
Imagen: Estudiantes en la manifestación sindical del 13 de diciembre de 1979, en Embajadores (Madrid). Archivo de la Transición
Por Iñaki Alrui*
En 2018, Alejandro Pacheco Madrid (1958-2022) e Iñaki Alrui, miembros de la Asamblea de Redacción de LoQueSomos, iniciaron una recopilación de los asesinatos de la transición, coincidiendo con el cuarenta aniversario de la Constitución.
Dedicado a Alejandro Pacheco
y a tod@s l@s compañer@s y camaradas con l@s
que compartí las utopías de un mundo nuevo… y seguimos!
Ahora volvemos a recuperar aquellas recopilaciones, y es que queremos aprovechar el año uno de la democracia, o sea los “50 años de la transición”, para volver a recordar los crímenes cometidos durante ese periodo que no fue para nada tan pacífico como nos han contado. La transición fue de hecho una violencia brutal desde el aparato del estado, ya fuese a través de sus brazos armados oficiales —la policía y la guardia civil— o por medio de las bandas fascistas (siempre parapoliciales) que se encargaron de reprimir huelgas, manifestaciones y todo tipo de reivindicaciones.
El tránsito de aquella dictadura al actual modelo parlamentario no fue producto de una idílica y modélica transición, donde “todos cedieron” en aras de un consenso común. Como todos los procesos políticos, se trató de un período convulso, teñido de sangre y represión, que marcó los límites que no estaba dispuesto a traspasar un régimen que moría y quería homologarse con las socialdemocracias occidentales.

Han tenido que pasar muchos años para que, ya en este siglo, aparezcan críticas al mito creado de la transición pacífica, críticas por supuesto documentadas, dentro de la dificultad que sigue siendo llegar hasta la verdad de todo lo sucedido. Las cloacas del sistema pasaron también directamente de la dictadura a la democracia, y todo apunta a que siguen, al igual que los fascistas del Movimiento se reciclaron en demócratas en cuestión de días, el TOP pasó a ser Audiencia Nacional o la Policía Armada sería el actual Cuerpo de Policía Nacional. Todo nombres, fachada superficial de un cambio de régimen con la máxima lampedusiana de cabecera “cambiar todo para que nada cambie”.
El poder económico, las familias tradicionales de la banca, el Ejército español (muy español) no tuvo que cambiar nada, todo siguió igual que estaba desde el golpe militar que dieron en 1936: las mismas personas, los mismos clanes siguieron y siguen aferrando el poder.

La transición sangrienta que volveremos a publicar mes a mes, hasta hacer las doce entregas, es un homenaje a todas las personas asesinadas, heridas y represaliadas que lucharon en esos años, hombres y mujeres de carácter revolucionario más allá de las siglas a las que pudieran pertenecer. Años de calle, de lucha sin cuartel por mejorar la realidad, por vivir para las utopías, de lucha por una ruptura total con el pasado frente a aquello que nos estaban imponiendo los fascistas reconvertidos (o que simulaban su conversión), con la bendición de los recién desembarcados en el teatro nacional con disfraces de izquierda, indispensables para que la vieja oligarquía dictatorial impusiera sus planes.
Años de plomo donde el silbido de las balas pasaba más cerca de lo que percibíamos, mezclado entre pelotas de goma y botes de humo. Muchos palos, muchas pistolas en manos de fascistas, casi todas reglamentarias de las fuerzas de orden o del ejército.
La represión tiene la función clara de mostrar las consecuencias que puedes encontrarte si el nivel reivindicativo supera los límites aceptados por el sistema. Y lo que andaba en juego en aquellos años no sólo eran determinadas reivindicaciones sociales, sino nada menos que el modelo de organización política que iba a regir el futuro del estado español, y los mecanismos de libertad o represión que regirían las relaciones y conflictos entre grupos y clases sociales.
Lo conseguido, no todo lo que queríamos, fue a base de bregar contra un régimen organizado que fue cediendo espacios y conquistas gracias al empuje popular. El régimen del 78 sí estuvo bien organizado desde el principio: no dudaba en eliminar todo lo que fuera disidencia a sus planes de reformismo continuista.
En esta nueva edición, he tomado como base el libro de Alfredo Grimaldos “La sombra de la Transición”, en su edición actualizada y enriquecida por Andreu García Ribera (1), aumentado la cronología en el tiempo dos años más, hasta 1983. Y por supuesto el siempre recurrente trabajo, para texto e imágenes, recogido en el Archivo de la Transición (2), que coordinó mi querido amigo y compañero Pedro Barragán (3).
Ninguno de los crímenes recordados han tenido su merecido castigo, la inmensa mayoría ni siquiera han sido juzgados penal o políticamente como lo que son: asesinatos. Asesinatos de Estado o amparados por el Estado. Sin Verdad, sin Justicia, sin Reparación.

Mujeres y hombres trabajadores, estudiantes, dirigentes vecinales, políticos y sindicales, fueron las víctimas elegidas para condicionar y amordazar este tramposo consenso que, como todos, fue producto de la correlación de fuerzas y también las traiciones y mezquindades de algunos dirigentes más interesados en su instalación personal que en dar un vuelco real en favor de las clases populares. La transición de los consensos políticos hoy esta con el “culo al aire”, de aquellos polvos estos lodos de hoy: el maquillaje tiene ya muchas grietas que filtran la verdad.
Para comprender bien el presente, es necesario conocer el contexto en el que se produjo la transición, y los límites que se impusieron a sangre y fuego. Porque la transición, la Constitución, están teñidas de sangre y no se fraguaron en un clima de verdadera libertad.
¡No olvidamos!
#50AñosDeTransiciónSangrienta #LaTransiciónFueSangrienta
#Impunidad #Transición #YoTambiénSoyVíctima
→ Mañana martes, primera entrega: Sangres de Enero 1976-1981
Notas:
1.- La sombra de Franco en la Transición. Alfredo Grimaldos / Andreu García Ribera. El Garaje ediciones.
2.- Archivo de la Transición.
3.- Pedro Barragán en LoQueSomos.
Sugerencias para conocer y acercarse a la transición, ademas de los mencionados “La sombra de Franco en la Transición” y la consulta del Archivo de la Transición:
– Soberanos e intervenidos. Estrategias globales, americanos y españoles. Joan E. Garcés. Siglo XXI editores.
– 25 años sin Constitución. Joaquín Navarro Estevan. Editorial Foca.
– Los ricos de Franco. Mariano Sánchez Soler. Roca editorial.
– Contra el Pacto de la Moncloa : algunas respuestas de la clase obrera. Alfredo Grimaldos, Andrés García Ribera. Ediciones De la Torre.
– Los olvidados de la transición. Testimonios de un periodo sangriento. Varios autores. Editado por Fundación Federico Engels y El Garaje Ediciones.
– 27 de septiembre 1975 / los últimos fusilamientos de la dictadura franquista. Plataforma abierta “AL ALBA”. El Garaje ediciones.
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* Miembro de la Asamblea de Redacción de LQSomos.
@InakiAlo
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