Derecho internacional o bases militares extranjeras?, esa es la cuestión.

Incapaz, como los demás, de conciliar lo inconciliable, el Sultanato de Omán «invita el Consejo de Seguridad a ejercer las responsabilidades que le competen implementando una evaluación global e imparcial de las causas profundas de esta crisis para poder abordarlas a la raíz y no únicamente de manera superficial» [8].

[1«Iran denuncia sus tres agresores al Consejo de Seguridad de la ONU», por Amir Saeid Iravani, Red Voltaire, 9 de marzo de 2026.

[2«Estados Unidos justifica su guerra contra Irán» (referencia: ONU S/2026/161), por Michael G. Waltz, Red Voltaire, 10 de marzo de 2026.

[3«Irán denuncia los asesinatos selectivos perpetrados por Israel y Estados Unidos» (referencia: ONU S/2026/230), por Amir Saeid Iravani, Red Voltaire, 26 de marzo de 2026.

[4«Irán denuncia las amenazas de Estados Unidos contra los civiles» (referencia: ONU S/2026/215), por Amir Saeid Iravani, Red Voltaire, 22 de marzo de 2026.

[5«Irán denuncia al Consejo de Seguridad las lluvias ácidas provocadas por los bombardeos israelo-estadounidenses» (referencia: ONU S/2026/149), por Shina Ansari, Red Voltaire, 9 de marzo de 2026.

[7«Irán recuerda al Consejo de Seguridad la definición internacional de agresión», por Amir Saeid Iravani, Red Voltaire, 3 de marzo de 2026.

[8«Omán ruega al Consejo de Seguridad que implemente una evaluación global de la situación en el golfo Pérsico» (referencia: ONU S/2026/210), por Omar Said Omar Al-Kathiri, Red Voltaire, 19 de marzo de 2026.

Thierry Meyssan

Intelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra publicada en español: De la impostura del 11 de septiembre a Donald Trump. Ante nuestros ojos la gran farsa de las «primaveras árabes» (2017).

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