
31/03/2026
Con el texto siguiente, Pasaje Seguro, Castro x la Igualdad y Las Calles Contra el Fascismo, queremos informar del comportamiento agresivo de diferentes grupos de ultraderecha, en Castro Urdiales y en Santander, tratando de criminalizar y agredir a los niños migrantes que están siendo acogidos en Cantabria. También denunciamos sus intentos de presentarse como víctimas ante la contestación esperanzadora que se ha producido contra sus prácticas agresivas y difamatorias. Queremos por último manifestar nuestro firme compromiso de oponernos a las prácticas fascistas, xenófobas y racistas que pretendan amenazar y criminalizar a cualquier persona migrante por el hecho de serlo. Por eso saludamos y acompañamos la ejemplar respuesta ciudadana que se viene produciendo en los últimos meses en Cantabria en favor de la acogida y contra las políticas y discursos de odio.

El pasado jueves 12 de marzo se produjo una concentración a las puertas de la Delegación del Gobierno en Santander, convocada por “pacíficos” y “apolíticos” vecinos de municipios con centros de acogida a menores migrantes, que consideran un riesgo para la seguridad de sus calles la presencia de estos niños. Sin embargo, esta concentración estuvo protagonizada por la portavoz de Vox en la Asamblea de la Comunidad de Madrid, Isabel Pérez Moñino que acusó, megáfono en mano, a los niños que están en los centros de acogida de violentos y violadores, lo mismo que viene haciendo en Madrid.
Además de la portavoz de Vox, se dieron cita en la concentración destacados miembros de organizaciones racistas y neonazis como son la asociación Alfonso I y Núcleo Nacional. Uno de los dirigentes de Alfonso I, declaró ante los medios que los que estábamos al otro lado de la calle éramos “chusma”, “basura” y “escoria” y que había que echarnos de España antes incluso que a los niños migrantes. Todos estaban detrás de pancartas que llamaban a la remigración, término puesto en circulación por la extrema derecha neonazi alemana que pretende deportar a la gran mayoría de las personas migrantes, sin papeles o con papeles, residentes en Europa, posición a la que Vox ya se ha adherido en varias ocasiones. Además, los integrantes de Núcleo Nacional se saltaron el cordón policial para intentar intimidar e incluso agredir a quienes protestaban al otro lado de la carretera. Durante toda la tarde se les pudo ver planificando cuándo presionar para que la concentración se acercase hacia las personas que se mostraban en contra de sus ideas racistas y violentas, y cuándo replegarse e irse a las filas de atrás, dirigiendo a sus manifestantes a su antojo.
Con tales compañeros, cuesta creer a los “pacíficos” vecinos de Castro, cuando hablan, de “amenazantes encapuchados” refiriéndose a manifestantes antifascistas que han puesto el cuerpo para evitar la ocupación agresiva y violenta del espacio público por parte de grupos racistas y violentos como Revuelta, Vanguardia Juvenil, juventud combativa, Frente obrero… No hablamos solo de Vox, Alfonso I y Núcleo Nacional. Las cuentas voz joven y Patrullas Castro surgen al calor de grupos como estos. Respecto a “los encapuchados” no son más que gente que, aun con miedo a las represalias y señalamientos, tal y como ha sucedido en varios vídeos subidos en redes sociales con el perfil Voz Joven, deciden posicionarse y plantar cara a su odio y racismo. Nadie tiene derecho a recriminar a quien se protege cuando se enfrenta a fascistas y nazis, menos aún si los que los señalan precisamente compadrean con ellos.
Cuesta más entender que estos “pacíficos” vecinos se presenten como posibles víctimas cuando dan aliento y se unen a los mencionados grupos escuadristas y neonazis que amenazan y agreden, no solo en sus redes sociales, y que lanzan campañas precisamente a través de esos canales de comunicación para ir a Santander a corear a la representante de Vox y acudir a Castro a enfrentarse con niños migrantes acogidos, la amenaza de la cristiandad ya se sabe. Hablamos de grupos racistas agresivos, llenos de odio, tal y como cualquiera puede ver en sus perfiles en redes sociales.

Desde el principio, los perfiles en Instagram de Voz Joven y Patrullas Castro han difundido bulos sobre Castro x la Igualdad y sus movilizaciones pro derechos de la infancia migrante, usando el argumento de que las protestas antirracistas estaban llenas de gente de fuera de Castro. Nos parece un tanto curioso que utilicen esta baza (no vemos nada negativo en que gente de otras partes acuda en solidaridad con vecinos de Castro para protestar contra el racismo) cuando en sus movilizaciones, muy minoritarias como pudo verse en Santander el mencionado 12 de marzo, podemos encontrar tantas siglas distintas de grupos que, con sus particularidades, son de extrema derecha. Si restamos a sus integrantes, ¿quién queda de ese vecindario inocente y preocupado por la “seguridad” en Castro?
La verdadera naturaleza de esos grupos y de ese vecindario inocente quedó también de manifiesto el sábado 14 de marzo, cuando varias decenas de personas formando una turba enfurecida acudió al hogar de acogida de los menores alertados por las sirenas de la policía y por vídeos en redes sociales que hablaban de agresiones y destrozos que realmente no se habían producido, pero la mentira ahí queda. Qué tremendo y peligroso es que, ante una alerta, lo primero que se les ocurre a unos “pacíficos” vecinos sea intentar un linchamiento.
¿Qué menor español en situación de acogida se comportaría de manera socialmente aceptada ante unas vivencias similares a las de estos menores migrantes? Cuando defendemos casas de acogida no exigimos que las personas tengan un comportamiento supuestamente ejemplar que nadie tiene. Somos conscientes de que la precariedad de los centros privados no ayuda a que las cosas sean fáciles. Pero hay unas minorías que están mirando con lupa a estos chavales para confirmar su sesgo racista y de odio a la mínima que llegan, usando toda su capacidad mediática, como está ocurriendo con la cobertura de “En boca de todos”, programa sensacionalista de Cuatro, o la influencia de empresarios youtubers para alarmar a la sociedad y criminalizar a las personas migrantes.
Las fugas en los hogares de acogida, tanto de niños españoles como extranjeros son algo habitual y estudiado. Por eso tienen un protocolo que, entre otras cosas activa a la policía, igual que si se hubiera escapado de casa el hijo de cualquiera de nosotros. Las razones tanto para las fugas como para saltarse normas son tan múltiples y tan vinculadas a la adolescencia, que cualquiera de nosotros podría verse reflejado en alguna. Pero lo que solamente pueden sentir niños como los acogidos en Castro es la sensación de que hay gente que les odia y les teme y no saben por qué. ¿Quién puede sentirse acogido cuando una turba acecha su hogar? ¿Cómo permanecer impasible ante los mensajes de odio racista que se vierten en esas “pacíficas” protestas? Además, es importante aclarar que no se produjo ninguna fuga, ya que la casa de acogida de Castro es de régimen abierto y algún chaval se saltó la hora de llegada y algún otro salió sin permiso. A partir de ahí se genera el intento a toda costa por parte de la extrema derecha de generar un brote de odio acompañado de agresiones.
Creemos que esta descripción se acompaña más con la realidad de los hechos y que estos hechos confirman la responsabilidad de la extrema derecha en intentar generar un conflicto social basado en el racismo, la xenofobia y la desigualdad. Conflicto que el PP abona al asumir como propio el discurso de odio y mentiras de la ultraderecha, al aceptar la falsedad de vincular migración con delincuencia, al negarse a regularizar a nuestros vecinos y vecinas migrantes que llevan años viviendo sin papeles y trabajando en negro, al dificultar por todos los medios la acogida de los niños varados en Canarias. Pero que nadie se equivoque, ni la ultraderecha, ni mucho menos el PP, están en contra de la migración; quieren que haya migrantes sin papeles, migrantes escondidos, sin familia. Buenos para trabajar sin derechos ni papeles, buenos para ser expulsados sin ruido a poco que vengan mal dadas. Quieren siervos y por eso criminalizan y agreden a las personas migrantes que afortunadamente se hacen visibles.
Desde nuestras organizaciones llamamos a toda la ciudadanía a no dejarse atraer por llamadas al odio y a la desigualdad, por discursos que criminalizan a las personas según donde hayan nacido o la religión que profesen. Acoger a niños y niñas no debería ser motivo de debate, y si aceptamos la mentira y el odio en esto ¿en qué nos convertimos? No somos una sociedad tan racista, somos hijos de la migración y de la solidaridad entre las gentes que fueron a buscarse el pan fuera de este país, no lo vamos a olvidar. Somos una única familia humana, pese a quien pese, y queremos acoger. Porque nadie es más que nadie, porque ningún ser humano es ilegal.
¡INFANCIAS MIGRANTES BIENVENIDAS!