Crisis de los intelectuales y del intelecto en la era de la intelectualización…

Fuente: https://elsudamericano.wordpress.com/2021/11/22/__trashed/                                                                                   Jorge Veraza Urtuzuástegui                 

CRISIS DE LOS INTELECTUALES Y DEL INTELECTO EN LA ERA DE LA INTELECTUALIZACIÓN DE LA SOCIEDAD por Jorge Veraza Urtuzuástegui

Revista DEBATE, n.° 107. Agosto 2019, Quito. Ecuador.

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Este ensayo explora las condiciones de posibilidad para la conformación histórica y estructural de un agente histórico propio de la modernidad: el intelectual. La explotación de plusvalor relativo y el correlativo desarrollo tecnológico sometido al capital resalta como el núcleo y fundamento de dichas condiciones de posibilidad. Cuyo desarrollo exponencial en la época de la mundialización del capitalismo ha suscitado que bajo la modernidad cultural tenga lugar otro fenómeno mundial: la intelectualización de la sociedad, así como la hipóstasis e hipertrofia del propio intelectual, en la medida en que se mantiene sometido a los intereses del capital no solo clasistas y nacionales, sino incluso, geopolíticos y hegemónicos. Por aquí es que se explica el comportamiento de los intelectuales orgánicos de la derecha, se ofrecen ejemplos descollantes de los mismos como el de Mario Vargas Llosa y antes el de Jorge Luis Borges, quien tomara posición respecto de los eventos de rebeldía estudiantil y juvenil mundiales de 1968. Evento histórico que inauguró la emergencia de una formidable tendencia mundial, también de tipo intelectual y a contrapunto de la hipóstasis del intelectual: la generalización y radicalización del discurso crítico de intención trascendente respecto de la modernidad capitalista; y, con ello, la conformación de un nuevo tipo de intelectual.

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El 68, el neoliberalismo y las relaciones problemáticas constitutivas del intelectual

Conocidos intelectuales son apologetas del poder, así como otros son críticos del mismo. La relación entre los intelectuales y el poder no es, pues, unívoca y cabe no solo la relación crítica o la apologética sino, incluso, la de indiferencia. De hecho, la relación constitutiva de un intelectual no es diádica: intelectual/poder sino triádica, pues involucra, en primer lugar, la relación del intelectual con las clases sociales y, después, la de clase/intelectual con el Estado (y aún es una relación de cuatro lados, pues incluye la relación del intelectual con el pueblo y no solo con las clases sociales tomadas una a una). Podemos recordar a Jorge Luis Borges, apologeta de los gobiernos reaccionarios no solo de su país, Argentina, sino, incluso, del mexicano de Gustavo Díaz Ordaz; mandatario que, en 1968, el 2 de octubre, desencadenó la masacre de miles de mexicanos, la mayoría estudiantes, nada menos que, negra ironía, en la Plaza de la Tres Culturas de Tlatelolco, en la ciudad de México. Un brutal asesinato de miles de personas, una pérfida trampa bien pensada para reunirlos en la plaza y a una señal, iniciarla matanza perpetrada por el ejército mexicano apostado en lugares estratégicos contra una multitud indefensa que se manifestaba democráticamente precisamente para exigir democracia. Y llega la carta (en realidad, un corto y reconcentrado telegrama) de Borges, desde Argentina, felicitando al gorila máximo de México, Gustavo Díaz Ordaz. Una carta, que no se sabe cómo, extrajo diversas letras y aún su sabiduría estadólatra de El Aleph[1] para su redacción.

«El jardín de senderos que se bifurcan»,[2] ese otro magnífico cuento de Borges, pareciera describir el tipo de mentalidad esquizoide que un intelectual como él poseyera:

Yo descreo de la política no de la ética. Nunca la política intervino en mi obra literaria, aunque no dudo que este tipo de creencias puedan engrandecer una obra. Vean, si no, a Whitman, que creyó en la democracia y así pudo escribir Leaves of Grass, o a Neruda, a quien el comunismo convirtió en un gran poeta épico… Yo nunca he pertenecido a ningún partido, ni soy el representante de ningún gobierno… Yo creo en el Individuo, descreo del Estado. Quizás yo no sea más que un pacífico y silencioso anarquista que sueña con la desaparición de los gobiernos. La idea de un máximo de Individuo y de un mínimo de Estado es lo que desearía hoy…[3]

O quizá es que vemos que se bifurcan los senderos del jardín, pero, en la penumbra y dando vuelta, en un recodo, se vuelven a unir. En fin, que no solo se trata de dar cuenta de la relación de los intelectuales y el poder sino que hay ocasiones en que en la mente del intelectual del caso, la relación entre su idea del poder y su idea del arte o de otros temas a los que dedique su intelecto, cuando no hace la apología o la crítica del poder, no es fácil de desentrañar; pero debe ser explicada, precisamente, para decidir si la actuación del intelectual del caso ya sea comportándose apologética o críticamente contra el poder, es una actuación ética, concordante con el resto de sus convicciones e idea del mundo, así como con el bien común.

Hubo intelectuales mexicanos que también apoyaron a Díaz Ordaz antes y después de la masacre del 2 de octubre y aun debido a ella. Y otros que lo criticaron y repudiaron, como Carlos Fuentes y Elena Poniatowska así como Octavio Paz, etcétera. Aunque este último veinte años después, en 1988, convirtiéndose en un apologeta del poder, convalidó el fraude electoral llevado a cabo en las elecciones de ese año contra el candidato Cuauhtémoc Cárdenas a favor del candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Carlos Salinas de Gortari. ¿Fue ética su postura en ambos casos o solo lo fue cuando se enfrentó a Díaz Ordaz o, a la inversa, solo cuando convalidó el fraude electoral que diera el banderazo de salida a todos los gobiernos neoliberales que han depredado las riquezas nacionales favoreciendo a la oligarquía mexicana, a la «mafia en el poder», como la denominara Andrés Manuel López Obrador (AMLO);[4] la cual entregara el país a Estados Unidos, así como a las trasnacionales norteamericanas y españolas principalmente? Por donde se revela a las claras que la relación del intelectual con el poder está mediada por la relación de las clases sociales con el poder y con el intelectual, pues las ideas e intervenciones de este sirven a una o a otra clase. En el ejemplo que nos ocupa, Octavio Paz se puso al servicio de la referida oligarquía mexicana. Pero, el ejemplo de la masacre de Tlatelolco contra el movimiento estudiantil mexicano, no solo nos muestra a unos seres pensantes, los estudiantes y sus maestros, que pugnan por la razón y la democracia y, a otros seres pensantes, los intelectuales apologetas del poder que se les oponen presuntamente con razones y por democracia; así que es decisivo no solo valorar la relación política del intelectual con el poder y su relación ética consigo mismo y con el pueblo sino, también, su relación epistemológica con el poder y la coherencia de sus pensamientos o posible incoherencia. Tanto, cuando es notada por el intelectual y no le importa ser incoherente en vista de servir adecuadamente, como cuando le pasa desapercibida y esta inconciencia es el motivo de que actué como actúa. Otra cosa es que si se la denuncia, él tenga la capacidad de reconocerla o no, y de cambiar su postura consecuentemente. Sí, no solo por todo esto es significativo el ejemplo de la masacre del 2 de octubre sino, también, porque nos muestra que, en el mundo contemporáneo, el del mercado mundial capitalista [plenamente] realizado o maquinístico-gran-industrial, la relación del intelectual con el poder no solo está mediada por la relación del intelectual con sus pueblos y con las clases nacionales del país al que pertenece sino -como lo muestra esa carta proveniente casi desde la Patagonia y que fuera leída en Los Pinos,[5] en el corazón de la ciudad de México, el cósmico ombligo de la Luna [6] por relaciones internacionales de dominación geopolítica de estados y de clases que representan estos estados. Pues el dominio geopolítico del Estado norteamericano sobre toda Latinoamérica, al servicio de los intereses de la burguesía norteamericana, no solo escribió el guion que Díaz Ordaz perfeccionó concretando su ingeniosa trampa sino, también, el de la carta de Borges a Díaz Ordaz. Muy posiblemente la primera ocasión en que en una carta de felicitación a un asesino represor, jefe de un gobierno que debió haber servido al pueblo, se involucraron no solamente las relaciones de clase sino también las de la geopolítica internacional para poder comprender su texto. Y he ahí otro interesante problema a resolver, que para utilizar otro título célebre, ahora de André Breton, nombraremos el de Los vasos comunicantes.[7] Sí, ¿cómo explicar, mediante qué mediaciones, que la carta redactada por Borges siguiera el guión del Big Stick norteamericano?

Puestas a la vista las relaciones fundamentales constitutivas del tema que nos ocupa y antes de abordarlas, deberemos dar un paso más y asumir nuestro tema como problema, si queremos en verdad resolverlo. En efecto, hasta aquí hemos asumido como sabido, qué es un intelectual y qué es el poder; pero, en verdad ¿qué es un intelectual? tanto Voltaire (vocero de la aristocracia ilustrada y contraria al rey, señalada por los jesuitas como corrupta)[8] como Jean-Paul Sartre (demócrata antiimperialista autor de la Crítica de la Razón Dialéctica,[9] vocero del renacimiento proletario fuera de su enclaustramiento estalinista en pro de un marxismo crítico) fueron y tuvieron la reputación de serlo, aunque difieren grandemente entre sí. Y lo son todos los latinoamericanos nombrados más arriba, así como, a no dudarlo, André Breton, pero difieren mucho de aquellos, además de que todos ostentan como nota común el ser escritores de literatura, pero esta no es una nota definitoria para ser un intelectual. Y en la actualidad ¿no debemos considerar a Julian Assange no solo como un periodista sino como un intelectual, en tanto que es un crítico del poder y aún del poder totalitario más poderoso del planeta pero que se enmascara de ser democrático y salvador de los pueblos, el del Estado Norteamericano? Y, precisamente, Assange hizo patente a todo el orbe que se trataba de un poder tal, enmascarado y brutal por sobre las apariencias en contrario. Pero; ciertamente, Assange sería un intelectual de una manera muy diferente a como lo han sido los anteriormente mencionados. Más aún ¿qué es eso del poder? ¿El Estado? ¿Y el del pueblo no lo es o el de cada una de las clases sociales de una nación? Ciertamente en cada ocasión, las relaciones de lo que pueda ser un intelectual con cada uno de dichos entes es muy distinta. Así que, no demos por obvio que la relación de los intelectuales y el poder se refiere solo a la que pueden tener con el Estado, positiva o negativa, apologética o crítica o de presunta indiferencia. En lo que sigue, iremos construyendo el significado de la palabra intelectual, en vez de usar las diez o quince acepciones que ha tenido desde el caso Dreyfus[10] (1894), cuando se utilizó explícitamente; y más atrás, cuando existieron intelectuales como Goethe, Marx o Voltaire y Sade pero no fueron llamados así; o como Diderot y Rosseau que fueron llamados filósofos, etcétera.

Qué es un intelectual básicamente, sino aquel que usa el intelecto; y se entiende, no en general, sino en forma predominante como medio de vida y en oposición al trabajo manual y corporal. Así que, en primer lugar, los maestros y los alumnos, como los aludidos del 68, dedicados como están a cultivar la educación; población en continuo crecimiento en el mundo contemporáneo, dada la tecnificación constante y aún la creciente automatización de los procesos laborales; de suerte que los seres humanos se ven crecientemente liberados del trabajo manual en favor del intelectual. De manera que, los maestros preparan a los alumnos para que formen parte de este ejército de trabajadores que crecientemente es intelectual y no manual.

El plusvalor y la modernidad capitalista o la conformación histórica y estructural del intelectual

El desarrollo del capitalismo -que no su mera reproducción simple o ampliada-[11] se sustenta en la explotación de plusvalor relativo, aquel que se obtiene mediante introducción de nueva tecnología para volver más competitivo a cada capitalista en la competencia entre los múltiples capitalistas,[12] y del desarrollo de esta forma de plusvalor es que deriva el crecimiento del trabajo intelectual a la par de la ocurrencia de la modernización de la sociedad; que para nosotros es, hoy, palpablemente de medida mundial.[13] Mídase por aquí la importancia del desarrollo intelectual en el mundo contemporáneo y nótense las raíces de tal desarrollo, al interior del cual el Estado no es -como se cree- la base y núcleo sino el resultado y el pivote regulador. Por lo que, cuanto más plusvalor se quiere, mayor es el relativo y más crece el trabajo intelectual; precisamente cuanto más se desarrolla el capitalismo. Siendo la Subsunción real del proceso de trabajo bajo el capital (SRPT/K)[14] -pues tal es la operación necesaria para lograr la explotación del plusvalor relativo, recién aludido- sí, la SRPT/K es el núcleo de la automatización de la producción, así como el fundamento del desarrollo del trabajo intelectual de la sociedad burguesa y de la modernización civilizatoria, política y cultural de la misma.

Civilizatoria: urbanización, comodidades y consumo crecientes, armamentos y transportes, así como medios de comunicación cada vez más potentes.

Política: Estados racionalmente administrados y hoy computarizados, estado de derecho como burbuja calculable dentro de la cual los negocios transcurren adecuadamente, regulación republicana de las áreas del Estado en vista de contrapesar -actor bien señalado por Montesquieu- [15] sus diversas instancias de poder (ejecutiva, legislativa y judicial), a fin de volverlo eficaz y creíble a la hora de tener que neutralizar -pues es imposible abolirlas- las contradicciones clasistas de la sociedad, en especial las de la burguesía con el proletariado. Cuyos miembros futuros acabamos de dejar tomando sus clases con sus respectivos profesores en sendos planteles educativos. De por medio la creación del sistema de partidos políticos para agrupar a los contendientes del campo de batalla y poder regularlos desde del Estado.

Y todo esto -la modernización civilizatoria y política de la sociedad- transcurre mientras las artes y la filosofía se desarrollan, lo mismo que las religiones. Mientras surgen nuevos problemas sociales creados en el curso del proceso modernizador entero y deben desarrollarse nuevas ciencias sociales, para entenderlos y para establecer los mejores lineamientos de intervención en los mismos; e incluso, en la medida de lo posible, por cierto un posible en continua ampliación, para lograr que dichas ciencias -desde la economía a la psicología social, pasando por la sociología y la antropología social- prevean y modelen el curso de la modernización cultural; la cual emerge a fin de generar el menor número de problemas en su desarrollo. Loable fin que, desafortunadamente, en múltiples ocasiones se ve contravenido tanto por la realidad como por los propios principios metodológicos de las ciencias en cuestión. Paradoja ontohistórica y metodológica de la que la teoría económica neoliberal, la de los tristemente célebres Chicagoboys, nos acaba de ofrecer por lo menos un doble espectáculo ilustrativo mundial: la primera vez con la crisis económica neoliberal de 1997 en Asia, y la segunda con la crisis económica mundial de 2007, cuyas secuelas prosiguen, y en las que se apuntó, primero (1997) a que dicha teoría económica debía ser dejada de lado; y, luego (2007), toda vez que se persistió en ella, a barrerla simplemente por la vía de hecho. Aunque muchos Estados y los intelectuales a su servicio, se esforzaron en apuntalarla y a rigidizarla o hacerle modificaciones cosméticas en lugar de revocarla, porque así convenía a los intereses de sus respectivas oligarquías, aunque cada vez menos a sus burguesías tomadas en conjunto; y, por supuesto, de ninguna manera a sus pueblos. Ni al balance del capital mundial, que a diferencia de los capitalistas particulares no puede lucrar con el derrumbe general que significa una crisis económica, sino que él mismo lo sufre. Por eso, cada vez más, se ha profundizado dicha crisis económica y la correspondiente a la de la política económica neoliberal, así como la de los intelectuales al servicio de los Estados neoliberales; muchos de ellos incrustados en América Latina. De modo que, la cuestión de los intelectuales en relación al poder, se suscita en el curso del cuestionamiento práctico de dichos intelectuales al destruirse la base económica de los Estados a los que servían y en ocasión de la catástrofe de sus posiciones vueltas evidentemente irracionales cuando antes ya lo eran, pero no se les notaba. Mientras tanto, de otro lado, surgían intelectuales que sostenían tesis contrarias en cuanto a economía, derecho, política, moral, cultura, etcétera.

Valga lo dicho como ejemplo sucinto de cómo una ciencia social metodológicamente truncada es sustituida por otra -lucha intelectual y práctica de por medio- en tanto pieza de recambio del desarrollo capitalista modernizador, esto es, de creciente explotación de plusvalor relativo y de la consustancial automatización creciente de la producción y el creciente comercio y las crecientes finanzas al servicio del dominio del capital industrial, por cierto, mundial. Todo en medio de una trama en la que los BRICS, sobre todo China y Rusia, van descollando mientras EUA se resiste a ceder poder económico y geopolítico ante el avance de esos formidables países capitalistas y EUA se debilita relativamente. Así las cosas, la cuestión de los intelectuales cruza por el centro del control hegemónico mundial y de la transformación de sus modalidades de ejercicio.

Pero antes de nuestro ejemplo, nos encontrábamos viendo surgir, en medio de la modernización creciente del planeta, las diversas ciencias sociales. Mientras que, las naturales se fueron desarrollando con anticipación, pues de ellas depende el desarrollo tecnológico necesario para poder explotar el creciente plusvalor relativo pero; el mundo que le corresponde a este evento, en el que se apuntala y al que alimenta o contribuye a forjar, la modernidad capitalista, como la nombrara Bolívar Echeverría,[16] este mundo, requiere del surgimiento y del desarrollo de las diversas ciencias sociales, comenzando por la economía política, para entenderse y regirse y, aun, planearse y programarse; si bien, con las deficiencias y paradojas históricas y epistemológicas del caso, pues forman igualmente parte de la modernización cultural. De cualquier manera, los trabajadores intelectuales científico naturales y sociales, se multiplican y complejizan en el curso de la modernización capitalista. Así que, no solo habrá que contar con los maestros que enseñarán y los alumnos, pues estos deberán aprehender dichas ciencias para convertirse en trabajadores intelectuales a los que se les explotará plusvalor sea como técnicos sea como científicos. O que serán trabajadores intelectuales administrativos o funcionarios políticos y periodistas, así como los múltiples líderes políticos. Formas diversas del ser intelectual. Incluidos los clérigos de todas las confesiones, los artistas y los filósofos.

Pero todavía existe otro tipo de intelectual y al que desde el siglo XVIII se lo distinguió del resto de la población y aun del resto de personas que usaban el intelecto para ganarse la vida, nombrándolo filósofo o intelectual, precisamente. Sí, como si solo él usara el intelecto y los demás no.

Modernidad cultural e hipóstasis del intelectual

Este extraño quid pro quo no deja de ser interesante. Y el sentido común mercantil capitalista[17] que contiene el término intelectual, en realidad está sesgado por la ideología dominante, para hacer que este suponga laudatoriamente, que solo el intelectual es el que piensa, mientras desprecia al resto de ciudadanos en tanto consumidores de lo que aquel propone. Es decir que, también, piensan; pero con defecto y minoridad, reiterativa, repetitiva y no propositiva o creativamente. Es que los pensadores que recibieron el nombre de intelectuales en tanto servidores de la clase dominante, se los exaltó casi como dioses creadores o magos del pensar; solo bien entrado el siglo XIX los pensadores de las clases subalternas también recibirían el nombre de intelectuales; de tal manera que Antonio Gramsci,[18] a mediados de los años veinte, ya los considera intelectuales orgánicos de una clase social o de otra, es decir, que completan suficientemente lo que es esa clase, esto es, que no podría dicha clase funcionar como tal si no tuviera intelectuales como guías e ideólogos de su acción, sea de dominio o de combate del dominio de la clase opuesta. Sin embargo, en ese entonces, la división del trabajo aún era resaltantemente de trabajadores manuales e intelectuales; así que el carácter mágico involucrado en la palabra intelectual, no se disolvió, sino que se extendió y adquirió forma contrapuesta; mientras que, actualmente, empieza a predominar no solo esta división aún vigente y básica, sino aquella que diferencia entre las distintas formas de trabajadores intelectuales. Así que en la actualidad va resultando cada vez más extraño a todo mundo que solo un tipo de todos los seres que piensan sean nombrados como pensantes por antonomasia. Siendo, precisamente, ahora que nos preguntamos por el intelectual y el poder.

En realidad, los diversos trabajadores intelectuales realizan tareas específicas de transformación de la naturaleza (los científicos naturales y los técnicos correspondientes), o de intervención en la sociedad para su regulación y modelamiento, estatalmente coordinado, acorde con las necesidades de la acumulación de capital en cada coyuntura (los científicos sociales y los correspondientes técnicos), o tenemos al filósofo, ocupado en considerar la coordinación de ambos ámbitos; es así que observa, como un todo racionalmente explicado, la realidad; mientras los religiosos consideran todo sentimentalmente y nuestra relación con el mismo en tanto seres finitos o mortales y sexuados que somos procreados; mientras las distintas artes se ocupan de observarlo por partes y según los diversos sentidos fisiológicamente determinados, con los que nos apropiamos del mundo. Pero; existen ciertos pensadores que aparentemente no trabajan para nadie así que no pareciera que debiéramos considerarlos como trabajadores intelectuales, son a los que se les llama intelectuales. No se ocupan de una labor específica, como lo es toda labor; que no es ni la ya consensuada estatalmente, ni transforma sectores precisos de la naturaleza, sino que intervienen en el curso de los acontecimientos, en la coyuntura pues, en la confrontación clasista de la sociedad para favorecer a cierta clase; originalmente a la dominante, según dijimos, sin embargo, debe aparentarse que no es así sino que se piensa en favor del bien común, como si hablara Dios y fuera inapelable su dicho, aunque es un ser humano el que lo hace, así que ya al nombrarlo se le otorga el poder del pensamiento en su modo agudo, de intelecto, y se implica que los demás carecemos del mismo así que no tenemos derecho a contradecirlo, todo con la finalidad de que el Estado tome las propuestas de dichos individuos, como mandato, más no de clase sino social, en su más genuino y humano sentido. para que sirva, eso sí, a la clase dominante.

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Intelectualización de la sociedad y La Creación… de Miguel Ángel

La automatización de la producción,19 mediante explotación de plusvalor relativo a la clase obrera planetaria, es la punta de lanza de la acumulación de capital, es decir, la reproducción ampliada de este, así que conforme avanza somete cada vez a un mayor número de seres humanos a la explotación capitalista, tanto de plusvalor absoluto como de relativo. De tal manera que, la automatización del proceso de producción mediante la explotación de plusvalor relativo, genera una creciente proletarización de la humanidad,20 inclusiva de ambos sexos nada menos que conforme tiene lugar la creciente proletarización del trabajo intelectual, según señalará atinadamente Ernest Mandel hacia 1972, en sus análisis del Movimiento de 1968,21 en el contexto por él así llamado, capitalismo tardío.22 El actual proceso de automatización de la sociedad mediante explotación de plusvalor relativo, se nos revela igualmente como proceso de creciente intelectualización de la sociedad. Es decir que, en primer lugar, la masa proletarizada está cada vez más formada por trabajadores intelectuales, ellos mismos proletarizados. Y, en segundo lugar, el número absoluto de técnicos intelectuales (burócratas y computacionales tanto administrativos como productivos), y de científicos naturales y sociales de ambos sexos, se amplía crecientemente, a la par de los filósofos y literatos, así como de artistas de toda índole y ni que decirlo, de los así llamados intelectuales, cuya intervención ideológica en la lucha de clases, sea apologética o crítica, adquiere un impacto cada vez más poderoso. Pues, en tercer lugar, ya solo un logos múltiple y controvertido, es el único discurso capaz de comunicar a este ejército intelectual humano creciente y ya no más un sentido común estático, donde los saberes tienen un nicho reducido. Y lo comunica, en cuarto lugar, también, a través de medios de comunicación masivos crecientemente automatizados como la internet, en donde las redes sociales son el epítome de la intelectualización de la sociedad, pues multiplican por millones las conversaciones que no son más orales sino escritas y analizadas por todos, y por todos contestadas tanto en tiempo real como diferido. En quinto lugar, intelectualización de la sociedad sobre la base de la creciente explotación de plusvalor relativo de despojos y de superexplotación, procesos que por falta de espacio apenas podemos aludir- sí, la intelectualización de la sociedad, no puede significar sino enajenación creciente, en particular de la inteligencia de la sociedad, su estupidización masiva, al mismo tiempo que la formidable lucha de la sociedad y de todos sus trabajadores intelectuales por zafarse de tal designio favorable al dominio oligárquico de la sociedad. La era de la inteligencia artificial (IA) digital es, simultáneamente la de la artificialización o mero fingimiento de inteligencia humana en particular la de la intelligentia. Y, además, la estupidización de la sociedad conforme se la intelectualiza crecientemente, sucede gracias a la transformación del proceso de SRPT/K según una complicación patológica que ocurre bajo la forma de SRC/K o, en otros términos, se debe a que la explotación de plusvalor absoluto y relativo en la actualidad se encuentra condicionada sistemáticamente a que dicho plusvalor solo se realiza, solo si se objetiva en valores de uso nocivos y cada vez más nocivos que alteran la fisiología de los seres humanos, no pudiendo sino degradar también sus mentes, desde su percepción y emociones hasta sus capacidades discursivas, etcétera.

Veamos con mayor cuidado la intelectualización de la sociedad, correlato de la proletarización de la humanidad y de la del trabajo intelectual, signos de los resultados del desarrollo histórico capitalista, tema que Marx trata en la sección quinta del Tomo I de El Capital. La operación conjunta de la SRPT/K y la SFPT/K, es lo que Marx trata en esa sección, pues estos procesos de sometimiento del proceso de trabajo son los factores nucleares del desarrollo del capitalismo; de suerte que, si el capital logra someter formal y realmente al proceso de trabajo y explotarle al obrero plusvalor absoluto y relativo, logrará desarrollarse. Y a la entrada de dicha sección, es decir en el segundo párrafo del capítulo catorce,23 Marx nos ofrece los dos resultados generales del desarrollo histórico capitalista. Al primero lo ejemplifica con el devenir del trabajo explotado de la labor de un maestro de escuela -cuando que pareciera tratarse de una profesión liberal- al que se le explota plusvalor, como si se tratara de un obrero manual fabril cualquiera. La proletarización de la sociedad llega a tal grado aquí, que hasta el trabajo intelectual, antes exterior al proceso de producción capitalista, lo vemos sometido a ella: proletarización del trabajo intelectual -nombró atinadamente Mandel-. Y aún más, no se trata solo de que un maestro aislado es explotado en una escuela capitalista que lucra formando cabecitas de niños, sino de que, el proceso de producción capitalista se complejiza a tal grado, con el desarrollo maquinístico gran industrial convertido en un formidable autómata mecánico, y, con más precisión, como un sistema automático de máquinas, dice Marx24 -raíz de la automatización productiva y de la IA-25 que el producto de dicho proceso solo puede ser resultado de la combinación de múltiples trabajadores manuales e intelectuales, dando por descontado el hecho de que, la maquinaria misma, es el resultado del trabajo intelectual tanto científico como técnico combinados. Por eso ya no tenemos más al obrero individual y a su familia sino al obrero combinado y, de hecho, al obrero total, al Gesammtarbeiter, precisa Marx. Involucrando de otro lado al tercer gran resultado del desarrollo histórico capitalista: el capital total o Gesammtkapital que se opone al Gesammtarbeiter, recién mencionado. Ni más ni menos, en el contexto del mercado mundial maquinístico gran industrial, hoy vemos ante nosotros ambas realizaciones anunciadas por Marx bajo la configuración de una creciente intelectualización de la clase obrera y de una intelectualización de la sociedad, de por medio la puesta en crisis del ser intelectual y del intelecto de la sociedad, ante su enajenación como idiotización y banalización de los discursos y del pensamiento humano, ante la emergencia del monopolio informático de los mass media y de la IA que potencia dicho monopolio. Todo ello, precisamente, en ocasión de que la IA es esgrimida de manera policiaca y totalitaria por el capital, contra toda la población, al tiempo que dicha IA es ofrecida como medio de consumo comunicacional predilecto:26 smartphone, Caballo de Troya que se te mete en el cerebro y las vísceras placenteramente, para avasallarte fisiológica y psicológicamente.27 Destrucción del tejido social y de su moralidad de por medio. Por lo que puedes esperar de un intelectual pro burguesía y peor aún de un intelectual orgánico (IO) hecho y derecho -nacidos y formados en dicho contexto-, es la total degradación moral del ser humano vuelta arma del imperio norteamericano y del imperio del capital en general, contra la humanidad en general y contra pueblos, individuos y grupos en particular.

El Movimiento de 68 -formidable emergencia de la proletarización del trabajo intelectual (Mandel) y de la proletarización de la humanidad-28 significó muchas cosas, pero entre ellas una que nos interesa aquí. Intelectuales servidores del, por así decirlo, «Antiguo Régimen» capitalista contra nuevos intelectuales apenas estudiantes y sus profesores, representantes de la próxima plataforma tecnológica del capitalismo -por ejemplo, en México-. Aquellos convalidaron la masacre del 2 de octubre, mientras los masacrados eran solo parte de un ejército de estudiantes y profesores, cuyos sobrevivientes se convirtieron en la intelectualidad que debía enterrar al aludido antiguo régimen capitalista mexicano y, a todos sus intelectuales que no se renovaran, reprogramaran o rehicieran en acuerdo a la nueva situación de modernización. Fue la Primera Gran Batalla Campal Mundial entre Intelectuales. Y en la que debatieron no solo al bando contrario sino que, más de fondo -como lo emblematiza el penetrante ensayo de Sartre29 al respecto- debatieron la propia índole del intelectual, la autenticidad de ser intelectual: de qué lado está el intelecto y de qué lado el abismo de la inteligencia mediante torcimiento completo de la personalidad… y en ese contexto y para redondearlo bajo modalidad de retorcerlo, fue que llegó, precisamente, el telegrama de Jorge Luis Borges, en adhesión a Gustavo Díaz Ordaz, autor de la tragedia sesentaiochera mexicana. Un telegrama que, a la manera de la mano de Jahvé en el mural de La Creación de Adán, de Miguel Ángel, revela que el creador casi toca con los dedos la mano de Adán, su criatura…

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El espectáculo contemporáneo de los intelectuales orgánicos de la derecha

En una Conversación en La Catedral,30 ante un tarro de cerveza, Mario Vargas Llosa (MVLL), denunció un día al Verdadero Barba Azul,31 arrobándose en diversas «transgresiones sagradas o sagradas transgresiones -se le guatrapeó la lengua como de pasada- que Georges Bataille, viéndolas brotar en caliente del borbollón de los niños degollados por Gilles de Rais, tuvo por útiles para criticar al capitalismo y a la URSS en tanto sociedades industriales productivistas ambas,32 para las que el humano gasto gozoso les es extraño»,33 y dando un sorbo transgresivo y muy humano deleitándose en su ambarina y espumosa bebida, MVLL creyó necesario cambiar de tema; y pasó a defender la transgresiva literatura34 y a atacar a Fidel Castro, cacareo contra «el idiota de Sarte»35 y dijo algo sobre Flaubert y otro sorbo de por medio, pergeñó una como crítica de la sociedad capitalista de consumo36 y, por sobre la misma o quién sabe, pasó a defender a Juan Guaidó37 y a repudiar a Nicolás Maduro y a denostar de paso a Hugo Chávez (you remember, dijo con un guiño de ojo). -¿Y Estados Unidos, muy bien?-.

«Pero no, no. Déjame que te diga, insistió arrastrando un poco la voz, que la Conquista Española de estas tierras no requiere disculparse ante nadie, pues solo bendiciones nos trajo; y le está mal a Andrés Manuel López Obrador (AMLO) sugerir que la Corona Española se disculpe.38 ¿Sugerir, proponer? pero si ya solo tocar el tema suena a exigencia a mi amo, así que hay que decirlo de una buena vez, aunque AMLO no lo haya dicho: le está muy mal exigirle disculpas a la Corona. Y bueno, lo de la ideología de género, déjame decirte que jode el diccionario y…»39

La agenda de este «Adán» de la oligarquía peruana y española lo es, también, de Trump y de la geopolítica norteamericana. Y más en general, la cuestión es que las agendas de los IO no siempre son coherentes, sino que asemejan una muy libre conversación de cantina. Y que, entre «Premio Nobel» y «Premio Nobel», para festejarnos, nos echamos otra entre pecho y espalda. Como prueba basta un… -no sé qué- pero, eso sí, por el hilo se reconoce el carrete, como le dijera Sancho a Don Quijote.

Voltaire en Micromegas o con su crítica a Leibniz en el Cándido ¿es un intelectual orgánico del Antiguo régimen o de la burguesía francesa? Y, ese otro intelectual por antonomasia que fuera Jean-Paul Sartre ¿es un intelectual orgánico del proletariado en su CRD, pero no en Los Comunistas y la Paz y tampoco en El Ser y la Nada y cuando protestó por el encarcelamiento de Karel Kosik contra los neoestalinistas? Pero claro que, además levantó la voz por toda la humanidad cuando junto con Bertrand Russell instauró el Tribunal Russell contra los crímenes de EUA en Vietnam. Por supuesto, las distinciones entre IO de la burguesía e IO del proletariado, son orientadoras en la mayoría de los casos y no exactas más que en casos como los de Guaidó, el novísimo títere de EUA. Pero la mayor parte de los intelectuales no son orgánicos, quizá alguno llegue a serlo o quizá no y retroceda de posiciones que ya lo encaminaban por esa senda.

Y no puede ser, sino que los individuos -entre ellos los IO- se forjan poco a poco y sinuosamente su destino, y son excepción los IO chatos y redondos a lo Guaidó, aunque en los días que corren los vemos multiplicarse en Operaciones Berlín a lo Enrique Krauze,40 ante la urgencia de EUA de defender su debilitada hegemonía mundial ante el fortalecimiento de China y de otros países capitalistas. Pero mentir flagrantemente a lo Krauze y fingir payasadas políticas de risa loca pero con cara seria y un discurso de odio -con guión dictado por la CIA- para forzar ser creído/güeído, no es muy intelectual que digamos. Pero EUA busca peleles, los encuentra y mejor los clona. Pues, al devenir la burguesía norteamericana en burguesía antihistórica -un poco más que la mundial-, no podía este evento epocal sino afectar el carácter de sus intelectuales orgánicos, precisamente cuando son en buena medida sustituibles por bots, alias robots cibernéticos. Así que podemos nombrarlos intelectuales de diseño -así como existen drogas de diseño- sinónimos de Bots animados o Psycobots, para recordar el célebre Psycho Killer de «Talking Heads» (1974)41 y el American Psycho (2000),42 personajes que dan carácter a nuestra época y como que dan en el blanco casi sin querer, en esta triste desventura en la que han caído los IO de la burguesía contemporánea.

Federico Engels, al inicio Del Socialismo Utópico al Socialismo Científico43 señala que «por su forma teórica el socialismo [moderno] empieza presentándose como una continuación, más o menos desarrollada y más consecuente de los principios proclamados por los grandes ilustrados franceses del siglo XVIII», es el heredero del máximo desarrollo de la razón que pudo ofrecer la burguesía, incluida la herencia de Hegel que recogiera el socialismo científico; mientras la burguesía después de la Revolución Francesa y a lo largo del siglo XIX vio crecientemente degradada su inteligencia, precisamente, por querer someterla a la defensa de sus intereses de clase cada vez más injustos e irracionales.44 La degradación cultural de la burguesía de entonces a la fecha, por supuesto, incluidos sus IO, no ha mostrado una línea de caída continua sino paradójica, que en el curso del siglo XX ha mostrado momentos de recuperación. Sin embargo, la época neoliberal es la forja de una burguesía antihistórica cuya degradación moral e intelectual es mucho más acusada que la del siglo XIX. Pero esta degradación comúnmente no se les nota en la cara a los IO, incluidos los que son presidentes y dirigentes políticos de dicha clase; precisamente, porque o se la afeitan o el fitness los hace lucir flamantes. Pero, ciertamente, se echa de ver en sus emociones y en su discurso cínico e hipócrita; degradación que sorprendentemente no es de dos caras sino de múltiple personalidad.

Pero como una época arrastra a todos sus integrantes, vale la pena que los IO proletarios nos vacunemos contra el descerebramiento totalitario que el capitalismo mundial pseudodemocrático pugna por instaurar en el divide y vencerás, que confronta a títeres de derecha -siempre desechables para la burguesía- y títeres de izquierda que sin querer le sirven. Y para no morderme la lengua, paso a recordarme y a exponer ante el lector las características y las condiciones de posibilidad del discurso crítico, pues es el que los intelectuales orgánicos del proletariado auténticos estarían en posibilidad de enarbolar.

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El discurso crítico ante el panorama actual

El intelectual de derecha respecto de la crítica social se asemeja estar manco, pues solo puede ejercitar un criticonismo y a lo más críticas parciales auténticas, así como mentiras pseudocríticas, a veces globalizadoras, como las que en su día esgrimiera Stalin respecto del capitalismo mundial, haciéndose pasar por intelectual de izquierda.

Por su parte, los intelectuales proletarios auténticos ejercitan las críticas parciales y aún pueden elaborar una crítica radical global de la sociedad burguesa; y aún completarla como crítica auténticamente inmanente/trascendente, pues logra rebasar las prohibiciones impuestas al pensamiento por el modo de producción capitalista y por su sentido común y su ideología dominante de clase

En realidad, por falta de espacio, no podré redondear sino, como se ve, apenas iniciar la reflexión sobre el discurso crítico; y, de hecho, aquí la corto. Mientras tanto, con lo dicho hasta aquí ha quedado descrito el campo de batalla, estas son las condiciones históricas contradictorias de la modernidad capitalista en cuyo contexto se juega la ética y la epistemología de los intelectuales del planeta, quienes en tanto sujetos concretos darán -daremos- en los días por venir no solo la «batalla de las ideas» sino la batalla, porque simple y llanamente la idea en cuanto tal signifique algo y prevalezca y aun simplemente exista.

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1999. La vida de Jorge Luis Borges. El hombre en el espejo del libro. Gedisa, Barcelona.

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Notas:

1 Jorge Luis Borges (1946). El Aleph. Losada, Buenos Aires.

2 Jorge Luis Borges (1944). «El jardín de senderos que se bifurcan». Ficciones. Emecé Editores, Buenos Aires.

3 James Woodall (1999). La vida de Jorge Luis Borges. El hombre en el espejo del libro. Gedisa, Barcelona.

4 Andrés Manuel López Obrador (2010). La mafia que se adueñó de México… y el 2012. Grijalbo Mondadori, México.

5 «Una caja que se encuentra en la galería dos, del Archivo General de la Nación (AGN), depositada en el fondo Gobernación, contiene telegramas enviados al Presidente de la República en los días posteriores al 2 de octubre de 1968 por políticos, empresarios y líderes de organizaciones afines al régimen en todo el país. En medio de centenares de papeles está uno fechado en Buenos Aires, el 23 de octubre de aquel año; el mensaje es escueto: «Rogamos haga llegar nuestra adhesión al gobierno de México«, está dirigido a Luis Echeverría y lo firman Jorge Luis Borges, Manuel Peyrou y Adolfo Bioy Casares. Luis Echeverría Álvarez era el Secretario de Gobernación bajo la presidencia de Gustavo Díaz Ordaz. Para el historiador Lorenzo Meyer, el documento no deja lugar a duda: El telegrama no debía decir: «Qué bueno que le disparó a estudiantes en Tlatelolco«. Con la simple adhesión, Borges deja claro que pensaba que había un complot comunista en México y estaba de acuerdo con el mandatario mexicano. De otra forma, ¿para qué le escribiría un escritor argentino el 23 de octubre de 1968 a Díaz Ordaz? No hay vuelta de hoja«. Con este respaldo, señala Meyer, Borges buscó trasladar al Presidente el respeto y la admiración que poseía como escritor. La Redacción, «Borges y su espaldarazo a Díaz Ordaz«, Proceso, 5 de octubre 2003.

6 Gutierre Tibón (2005). El ombligo como centro cósmico: una contribución a la historia de las religiones. FCE. México.

7 André Breton (1965). Los vasos comunicantes. Editorial Joaquín Mortiz, México.

8 Antonio Gramsci (1974:14-17). Antología. Siglo XXI, Madrid.

9 Jean-Paul Sartre (1963). Crítica de la Razón Dialéctica. Editorial Losada, Buenos Aires.

10 El capitán del Ejército Francés, de origen judío, Alfred Dreyfus fue acusado injustamente de traición. Sus detractores provocaron intensos disturbios antisemitas que presionaban para convalidar el veredicto de culpabilidad que recibió su juicio. Durante el caso fue acuñado el término «intelectual«, como un calificativo peyorativo utilizado por los sectores conservadores, monárquicos, nacionalistas y antisemitas -contrarios a los ideales burgueses de la Revolución Francesa- para nombrar a los científicos, artistas y literatos, personas que, apoyaban la inocencia de Dreyfus.

11 Karl Marx (1975). El capital. Crítica de la Economía Política, Tomo I, Vol. 3, Sección séptima «El proceso de acumulación del capital». Siglo XXI, México.

12 Karl Marx (1975). El capital, Tomo III, Vol. 6, Introducción y Sección segunda. «La transformación de la ganancia en ganancia media». Siglo XXI, México.

13 Jorge Veraza (1999). Revolución mundial y medidas geopolíticas de capital. A 150 años de la revolución de 1848. Itaca, México.

14 Karl Marx (1975). El capital, Tomo I, Vol. 2, Capítulo XIV «Plusvalor absoluto y plusvalor relativo«. Siglo XXI, México, y, del mismo autor y año, El capital Libro Capítulo VI (inédito). Resultados del proceso inmediato de producción, Parte I «La producción capitalista como producción de plusvalía«. Siglo XXI, México.

15 Montesquieu (1977). Del espíritu de las leyes. Porrúa, Colección «Sepan Cuántos«, México.

16 Bolívar Echeverría (2011). Antología. Crítica de la modernidad capitalista. Vicepresidencia del Estado Plurinacional de Bolivia, La Paz.

17 Jorge Veraza (2019). Marx y la psicología social del sentido común, Contribución a la teoría marxista del sentido común. Itaca, México.

18 Antonio Gramsci (1974:388-389). Antología. Siglo XXI, Madrid.

19 Karl Marx (1975: 451-613). El capital, Tomo I, Vol. 2, Capítulo XIII, «Maquinaria y Gran Industria»; Siglo XXI, México; y, del mismo autor (1971: [592] – [599]), Elementos Fundamentales para Crítica de la Economía Política (Grundrisse) 1857-1858. Siglo XXI, México.

20 Jorge Veraza (2008: 17-58). «Proletarización de la humanidad y subsunción real del consumo bajo el capital» en Subsunción Real del Consumo al Capital. Dominación fisiológica y psicológica en la sociedad contemporánea. Itaca, México.

21 Ernest Mandel (1973). «La Proletarización del Trabajo Intelectual y la crisis de la producción capitalista«, en La rebelión estudiantil y la sociedad contemporánea. UNAM, México.

22 Ernest Mandel (1972). El Capitalismo Tardío. Ediciones ERA, México.

23 Karl Marx (1975: 615-617). El capital, Tomo I, Vol. 2, Capítulo XIV «Plusvalor Absoluto y Plusvalor Relativo». Siglo XXI, México.

24 Karl Marx (1975: 451-613). El capital, Tomo I, Vol. 2, Capítulo XIII «Maquinaria y Gran Industria» Siglo XXI, México.

25 Jorge Veraza (2018). «Karl Marx e Inteligencia Artificial», Revista trabajadores, N° 128. Universidad Obrera de México «Vicente Lombardo Toledano», México.

26 Ibíd.

27 Jorge Veraza (2008:17-58). «Proletarización de la humanidad y subsunción real del consumo bajo el capital» en Subsunción Real del Consumo al Capital. Dominación fisiológica y psicológica en la sociedad contemporánea. Itaca, México.

28 Ibíd.

29 Jean-Paul Sartre (1968). Sartre, los Intelectuales y la Política. Selección, notas y traducción de Bolívar Echeverría y Carlos Castro. Siglo XXI, México.

30 Mario Vargas Llosa (2005). Conversaciones en La Catedral. Santillana Ediciones, México.

31 Georges Bataille (1972). El verdadero Barba Azul. La tragedia de Gilles de Rais. Tusquets Editores, Barcelona.

32 Ideas de Mario Vargas Llosa sobre el libro de Georges Bataille, La parte maldita, en su ensayo introductorio al libro del mismo Bataille, El verdadero Barba Azul. La tragedia de Gilles de Rais. Mario Vargas Llosa (1972). La parte maldita. Edhasa, Madrid.

33 Ideas de MVLL en Op. Cit. Acerca del célebre ensayo de Georges Bataille titulado: «La Noción de Gasto», en La parte maldita, Ed Cit.

34 Ideas de MVLL en Op. Cit. Acerca del libro de Georges Bataille: La literatura y el mal. Mario Vargas Llosa (1959). La literatura y el mal. Editorial Taurus, Barcelona.

35 Juego de palabras atribuido a MVLL entre el título del libro que Jean- Paul Sartre escribiera sobre Gus- tave Flaubert: El idiota de la familia, y la crítica de MVLL a Sartre por ideas de este sobre Flaubert, en el libro de Mario Vargas Llosa (1975) sobre Flaubert, titulado: La orgía perpetua: Flaubert y Madame Bovary. Santillana Ediciones, Madrid.

36 Alusión al libro de MVLL (2012): La civilización del espectáculo. Alfaguara, México.

37 MVLL en discurso ante Jair Bolsonaro. Recuperado de: <https://cutt.ly/3cOgWV

38 El Universal. «Vargas Llosa revira a AMLO: Esa carta debió mandársela él mismo». Recuperado de: <http://cort.as/-KZBb.

39 La Voz. «Vargas Llosa sobre la conquista, el populismo, el lenguaje inclusivo, Macri y Odebrecht». Recuperado de: <http://cort.as/-KZCC>.

40Alusión a la operación de manipulación mediática de la opinión llevada a cabo en la calle de Berlín en la Colonia del Carmen Coyoacán, de la CDMX, montada por el intelectual orgánico de la derecha mexicana Enrique Krauze. José Gil Olmos, «Operación Berlín», Proceso, México, 20 de marzo de 2019. Recuperado de: https://cutt.ly/NcUDhx.

41Personaje de la canción del mismo título del grupo Talking Heads. Canción escrita por David Byrne, Chris Frantz y Tina Weymouth, tocada por primera vez por el grupo The Artistics en 1974 y grabada por Talking Heads en 1977.

42Título de una película estadounidense coescrita y dirigida por Mary Harron, basada en la novela de Bret Easton Ellis y estrenada en 2000.

43 Carlos Marx y Federico Engels (1971). «Del Socialismo Utópico al Socialismo Científico», en Obras Escogidas, Tomo II. Editorial Progreso, Moscú.

44 Georg Lukács (1981). Marx y el problema de la decadencia ideológica de la burguesía. Siglo XXI, México.

 

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