

Comandancia de la Guardia Civil de Melilla. Imagen de Google Maps
Por Cecilia Remis
El TSJA confirma la condena al agente en situación de reserva y a un cómplice civil, que llegaron a distribuir droga con más de un 70% de pureza dentro del cuartel. La Fiscalía pide investigar por falso testimonio a los agentes que compraron la sustancia y negaron los hechos.
Cuatro años de cárcel para un guardia civil que vendía cocaína a sus compañeros en la cantina de la Comandancia de Melilla
La Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Ceuta y Melilla (TSJA) ha confirmado una condena de cuatro años de prisión para un guardia civil en situación de reserva y para un amigo ajeno al cuerpo por vender cocaína al menudeo en el interior de la Comandancia de la Guardia Civil de Melilla, según la sentencia a la que ha tenido acceso Europa Press. Los hechos, ocurridos entre finales de 2021 y los primeros meses de 2022, convirtieron la cantina del cuartel y sus alrededores en el centro de operaciones de una pequeña red de narcotráfico que se nutría de agentes como compradores.
El fallo ratifica la resolución previa de la Sección Séptima de la Audiencia Provincial de Málaga, que declaró probado que ambos acusados se dedicaban a la distribución de cocaína entre otros guardias civiles destinados en la propia Comandancia y también a personas ajenas al instituto armado. El modus operandi era claro: el amigo del agente adquiría la droga en distintos puntos de la ciudad de Melilla y se la entregaba al guardia civil en reserva, quien finalmente la distribuía en el cuartel, utilizando llamadas telefónicas, mensajes y encuentros personales para concertar las transacciones.
Los hechos quedaron documentados por la unidad de Policía Judicial de la propia Comandancia de Melilla, que investigó el caso. Entre los episodios más relevantes se encuentra el ocurrido el 11 de febrero de 2022, cuando el agente recibió la sustancia de su cómplice y la vendió minutos después en el interior de la cantina. En esa operación se intervinieron 0,82 gramos de cocaína con una pureza del 70,2%. El 9 de marzo de 2022, ambos acusados realizaron otra transacción en las inmediaciones del cuartel, siendo detenidos poco después con 0,4 gramos de cocaína de una pureza del 71,9%.
Pena rebajada por la exclusión de grabaciones
En primera instancia, el guardia civil en reserva había sido condenado a cinco años de prisión y al pago de una multa de 125 euros. Sin embargo, el TSJA ha decidido rebajar la pena en un año al no dar validez a las imágenes de las cámaras de seguridad que la propia Guardia Civil instaló en la cantina cuando comenzó a sospechar de lo que ocurría. El tribunal determinó que dichas grabaciones «no pueden ser tomadas en cuenta», aunque mantuvo la condena basándose en el resto de las pruebas recabadas. Por otro lado, la sentencia absuelve a un tercer guardia civil que también fue procesado al no considerarse acreditada su implicación en los hechos.
El caso, sin embargo, podría tener nuevos capítulos. La Fiscalía ha solicitado al juzgado que se impute un presunto delito de falso testimonio a los guardias civiles que declararon como testigos en el juicio oral. Según la investigación, estos agentes figuraban entre los clientes de su antiguo compañero, pero negaron los hechos durante su comparecencia. La petición del ministerio público abre la puerta a nuevas responsabilidades penales dentro de la propia Comandancia de Melilla, que durante meses fue testigo de cómo un agente en situación de reserva utilizaba las propias instalaciones oficiales para beneficiarse económicamente del narcotráfico.
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