pesar de Trump… Hay otras noticias
Poco hay que comentar de lo de Venezuela que no se haya dicho. Es tan evidente el plan de expolio del petróleo venezolano (y no solo, dado que Venezuela es un país con reservas de gas, carbón y otros minerales) que las movilizaciones de la comunidad venezolana en el extranjero aplaudiendo la invasión blanda de Trump casi parecen el argumento de una peli de Monty Python.
Pero, mientras Trump se lanza a convertir a su país en una amenaza para la estabilidad internacional como no se había visto en mucho tiempo, suceden más cosas en el mundo. Y, amparadas por la pantalla de la aplastante actualidad, pasan desapercibidas. Noticias que dejan el discurso de la democracia representativa a la altura del betún y no es para menos.
Por ejemplo, a duras penas van saliendo nuevas noticias de lo que acontece en Gaza. El genocidio israelí sigue con un ritmo menos duro de exterminio pero imparable.
Bajo el radar ha pasado una noticia mucho más oscura como es la sospechosa muerte en accidente del juez que instruía una causa de corrupción contra Netanyahu. A los palestinos se les mata impunemente, los sionistas arreglan sus asuntos de forma menos clara.
Por cierto, que Marruecos e Israel firmaron su plan de trabajo militar bilateral de 2026. El mismo Marruecos que con tecnología israelí espiaba a autoridades españolas. Pelillos a la mar. Entre tiranías anda el juego.
También se ha producido un complot fallido en Burkina Faso que incluía el asesinato de su presidente Ibrahim Traoré. Se usó por parte de los medios el eufemismo de financiamiento externo para no decir que los intereses franceses siguen poniendo empeño en recuperar su área de influencia en lo que se conoce como la Françafrique.
África sigue siendo la eterna olvidada. Ese continente del que escuchamos hablar tan poco y siempre para mal.
En Egipto hubo elecciones, pero fueron un paripé. Hubo que repetir comicios en varias provincias por fraudes evidentes y solo se presentaban partidos afines al régimen. El gobierno de Al Sisi está avalado por Occidente. Circulen, hay muchos turistas que recibir.
También hubo elecciones en Myanmar, aún más paripé que las egipcias, pues solo podían celebrarse en las zonas controladas por la junta militar.
Y en Honduras ganó el candidato respaldado por Trump tras indultar éste al expresidente Juan Orlando Hernández, condenado por narcotráfico a 45 años de prisión en EEUU.
En Nepal o Madagascar hubo revueltas que depusieron a sus respectivos gobiernos. Revueltas llevadas a cabo por una gente joven harta y que se levantó también en Marruecos, Sri Lanka o Timor contra regímenes enquistados en el poder y corruptos hasta el tuétano.
También se están produciendo revueltas en Irán. En ellas sí que está interesado el régimen de Trump porque casualmente es un país con grandes reservas de petróleo y enemigo declarado de Israel.
La democracia, aún la controlada por los poderes económicos y escasamente representativa, es un lujo al alcance de una mínima parte de la población mundial. En otros países se ha convertido en una caricatura de representación, como en la sufrida Centroamérica.
Las convulsiones de muchos pueblos pidiendo ser escuchados producen noticias que como mucho llegan a ocupar unas pocas líneas. Son noticias incómodas porque nos pillan lejos y hacen de espejo de cosas que suceden, a menudo, con el silencio primermundista.
Mientras tanto el payaso sangriento de la Casablanca seguirá amenazando el mundo y habrá que hacerse eco de sus amenazas. Pero el planeta será una realidad poliédrica, en que las noticias irán y vendrán y los pueblos tendrán que seguir reclamando su espacio.
Porque en estos días hubo quien nos recordó que la resistencia es fértil y merece la pena. Como nos recordaron las zapatistas en el 32º aniversario de su lucha.
Recuerden: no se achicopalen, no se vendan, no se rindan.
Acratorial semanal del programa El Acratador de Radio Topo, radio libre de Zaragoza.