

Por Iñaki Alrui*
Os propongo ver un documental que sigue siendo imprescindible conocer, 46 años después de su estreno y censura. En estos días de ‘santa semana’ cargados de performances, desfiles y diversas teatralidades envueltas en el velo de la religión católica, ‘Rocío’ sigue siendo una propuesta incómoda para muchos, para otros es un excelente trabajo antropológico, una gran luz que ilumina la Razón
A 45 años de su estreno, la obra de Fernando Ruiz Vergara sigue sin poder verse íntegramente, víctima de una censura judicial que quiso silenciar las heridas de la sublevación militar en la Almonte franquista.
Corría el año 1981 cuando el documental Rocío, dirigido por Fernando Ruiz Vergara y producido por Ana Vila, se convirtió en la primera película secuestrada en la democracia española. Lo que pretendía ser un análisis antropológico de la romería más multitudinaria de Andalucía derivó en un terremoto político y social que acabó con su director condenado a dos meses de arresto, una multa de 50.000 pesetas y una indemnización de diez millones. El motivo: haber mostrado, a través del testimonio de un vecino de Almonte (Huelva), la represión franquista en el pueblo durante la Guerra Civil (La sublevación militar franquista).

La cinta fue secuestrada por orden judicial el 8 de abril de 1981, apenas unos meses después del intento de golpe de Estado del 23-F. La querella la interpusieron los hermanos Reales Cala, hijos del presunto cabecilla de la represión en Almonte, José María Reales Carrasco, al sentirse injuriados por el relato del documental.
Una romería con otra mirada
Rocío, rodada entre 1976 y 1978, mostraba la cara oculta de la romería: el hambre, el paro y el miedo de los jornaleros andaluces, frente al «folclore y los falsos mitos» de la Andalucía oficial. La sinopsis original, redactada por sus autores, ya era una declaración de intenciones: «Es una romería de la Baja Andalucía, en donde viven miles de trabajadores sin tierras y generalmente sin trabajo».
El punto de inflexión llegó cuando uno de los entrevistados, Pedro Gómez Clavijo, señaló sobre una fotografía a José María Reales como responsable de la represión. Para evitar problemas, Ruiz Vergara tapó los ojos de la imagen con una franja negra y silenció el apellido en el sonido. No fue suficiente. El juez consideró que, pese a ello, algunas personas podían reconocer al «cabecilla» por su sombrero de ala ancha y su alfiler de corbata.
El juicio que enjuició la memoria histórica
El proceso judicial se celebró en Sevilla en junio de 1982. La acusación particular pidió penas de prisión que iban desde los seis meses hasta los cuatro años para Gómez Clavijo, quien, aterrorizado, acabó negando su propia voz e imagen en el juicio. El juez desestimó el testimonio de diecisiete ancianos de Almonte que estaban dispuestos a corroborar la versión del documental. El abogado de la defensa sentenció: «Aquí se está enjuiciando, no a Pedro, sino a la fuente oral de la historia».

La sentencia de la Audiencia Provincial de Sevilla condenó a Fernando Ruiz Vergara por un delito de injurias graves y prohibió la proyección del documental en todo el territorio nacional a menos que se suprimieran dos fragmentos en los que se relacionaba a Reales con los crímenes de Almonte. El director se negó a mutilar su obra. Dos años después, en 1984, el Tribunal Supremo confirmó la condena.
El ponente, el magistrado Luis Vivas Marzal —confeso adepto al franquismo—, justificó la decisión argumentando que «es indispensable inhumar y olvidar» la guerra civil para que las generaciones posteriores «convivan pacífica, armónica y conciliadamente». Una frase que resume el espíritu del pacto de silencio de la Transición.
Un documental que sigue sin cerrar su herida
En 1985, Rocío volvió a proyectarse mutilada, con cartelas informativas que sustituían a los planos censurados. Pero el daño ya estaba hecho: la película entró en un largo ostracismo del que solo ha salido tímidamente en los últimos años gracias a los movimientos por la recuperación de la memoria histórica. Su director, Fernando Ruiz Vergara (Sevilla, 1942-Escalos de Baixo, 12 de octubre de 2011), nunca más volvió a firmar un largometraje y se exilió a Portugal.
Hoy, más de cuatro décadas después, Rocío sigue siendo un símbolo de las falsedades y contradicciones de la transición española: una democracia que prefirió condenar la memoria antes que enfrentarse a sus propios fantasmas…
Título original: Rocío
Dirección: Fernando Ruiz Vergara. Guion: Ana Vila.
Música: Salvador Tavora. Fotografía: Víctor Estevão.
Año: 1980. Duración: 80 minutos.
País: España. Documental.
Tangana Films P.C.A.
* Miembro de la Asamblea de Redacción de LQSomos.
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