“Cortan Gaza de su pasado”

31/01/2026

 

La población de Gaza han descubierto, a través de los medios de comunicación, la composición del Comité Nacional palestino que gestionará la reconstrucción de la Franja de Gaza en el marco del plan decidido por Donald Trump. Doce hombres de un perfil apolítico: profesores universitarios, juristas, etc. Estarán encabezados por un comité ejecutivo de personalidades occidentales, entre los que se encuentran Jared Kushner, el empresario estadounidense y yerno del presidente de los Estados Unidos. Este último ha presentado recientemente un proyecto inmobiliario delirante para Gaza, en el que las y los palestinos prácticamente no aparecen, prueba de que el deseo de su padrastro de transformar Gaza en una Riviera no ha desaparecido. Todo se colocará bajo el paraguas del Consejo de Paz de Trump, que quiere reemplazar a la ONU, en particular con la presencia de Benyamin Netanyahu, a la vez juez y verdugo. Basta decir que la presencia palestina solo proporcionarán, en el mejor de los casos, una fachada al proyecto inmobiliario neocolonial israelí-estadounidense.

La incertidumbre sigue presente sobre las verdaderas prerrogativas del comité. En cualquier caso, deberían afectar solo al 40 % del territorio de Gaza, y el 60 % restante quedará anexionado de facto detrás de la nea amarilla instalada por Israel, que ya es una nueva frontera. Tampoco sabemos nada sobre los medios de los que dispondrán. Primero, los israelíes tendrían que dar su visto bueno y dejarlos entrar en Gaza, lo que todavía no es el caso en el momento en que escribo. ¿Pero entonces? ¿Cada especialista estará a la cabeza de un ministerio? ¿Tendrán incluso locales asignados? ¿Se harán cargo de los ministerios existentes? ¿Reintegrar a los antiguos funcionarios del gobierno de la Autoridad Palestina, que todavía reciben parte de su salario de Ramallah? ¿Emplear a los funcionarios del gobierno de Hamas, que reciben alrededor del 50 % de su salario cada cuarenta días? ¿Contratar nuevo personal? ¿Qué crédito tendrán? Creo que ellos mismos no saben nada, están esperando las órdenes de los estadounidenses.

Extranjeros en la banda de Gaza
Este panel de tecnócratas tiene vínculos distendidos con nuestro enclave: de cada doce de ellos, ocho, si son de Gaza, no han vivido la guerra. Y las cifras que circulan sobre el importe de sus salarios anuncian la creación de una nueva clase privilegiada, un sistema probado con éxito con algunos líderes de la Autoridad Palestina en Cisjordania.

¿Qué relación podrían mantener estos hombres, extranjeros en la Franja de Gaza y sin duda pagados como altos directivos europeos, con la población local, hambrienta y desprovista de todo? ¿Por qué milagro no estarían tentados a aceptarlo todo para mantener sus ventajas?

Sin embargo, uno de los miembros del comité se destaca de los demás: el jefe de seguridad, Sami Nasman. Conoce bien Gaza, y por una buena razón. Este jubilado es un ex coronel de los mukhabarat, los servicios de inteligencia de la Autoridad Palestina. En Gaza estaba a cargo de la vigilancia de las facciones políticas, principalmente de Hamás. Cuando éste tomó el poder en 2007, Nasman tuvo que abandonar el territorio con todo el aparato de la Autoridad. Un tribunal de Hamás le condenó más tarde a quince años de prisión en ausencia. Su único papel será desmantelar la organización de Hamás y llevar a cabo la caza de militantes del partido islamista, en colaboración con los servicios israelíes.

Las y los habitantes de Gaza saben muy bien que el Comité no decidirá nada, que siempre serán los israelíes los que tendrán las llaves. Todo lo que pueden esperar es una mejora de su vida cotidiana. El día a día de una persona gazaui consiste hoy en levantarse muy temprano por la mañana, ir a buscar leña para hacer fuego, tratar de encontrar trabajo, hacer cola frente a las cisternas de agua para llenar uno o dos bidones, luego esperar de nuevo frente a una tekiya, uncomedor popular donde puede esperar un plato de arroz o lentejas, a veces pasta. Israel ahora permite la importación de alimentos por parte de comerciantes privados, pero todo es muy caro y la mayoría de los habitantes de Gaza no tienen un centavo. Deben conformarse con lo que es gratuito.

Personas refugiadas, en eso nos hemos convertido en nuestra propia tierra
Nuestras esperanzas se reducen a esperar ayuda humanitaria, alimentos, ropa, tiendas de campaña, material de construcción, refugios, prefabricados… Y medicamentos. Solo las ONG internacionales lo distribuyen y, como sabemos, Israel expulsará a treinta y siete de Palestina. Estas son nuestras expectativas: el fin de la humillación, las bases de la supervivencia. Necesidades de personas refugiadas, en lo que nos hemos convertido en nuestra propia tierra.

Las y los habitantes de Gaza también esperan poder salir temporalmente de su prisión al aire libre, en primer lugar las y los heridos, las personas que esperan una operación quirúrgica, aquellas que necesitan una prótesis o un escáner –solo hay dos dispositivos para 2,2 millones de personas–, la infancia y las personas adultas con enfermedades graves que están muriendo por falta de atención… Ali Shaath, el presidente del comité, anunció la reapertura«de la terminal de Rafah, la frontera con Egipto. Pero no sabemos nada sobre los detalles. ¿A quién se le permitirá salir? ¿A quién volver? ¿Habrá que pagar, como al comienzo de la guerra, 5000 dólares (4300 euros) por persona a una agencia de viajes egipcia? Y sobre todo, ¿quien controlará este terminal? La respuesta aquí no es demasiado difícil de adivinar: la ciudad de Rafah está ahora detrás de la línea amarilla, es decir, en territorio israelí.

El Comité nacional no forma parte del sistema político palestino. Su primer comunicado no lleva ni los símbolos de la OLP ni los de la Autoridad Palestina. En el nuevo logotipo, vemos un fénix con los colores de la bandera palestina. Ninguna referencia a la historia de Palestina. ¿Se dan cuenta los miembros del Comité de que están cortando a Gaza de su pasado, de la historia de nuestra lucha? Se puede pensar que habría sido más fácil confiar la gestión de Gaza a la Autoridad Palestina, en lugar de inventar sistemas complicados. Pero los estadounidenses y los israelíes aparentemente prefieren un proyecto totalmente despegado de la realidad palestina.

Si este proyecto fracasa, las y los palestinos descargarán la responsabilidad sobre estos tecnócratas. Pero el objetivo estratégico no cambia: la deportación de la población de Gaza. Recientemente, el embajador de Estados Unidos en Israel dijo que el plan de emigración voluntaria” de los habitantes de Gaza seguía en la agenda. Para poder implementarlo, la vida en Gaza debe seguir siendo una especie de infierno y así sus habitantes se irán. La limpieza étnica ya ha comenzado de forma solapada, con charters fletados por asociaciones oscuras como Al-Majd Europe, como el avión que aterrizó en Johannesburgo en noviembre de 2025 con 153 habitantes de Gaza a bordo, sin sellos de salida en sus pasaportes. El gobierno sudafricano, tomado por sorpresa, inicialmente negó la entrada a los pasajeros, antes de aceptarlos por razones humanitarias. Estos habitantes eligieron el exilio porque ya no hay vida en Gaza y no hay futuro para sus hijos e hijas. Otros seguirán. Y no es un comité impotente el que se lo impedirá. A partir de ahora, los palestinos están sometidos a la única ley internacional que subsiste: la ley del más fuerte.

26/01/2026

*Rami Abou Jamous escribe su diario para Orient XXI desde el 28 de febrero de 2024. Fundador de GazaPress, una oficina que proporcionaba ayuda y traducción a los periodistas occidentales, tuvo que abandonar su apartamento en Ciudad de Gaza en octubre de 2023 con su esposa Sabah, sus hijos y su hijo Walid, de dos años y medio, bajo la amenaza del ejército israelí. Refugiada desde entonces en Rafah, la familia tuvo que trasladarse a Deir El-Balah y más tarde a Nusseirat, atrapados como tantas familias en este enclave miserable y superpoblado. Un mes y medio después del anuncio del alto el fuego, Rami finalmente está de vuelta en casa con su esposa, Walid y el recién nacido Ramzi. Por este diario de a bordo, Rami recibió el premio de la prensa escrita y el premio Ouest-France en el Premio Bayeux para corresponsales de guerra. En Viento Sur hemos publicado algunas de sus crónicas (https://vientosur.info/author/jamous/).

 OfientXXI

Traducción: Faustino Eguberri

 

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